Las ONG asisten a los migrantes desalojados de una finca en Níjar en la recuperación de sus objetos personales
La escena ha sido rápida y dura en la barriada de San Isidro de Níjar (Almería). Decenas de migrantes han vuelto este viernes al chalet del que fueron desalojados de forma repentina para intentar salvar lo imprescindible.
La salida forzosa se ejecutó mientras muchos trabajaban en el campo. Las autoridades locales actuaron al detectar "riesgos inminentes" para la seguridad de quienes ocupaban la vivienda y su entorno.
Ahora, con la zona acordonada y bajo vigilancia, toca recoger pertenencias, encajar el golpe y buscar un techo para la próxima noche. Las ONG avisan: el impacto emocional sigue muy presente.
Vuelta al chalet para recoger pertenencias
Los migrantes que vivían en el chalet de San Isidro de Níjar han acudido este viernes a recuperar sus enseres tras el desalojo ejecutado el día anterior. La intervención se produjo sin aviso previo, según trasladan las entidades sociales, y sorprendió a muchos cuando regresaban de la jornada en el campo.
El acceso a la finca se ha permitido a partir de las 8,00 horas. La Policía Local ha custodiado la entrada y salida para que la recogida se hiciera de forma "ordenada", después de levantar de manera temporal el precinto.
Inserta Andalucía, Cepaim y el Servicio Jesuita a Inmigrantes han acompañado desde primera hora a las personas desalojadas. La prioridad: recuperar lo que quedó dentro y evitar que la tensión escalara en un momento especialmente delicado.
Los Grillos, alojamiento de emergencia para decenas
La noche ha sido de emergencia. Cerca de 40 personas de las 56 desalojadas del chalet y sus alrededores han dormido en los módulos de alojamiento transitorio ubicados en Los Grillos.
El desalojo les dejó sin margen para recoger objetos personales. Por eso, entidades sociales han activado apoyo inmediato con mantas, ropa, productos de aseo y comida, según las fuentes consultadas.
Durante la mañana, la recogida de pertenencias se ha desarrollado con "relativo orden y calma" y "sin limitación", explican desde las organizaciones. Algunas de estas personas llevaban en la vivienda alrededor de seis años, por lo que también han tenido que sacar objetos voluminosos, como utensilios de cocina o pequeños electrodomésticos.
El golpe, sin embargo, sigue pesando. Desde las ONG se insiste en una idea que resume el ambiente: "Todavía no les ha dado tiempo de hacerse cargo del shock".
Un desalojo más amplio y con polémica por los avisos
El dispositivo no se limitó a este inmueble. En total, 70 personas fueron desalojadas este jueves de un asentamiento chabolista y de un chalet cercano, de acuerdo con los datos trasladados por las organizaciones sociales.
La diferencia clave estuvo en los avisos. Solo las 14 personas que ocupaban el asentamiento chabolista habían sido notificadas previamente, mientras que el resto supo del desalojo al volver de sus trabajos en el campo a lo largo del día, según las mismas entidades.
El operativo de este viernes ha contado con vigilancia policial y presencia de los servicios sociales del Ayuntamiento. En paralelo, maquinaria ha realizado trabajos de desescombro para despejar el perímetro exterior de la finca.
Las organizaciones han criticado la "improvisación" de la actuación. El foco, remarcan, está en la falta de previsión y en las consecuencias inmediatas para quienes se han quedado sin acceso a sus cosas y sin una alternativa estable.