Castillo de Locubín acogió este sábado un multitudinario encuentro de las familias Aguayo

Encuentro de las familias Aguayo, este sábado, en Castillo (Foto: Jesús Zafra).

En  la jornada de convivencia se dieron cita unas cien personas, llegadas, en algunos casos, de puntos tan distantes como Galicia, Madrid, Alicante o Murcia

Aguayo es, sin duda, uno de esos apellidos con fuerte raigambre en nuestra comarca. De manera especial, en Castillo de Locubín, lugar elegido este sábado 21 de marzo para un encuentro muy especial, el de miembros de la familia Aguayo Martos, Aguayo de Córdoba y Aguayo Peinado. En el Restaurante El Moreno se dieron cita un centenar de personas pertenecientes a alguna de estas tres familias, que pudieron disfrutar de un excelente día de convivencia.

La reunión, que comenzó a fraguarse el pasado verano, ha constituido una reedición de la celebrada hace una década. Tan buen sabor de boca dejó en aquella ocasión que los miembros de estas bien avenidas familias sintieron una nostalgia insuperable que les ha llevado a reeditar el encuentro. Desde pequeños de cuatro años a mayores de hasta 90, disfrutaron de esta ocasión, desplazándose en algunos casos desde Galicia, en otros desde Madrid, Alicante, Murcia, Granada, Málaga o Córdoba.

Según apunta Antonio Aguayo Ferreira, la primera referencia de la presencia de una persona con el apellido Aguayo en la comarca se remonta a Aquilino Aguayo, nacido en Castillo de Locubín alrededor de 1830. Sin embargo, hay constancia de que, cien años antes, un Aguayo procedente de Castillo de Locubín ya se estableció  en Granada.

Trescientos años después de ese primer rastro del linaje Aguayo, cuyas raíces tienen su origen en tierras cántabras, sus miembros vuelven a hacer gala de su unión y amor por la pertenencia a un mismo tronco común. Que sea por muchos años más.