Tomares se rinde al sabor cofrade en un fin de semana entre cornetas y tapas

Entre Cornetas y Tapas.| AYTO TOMARES
El municipio celebra con éxito la primera edición de “Entre Cornetas y Tapas”, un festival que une tradición, música y cocina de Cuaresma en los Jardines del Conde

Tomares ha vivido este fin de semana algo más que una cita gastronómica. Lo que arrancó el viernes 27 de febrero como una propuesta novedosa ha terminado convirtiéndose en una de esas iniciativas que dejan claro que tradición y buen comer pueden ir perfectamente de la mano. Bajo el nombre de “Entre Cornetas y Tapas”, el municipio se ha transformado en punto de encuentro para quienes disfrutan tanto del ambiente cofrade como de los sabores más clásicos de la Cuaresma.

Desde el mismo momento de la inauguración, en los Jardines del Conde, se notaba que la idea tenía tirón. El alcalde de Tomares, José María Soriano, fue el encargado de abrir oficialmente el festival en la tarde del viernes, acompañado por el hostelero Álvaro Peregil, que pronunció el pregón inaugural. El regidor lo dijo claro: tocaba disfrutar de las tradiciones con la cocina de Cuaresma como gran protagonista. Y lo cierto es que el plan no ha defraudado.

Durante tres jornadas, vecinos y visitantes han ido pasando por el recinto para probar algunas de las recetas más reconocibles de la Semana Santa. Diez restaurantes de la localidad, a los que se sumó como invitado especial Casa Baldomero —ganador del premio al Mejor Guiso en la última edición de Cuchareando—, han puesto sobre la mesa un repertorio que iba directo a la memoria y al estómago.

Espinacas con garbanzos, pavías de bacalao, migas de Cuaresma con bacalao confitado y hummus, empanada, cabrillas en salsa, ensaladilla de puerros y gambones o arroz cremoso de Idiazabal han sido solo parte del recorrido salado. También hubo tortillas variadas, una canasta de plátano macho con ceviche y aguacate y un guiso de garbanzos con chocos y langostinos que muchos señalaban como imprescindible. Y cuando tocaba el turno dulce, el desfile no se quedaba atrás: roscos, torrijas con crema de vainilla, poleá, torrija al azahar caramelizada, sopa de Rafael o una versión de brioche con chocolate y pistacho que ha dado mucho que hablar.

Cada establecimiento defendía su propuesta con orgullo. La Moguela apostó por las clásicas espinacas con garbanzos y roscos; Lolo Caracoles se inclinó por la pavía de bacalao y torrijas con crema de vainilla; Pampa Obrador llevó su empanada de humita y el postre Rogel; El Viejo sirvió cabrillas en salsa; La Grama preparó ensaladilla de puerros y gambones y poleá; A las Dos y Pico ofreció tortillas variadas; Avareo combinó migas de Cuaresma con bacalao confitado y hummus junto a torrija al azahar caramelizada y sopa de Rafael; Selva Negra presentó arroz cremoso de Idiazabal y torrijas; Da Teresa sorprendió con su canasta de plátano macho con ceviche y aguacate; y Casa Alta completó la oferta con su guiso de garbanzos con chocos y langostinos y torrija de brioche con chocolate y pistacho. Como invitado, Casa Baldomero aportó dados de atún rojo de almadraba con tomate frito casero.

La iniciativa, organizada por el Ayuntamiento de Tomares junto a la Asociación de Hostelería de Sevilla y Provincia y la Academia Sevillana de Gastronomía y Turismo, y patrocinada por Cruzcampo y Makro, nacía con un objetivo claro: dar impulso a la hostelería local, poner en valor la cocina del municipio y reforzar esas tradiciones que forman parte de la identidad de la tierra. Y a juzgar por la afluencia y el ambiente vivido, el propósito ha quedado más que respaldado.

Pero “Entre Cornetas y Tapas” no se ha quedado solo en la comida. El sonido inconfundible de las marchas procesionales ha acompañado cada jornada. El viernes por la noche, la Asociación Musical de La Algaba llenó el espacio de solemnidad, y el sábado al mediodía fue el turno de la Asociación Musical Torre del Oro de Sevilla. Entre tapa y tapa, el público escuchaba cornetas y tambores, y más de uno comentaba que parecía que la Semana Santa estuviera ya a la vuelta de la esquina.

El sábado también hubo espacio para la artesanía, con un taller de confección de palmas que completó sus plazas, y por la tarde el joven músico tomareño Luis Romero, junto a su banda, aportó un aire más festivo y actual al encuentro con un concierto que animó el tramo final de la jornada.

El domingo, antes de la clausura, llegó uno de los momentos más esperados: la entrega de los premios del jurado y del público a la Mejor Tapa y al Mejor Postre de Semana Santa. A las 15:45 horas se desvelaron los reconocimientos, poniendo el broche a un fin de semana intenso que cerró oficialmente a las 17:00 horas.

Además de los puestos gastronómicos, el recinto contó con dos barras y un pequeño mercadillo de productos y artesanía cofrade, con comercios como La Indiana, que aportaron ese toque adicional para quienes querían llevarse un recuerdo más allá del paladar.