El yacimiento Puerta de Almería sumó 6.350 visitantes en 2025

Un 23,3% más que el año anterior
Enclave arqueológico Puerta de Almería. | Europa Press.
Enclave arqueológico Puerta de Almería. | Europa Press.

El Enclave Arqueológico Puerta de Almería ha registrado un total de 6.350 visitantes durante 2025, lo que representa un incremento del 23,3% respecto al año anterior, según datos facilitados por la Junta de Andalucía. Este crecimiento en la afluencia evidencia el creciente interés por uno de los yacimientos más representativos del patrimonio histórico y cultural de Almería, situado en el Parque Nicolás Salmerón.

Gestión y protección institucional definen el carácter de este enclave, propiedad de la Junta de Andalucía y gestionado a través de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. Destaca no solo por la calidad y conservación de sus hallazgos, sino también por su papel pionero en las excavaciones urbanas realizadas en la capital almeriense, que abrieron un importante debate sobre la protección y puesta en valor del patrimonio arqueológico urbano.

Entre los restos arqueológicos conservados sobresalen estructuras romanas, con seis balsas asociadas a una antigua factoría de salazones y los vestigios de una muralla medieval islámica, incluyendo los cimientos de una de sus puertas. Este patrimonio ilustra la evolución histórica y económica de la ciudad y su puerto.

El espacio museístico se articula en tres salas diferenciadas según los hallazgos. La sala inicial propone un audiovisual didáctico sobre el proceso de formación de yacimientos y excavaciones, así como la trascendencia social y mediática que supuso el descubrimiento de estos restos. Un aspecto destacado fue el intenso debate público local generado respecto a las políticas de conservación y valorización de este tipo de enclaves.

En la sala norte se pueden contemplar las seis balsas romanas de la antigua factoría, utilizadas desde el siglo I hasta el IV d.C. para la producción de salazones y la elaboración de ‘garum’, una reconocida salsa romana obtenida a partir de vísceras y desechos de pescado, muy apreciada en la gastronomía de la época.

La sala central expone elementos originales de la muralla islámica que protegía la ciudad medieval de Al-Mariyya por el sur. Entre estos restos se conservan los cimientos de una puerta, flanqueada por torres cuadrangulares, que podría corresponder, según algunos autores, a la denominada puerta de las atarazanas dada su cercanía al antiguo astillero de la ciudad.

La construcción de esta muralla data de mediados del siglo X y estuvo en activo hasta el siglo XIX. Su demolición permitió la apertura urbana hacia el mar, transformando notablemente la configuración histórica de Almería.

Historia y contexto del enclave arqueológico

Durante el recorrido institucional, la Junta ha recordado que Almería surgió como puerto de la ciudad de Bayyana —ubicada a unos ocho kilómetros en la actual Pechina—, que basaba su economía en la agricultura, fabricación de seda y tráfico de esclavos; actividades que empleaban las infraestructuras portuarias almerienses para salida marítima.

La ciudad experimentó una transformación en el siglo X, cuando se consolidó como sede de la flota del Califato. Desde ahí partían expediciones militares hacia el norte de África y el Atlántico, con el objetivo de contener el avance de embarcaciones normandas.

Un episodio determinante ocurrió en 955: una escuadra fatimí destruyó las atarazanas y gran parte de las infraestructuras navales. Posteriormente, el califa Abd al-Rahman III dotó a la ciudad de una muralla defensiva y la categoría de madina, reforzando así su estatus político y militar.

Descubrimiento y conservación del yacimiento

El origen del enclave actual se remonta a noviembre de 1984, cuando unas obras en la zona entre la calle de la Reina y el Parque Nicolás Salmerón sacaron a la luz estructuras arqueológicas y gran cantidad de material cerámico medieval. La intervención inmediata de la Junta de Andalucía paralizó la obra e inició una excavación de urgencia.

Los trabajos permitieron documentar las seis balsas romanas y la muralla islámica, con la singularidad de una de sus puertas. El hallazgo suscitó un intenso debate sobre la necesidad de conservar estos restos, anticipándose a la regulación autonómica posterior en materia de patrimonio histórico andaluz.

La trascendencia social del descubrimiento, unida a la decisión de integrar los restos en el enclave actual, "sentarán un precedente" en la gestión y conservación de elementos históricos encontrados en áreas urbanas.

En un primer momento se consideró su musealización al aire libre, pero finalmente se optó por su preservación en el enclave cubierto que se inauguró para el público en 2006, garantizando así su protección y divulgación.