Eva Castillo Fuentes, la guardiana del fandango de Charilla: “No podía permitir que este baile tan bonito se perdiera”
Charillera de 43 años, Eva lleva 35 bailando el fandango que llegó a la aldea en el siglo XIX a través de los comerciantes malagueños; en la actualidad lo enseña a niños desde 6 años de edad y a adultos
Si existe un tesoro verdaderamente genuino dentro del folclore alcalaíno, este es el fandango de Charilla. Sus orígenes hay que buscarlos en los fandangos que, desde tiempos inmemoriales, se bailaban en la provincia de Málaga con motivo de los Verdiales, y al parecer fueron los comerciantes de pescado seco y ahumado que llegaban hasta el interior desde la costa malagueño los que los trajeron a estas tierras en el siglo XIX. Es posible que alguno de aquellos comerciantes echara raíces en Charilla, surgiendo así el arraigo de este baile típico en la aldea alcalaína. Posteriormente entraría en decadencia y a punto estuvo de desaparecer a mediados del siglo XX. Solo a lo largo de los años sesenta y setenta se le comienza a rescatar del olvido, y hoy en día se conserva como un tesoro de nuestra cultura inmaterial. Pero, si hoy en día hay una persona a la que hay que agradecer verdaderamente que esta tradición se mantenga, es Eva María Castillo Fuentes. Eva, que en la actualidad tiene 43 años, lleva desde los 8 bailando el fandango de Charilla. Lo enseña y vela por él con verdadera devoción. Hoy la entrevistamos, coincidiendo con la celebración, durante este fin de semana, de las fiestas de Charilla, en honor de la Virgen del Rosario, dentro de las cuales el fandango está más vivo y presente que nunca.
¿Cómo surge el fandango de Charilla y que lo diferencia? El fandango de Charilla surge en el siglo XIX como una variante serrana, íntima y arcaica del fandango, que destaca por su estilo andaluz, similar a los verdiales malagueños. Nace de una tradición campesina que se transmitía oralmente en las reuniones familiares, en el campo y en las celebraciones de generación en generación, y llega con los comerciantes malagueños que se establecen en el pueblo. Los instrumentos usados son el laúd, la bandurria, la guitarra y, cómo no, las castañuelas. Su cante es propio de la zona y sus letras también exclusivas de Charilla.
¿Cómo empieza tu relación con el fandango? Mi relación con el fandango empezó cuando yo tenía 8 años. Mis tres hermanos mayores lo estaban aprendiendo y a mí me gustaba ir a los ensayos para verlos. Y mirándolos me aprendí los pasos rápidamente. Tras varios años bailando con más niños llegó un momento en el que se dejo de bailar. Fue entonces cuando yo decidí quedarme a cargo del baile ya que no podía permitir que este baile tan bonito y tan especial para el pueblo se perdiera del todo.
Llevas unos 25 años enseñando el fandango. ¿Quiénes lo aprenden en la actualidad y por qué quieren aprenderlo? Actualmente son los niños los que lo aprenden, desde los 6 años en adelante. Quieren aprenderlo porque es algo único y especial para todos los charilleros, que van transmitiendo de padres a hijos. La emoción de bailarlo frente a la Virgen del Rosario antes de su encierro es algo muy especial. Acompañamos a la Virgen durante todo el recorrido y no podíamos ni imaginar cómo sería un encierro sin dicho baile final.
¿Cuántas personas saben bailarlo en la actualidad? Hoy en día lo bailamos unas 22 personas de edades diferentes, aunque hay que destacar que casi todos los charilleros, en mayor o menor medida, lo saben bailar y lo han bailado alguna vez.
¿Crees que el fandango de Charilla puede estar en peligro en el futuro? ¿Hay relevo generacional? Hoy en día no está en peligro, porque cada año hay niños nuevos que quieren aprenderlo y los que ya saben bailar siguen queriendo quedar para poder bailarlo el gran día. Tengo dos grupos: uno de niños pequeños, el cual cada año se va ampliando y cada vez con menos edad. Y otro grupo en el que bailamos los adultos, que año tras año hacemos todo lo posible , sin ánimo de lucro, para poder bailar ante nuestra patrona la Virgen del Rosario, a pesar de estar trabajando o estudiando fuera del pueblo. Tengo la suerte de contar con el apoyo de mi familia y de mis hijos (que también bailan) que no quieren que este baile se pierda.
¿Qué echas de menos para su promoción, mantenimiento y enseñanza? Lo que más me preocupa es no poder conseguir nuestras telas para la vestimenta de las mujeres, ya que cada vez se fabrican menos. Cada año son más las personas que, aunque no lo bailen, les gusta vestirse para ir acompañando a nuestra Virgen en su recorrido, tanto niños como bebés. Es algo muy tradicional ir vestido en la procesión. Por otro lado me gustaría tener alguna ayuda para el gasto de instrumentos y vestimentas. Con respecto a la enseñanza de momento estoy muy agradecida a todos los componentes de mi grupo por su gran esfuerzo y por la gran unión que tenemos para seguir adelante. Y por este motivo quiero darle las gracias.