Así se fabricaron los bulos de la dana: la mayoría para alarmar y entorpecer

Paiporta. | Europa Press.

Investigadores alertan: "Si no se actúa con decisión, la próxima emergencia no solo será climática, sino también informativa"

La inundación que asoló Valencia en octubre de 2024 no solo dejó devastación física, sino también una ola de desinformación que complicó la respuesta de las autoridades. Un alto porcentaje de los rumores difundidos durante este período resultaron ser falsedades deliberadas, afectando la percepción pública y generando desconfianza hacia las instituciones involucradas.

Estudios recientes llevados a cabo por la Universitat Politècnica de València (UPV) y la VIU han demostrado cómo la propagación de información falsa a través de redes sociales influyó negativamente en la gestión de la emergencia, entorpeciendo las acciones gubernamentales y la ayuda a los afectados.

  1. Efectos de la información errónea
  2. Fuentes de los engaños
  3. Tácticas de manipulación digital
  4. Resultados y sugerencias

Efectos de la información errónea

Después de la barrancada que impactó Valencia en octubre de 2024, las autoridades no solo tuvieron que manejar una crisis climática inédita, sino también enfrentarse a una avalancha de desinformación. La circulación de bulos, teorías conspirativas y noticias falsas dificultó enormemente la gestión de la emergencia, según investigaciones de la Universitat Politècnica de València.

El análisis, liderado por los profesores Germán Llorca-Abad y Alberto E. López Carrión, examinó 185 noticias difundidas entre el 28 de octubre y el 17 de noviembre de 2024 en los principales medios nacionales y locales, identificando un total de 192 bulos durante el periodo crítico.

Fuentes de los engaños

Uno de los rumores más impactantes fue la falsa información sobre el aparcamiento del centro comercial Bonaire en Aldaia, donde se afirmaba que cientos de cadáveres se encontraban en vehículos sumergidos. Este dato erróneo fue difundido por influencers y personalidades mediáticas, generando una amplia repercusión en plataformas como Instagram y TikTok.

Además, circularon teorías conspirativas que culpaban al Gobierno de la destrucción de represas "construidas por el franquismo" o acusaban a la Aemet de ocultar datos sobre las precipitaciones, exacerbando el desconcierto y la desconfianza pública.

Tácticas de manipulación digital

El estudio presenta el concepto de "diagonalismo", una estrategia comunicativa que mezcla discursos de extrema derecha con mensajes típicamente asociados a la izquierda, como la crítica al poder institucional. Esta táctica busca resonar con el descontento ciudadano desde diferentes perspectivas ideológicas, aprovechando la incertidumbre para fortalecer narrativas de desconfianza.

Durante la inundación, esta estrategia se evidenció en ataques dirigidos al Gobierno, organismos científicos y ONG como Cáritas o Cruz Roja. "En situaciones de catástrofe, el descrédito de las instituciones se utiliza para sembrar caos informativo y movilizar políticamente a ciertos sectores", explica López-Carrión.

Resultados y sugerencias

La investigación concluye que es esencial fortalecer la alfabetización mediática de la población, optimizar los mecanismos institucionales de respuesta informativa y exigir mayor transparencia y responsabilidad a las plataformas digitales. Aunque el Gobierno creó perfiles oficiales en redes sociales para combatir la desinformación, estos esfuerzos fueron tardíos y de efecto limitado.

"Combatir los bulos no es solo una cuestión de verdad, es también una cuestión de salud pública y cohesión social", afirman López-Carrión y Llorca-Abad. Advierte que sin una acción decidida, futuras emergencias no solo serán de índole climática, sino también informativa.