El 30% de los españoles afirma tener un bienestar emocional bajo
En España, un 30% de la población declara experimentar un estado de "bienestar emocional negativo", según el informe 'Bienestar Emocional y Vulnerabilidad', dado a conocer recientemente por la Fundación Cruz Roja Española. Esta cifra alarmante revela una realidad que afecta a tres de cada diez españoles.
El estudio, que incluye 1.000 entrevistas a personas de 18 a 75 años en todo el territorio nacional y combina técnicas como la observación participante y grupos de conversación con expertos y beneficiarios, ofrece un retrato detallado de la salud emocional en el país. Destaca una mejora en el bienestar emocional con la edad: los nacidos en la época del 'Baby Boom' muestran la mayor satisfacción.
Factores clave que afectan el bienestar emocional
El bienestar emocional no es uniforme y se ve profundamente influido por la situación socioeconómica. Los niveles medio-bajo y bajo sufren más, principalmente por las carencias materiales y la inseguridad económica. María del Mar Pageo, presidenta de la Fundación y Cruz Roja Española, considera que "el bienestar emocional es uno de los grandes retos de nuestro tiempo" y que hoy está condicionado por la soledad no deseada, las brechas tecnológicas y la precariedad.
El informe subraya que este bienestar se deteriora cuando coinciden tres o más factores de vulnerabilidad como aislamiento social, violencia y desfavorecimiento económico, los cuales son especialmente críticos. Además, la salud mental, especialmente en menores de 50 años, destaca como un aspecto que atraviesa todas estas situaciones. El 34% de la población sufre problemas relacionados, siendo la ansiedad, los trastornos del sueño y la depresión los principales motivos de consulta.
La soledad no deseada y su impacto social
Entre los principales factores que influyen negativamente en el bienestar, la soledad no deseada cobra especial protagonismo. En España, un 16% de las personas se sienten solas o poco acompañadas, mientras que el 17% asegura estar "poco o nada integrado" en su comunidad. Las crisis vitales –rupturas, pérdidas, enfermedades o desempleo– agravan esta sensación.
El estudio también destaca el estigma y la vergüenza como barreras que dificultan pedir ayuda frente a esta soledad. Para combatirla, propone fortalecer las redes comunitarias y fomentar huertos urbanos, vinculación social, incluyendo iniciativas locales como huertos urbanos o radios comunitarias que generen vinculación social.
Retos y soluciones para mejorar la salud mental
El informe también pone el foco en la exclusión que sufren los migrantes, quienes enfrentan dificultades para acceder a una vivienda digna, trabajar, realizar trámites administrativos y evitan pedir ayuda por miedo al rechazo o la discriminación. Además, alerta sobre discursos de odio que desvían la atención hacia colectivos vulnerables y ocultan la precariedad estructural.
En cuanto a la población joven, se detecta una "soledad no percibida" relacionada con la hiperconexión digital, mientras que la ansiedad es particularmente frecuente entre menores de 30 años. Por eso, Cruz Roja recomienda medidas urgentes como introducir currículos de alfabetización emocional a lo largo de toda la vida, reforzar la atención pública en salud mental y promover el deporte, la cultura y el voluntariado. También insiste en campañas contra la aporofobia y los discursos de odio para proteger la cohesión social.