Alcalá recrea su gran teatro sacro en la mañana del Viernes Santo

Virgen del Rosario, a su paso por la calle Veracruz.

Dulce Nombre, Apóstoles, Ecce-Homo y Gallardete brillan en el día grande de la Semana Santa alcalaína

Como un libro abierto, como una galería de pasajes de la Historia Sagrada. Así pareció concebirse la mañana del Viernes Santo en el pasado, cuando el cine no hacía posible ilustrar al pueblo sobre aquello que sucedió en torno a la pasión y muerte de Jesucristo. Hoy en día, este espíritu permanece. Las calles de la ciudad, y especialmente ese escenario postrero en que se torna la Carrera de las Mercedes, constituyen el solar sobre el que tiene lugar este auténtico teatro sacro, avivado por nuevas generaciones que se obstinan en que la tradición se mantenga viva y en todo su esplendor.

Ambiente en El Llanillo, durante la procesión de este Viernes Santo.

A media mañana Consolación era el epicentro de esta gran celebración religiosa. Las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Virgen de los Dolores, la Mujer Verónica y San Juan Bautista, encaraban la calle Real, en esa sucesión de pasos bíblicos y cantos de los pregoneros, voces que encierran todo el misterio y esencia de la identidad de nuestra Semana Santa.

Salida de los pasos de Consolación, en la mañana de este Viernes Santo.

Dulce Nombre, Apóstoles, Ecce-Homo y Gallerdete. Las diferentes cofradías y hermandades han puesto sus mejores galas para hacer brillar una representación lograda y singular, que no en vano goza desde 1999 del reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Andaluz y que en este 2026 ha contado con el beneplácito de una meteorología plenamente primaveral.