Un masajista es absuelto de la supuesta agresión sexual a una clienta tras aplicarle un aceite

Al no quedar constancia de que el líquido contuviera ningún tipo de estupefaciente destinado a mermar la voluntad de la mujer
Audiencia Provincial de Almería | EP
Audiencia Provincial de Almería | EP

La Audiencia Provincial de Almería ha absuelto a un masajista acusado de agredir sexualmente a una clienta durante una sesión en un centro de estética, ante la falta de evidencia que acreditase la utilización de sustancias estupefacientes que anularan la voluntad de la mujer. También se tuvieron en cuenta las contradicciones en la declaración de la denunciantes que generaron dudas significativas en el tribunal.

La sentencia anula las medidas cautelares previas impuestas al acusado, contra quien tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitaron una condena de 13 años de prisión, inhabilitación profesional y una indemnización de 30.000 euros. No obstante, la resolución admite recurso de apelación.

Al examinar las pruebas presentadas durante el juicio, la Sección Segunda del tribunal expuso una "profunda duda" sobre la ausencia de consentimiento en las relaciones sexuales reconocidas por ambas partes durante el masaje integral realizado en la capital almeriense.

El masajista, defendido por el letrado Leo Marfil, admitió la relación surgida en el contexto del masaje, explicando que utilizó "aceite de almendra dulce" aplicado gradualmente de abajo hacia arriba y que "siempre le preguntaba antes de tocar" recibiendo cada vez un "sí" como respuesta por parte de la mujer.

Pruebas forenses y análisis toxicológicos

Los informes forenses descartaron que se utilizara algún líquido con capacidad para "anular o mermar la capacidad volitiva" de la paciente, examinada aproximadamente cinco horas después de los hechos en el Hospital Universitario Torrecárdenas. Se detectaron restos del líquido aplicado en la zona señalada por la denunciante, quien afirmó que dicho líquido le hizo sentirse "extremadamente relajada y sin capacidad de negarse a lo que le hacía o le preguntaba" el masajista.

No obstante, los análisis toxicológicos resultaron negativos para cualquier tipo de estupefaciente o sustancia química.   Se excluyó la escopolamina (burundanga) de los análisis, dado que no puede ser absorbida a través de la piel y la mujer negó haber ingerido cualquier sustancia, lo que descartó la posibilidad de sumisión química.

Asimismo, se examinaron los aceites usados en la sesión de masaje, resultando también negativos, motivo por el cual el tribunal concluyó que no hubo empleo de sustancias destinadas a anular la voluntad de la denunciante.

Análisis de las declaraciones y contradicciones

El tribunal contrastó las versiones del acusado, quien aseguró que todo fue consentido, con la declaración de la denunciante, que expresó la no conformidad pero incurrió en varias "inconsistencias". La mujer añadió en el juicio por primera vez un detalle acerca de que el acusado le preguntó si quería ser penetrada, aspecto que no mencionó ni en la denuncia inicial ni en la instrucción.

Además, se observaron otras "lagunas" en su relato sobre el modo en que sucedieron los hechos y la supuesta "pérdida de la voluntad" que habría tenido durante el masaje, la cual se limitó al tiempo que estuvo sobre la camilla, ya que después "pudo levantarse, vestirse e incluso pagar".

La sentencia destaca la dificultad para comprender cómo podría existir una "anulación o modificación de la voluntad de forma tan rápida y variable, tanto al inicio como al final" de los hechos, concluyendo la absolución ante las "inconsistencias relatadas y la ausencia de prueba objetiva sobre datos relevantes".

Detalle de los hechos ocurridos

Se acredita que los hechos tuvieron lugar el 18 de mayo de 2024, cuando la mujer acudió a un centro de estética para someterse a un masaje integral solicitado con cita previa con el acusado, destinado a aliviar dolores de espalda.

Tras desvestirse y tumbarse en la camilla, el procesado comenzó a aplicarle aceite para masaje por el cuerpo, extendiéndolo también por la cara, cuello y zona peribucal. La clienta manifestó sentirse "muy relajada" hasta que en un momento dado el masajista comenzó a realizar tocamientos en sus zonas íntimas y finalmente mantuvo relaciones sexuales con ella.