Protección Civil de San Juan cerró 2025 con 85 intervenciones y refuerza su preparación para 2026
El Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache ha hecho balance del trabajo realizado por su Agrupación Local de Voluntarios de Protección Civil durante el último año. La alcaldesa, María Luisa Moya, acompañada por la delegada de Seguridad Ciudadana y Protección Civil, Ascensión Blandino, recibió de manos del coordinador del grupo, Manuel Valle, la memoria anual correspondiente a 2025.
El encuentro sirvió para repasar, punto por punto, todo lo que ha dado de sí el año. En total, 85 servicios realizados tanto dentro como fuera del municipio, siempre coordinados a través del 112. Una cifra que refleja la actividad constante de un equipo formado actualmente por 14 voluntarios activos, organizados en distintas unidades para poder responder con mayor eficacia ante cualquier situación de riesgo.
Entre las actuaciones más destacadas figuran las intervenciones durante los episodios de lluvias intensas que obligaron a activar retenes preventivos ante el riesgo de crecida del río Guadalquivir. También quedaron recogidas en el informe las actuaciones relacionadas con fenómenos meteorológicos adversos como la borrasca Jana o la tormenta Claudia, que pusieron a prueba la capacidad de reacción del equipo.
Pero no todo han sido emergencias climatológicas. Protección Civil ha estado presente en numerosos eventos con gran afluencia de público, como la Cabalgata de Reyes Magos, la Semana Santa, las Fiestas Patronales o distintas pruebas deportivas, garantizando la seguridad de vecinos y visitantes. A ello se suman simulacros de evacuación en centros educativos y talleres formativos dirigidos a la ciudadanía.
La formación ocupa un lugar central en el trabajo del voluntariado. Durante 2025 se han desarrollado acciones en primeros auxilios, soporte vital básico, manejo de desfibriladores DESA, prevención de incendios o seguridad vial, en colaboración con el Instituto de Emergencias y Seguridad Pública de Andalucía. Una preparación continua que, según se desprende del informe, busca mejorar la respuesta ante cualquier emergencia y reforzar la seguridad tanto de los voluntarios como de las personas a las que atienden.
En cuanto a medios materiales, el pasado año también dejó nuevas incorporaciones: un desfibrilador automático, una mochila de oxigenoterapia y diverso material de rescate sanitario. Recursos que permiten intervenir con mayores garantías y calidad de servicio.
De cara a 2026, la hoja de ruta pasa por seguir reforzando la formación interna, actualizar planes de emergencia en centros educativos y edificios municipales e impulsar campañas para atraer a nuevos voluntarios. El objetivo es consolidar el crecimiento en el número de servicios prestados y continuar fortaleciendo la red de apoyo a la ciudadanía.