Sin beca comedor en verano: El duro impacto para un millón de menores en España

Comedor escolar. | Europa Press.
"En el cole sé que mis hijos se alimentan adecuadamente. Allí comen pescado una o dos veces por semana. Así, ya no lo compro cada semana, sino una vez al mes, y tengo dinero para cubrir otros gastos", señala Mónica

En España, cerca de un millón de alumnos, aproximadamente 980.000, dejan de recibir la beca comedor durante los ochenta días veraniegos, alerta Educo. Esta ayuda es vital para que estos niños tengan al menos una comida completa y saludable en su centro escolar.

  1. Becas comedor y su final durante los meses de verano
  2. Impacto en las familias y los retos económicos
  3. Vacaciones inaccesibles para muchos menores
  4. Barreras para acceder a ocio y alimentación suficiente

Muchas familias dependen de esta asistencia para garantizar la alimentación diaria. Mónica, una madre beneficiaria, cuenta: "En el cole sé que mis hijos se alimentan adecuadamente. Allí comen pescado una o dos veces por semana. Así, ya no lo compro cada semana, sino una vez al mes, y tengo dinero para cubrir otros gastos". Otras madres comparten esta visión. Por ejemplo, Leudymar destaca que sus hijos reciben una dieta equilibrada con proteínas, carbohidratos y fruta durante el horario escolar. Mientras, Marbely valora no solo la comida, sino también la convivencia y la exposición a nuevos alimentos en el comedor escolar.

Cómo afecta la pausa de las becas comedor a las familias más vulnerables

La interrupción de este apoyo en verano preocupa enormemente a hogares con bajos ingresos. Según Pilar Orenes, directora general de Educo, la beca comedor es un respaldo fundamental para estos niños durante el curso, pero no todos reciben ayuda en verano. Además, alerta de que hay alrededor de 1,3 millones de menores que, pese a su situación vulnerable, no acceden a esta beca.

El cese de la ayuda coincide con las vacaciones escolares, momento en el que aumentan los gastos en alimentación. Leudymar explica: "En verano, al no ir a la escuela, hay que comprar más comida, más fruta, más yogures, porque mis hijos están en casa". La dificultad de costear campamentos y actividades de verano añade una carga extra. Mónica reconoce que no podrá pagar estas opciones y busca alternativas. Por su parte, Marbely muestra preocupación porque el fin de la escuela implica que sus hijos puedan quedarse solos mientras ella trabaja. "Como mucho, podría llevarme a mi hijo pequeño de 4 años y dejaría al de 12 en casa viendo la tele", comenta.

Gran parte de los niños no disfrutan ni una semana de vacaciones en España

El abandono en verano no solo afecta a la alimentación, también al derecho al ocio de los más pequeños. Un 34% de los menores no puede permitirse ni una semana de descanso fuera de casa. Pilar Orenes destaca que, ante unos ingresos limitados, las vacaciones suelen ser el gasto sacrificado y muchos niños no llegan ni a visitar lugares cercanos. En zonas turísticas el problema se agrava porque las familias no pueden afrontar ni una comida en restaurantes por los altos precios.

La etapa de 6 a 10 años es crucial para el desarrollo emocional y social de los niños, y las vacaciones aportan tiempo de descanso, juegos y convivencia con familiares y amigos. Sin embargo, las desigualdades sociales impiden que todos disfruten de estos beneficios. La encuesta de Educo a 1.544 familias refleja que solo el 15,9% de los niños de familias de renta baja se van de vacaciones, frente a un 15,5% de niños de renta alta que no lo hacen.

Costes elevados limitan acceso a campamentos con alimentación asegurada

Además, solo un 28,04% de niños de 6 a 10 años participan en actividades de ocio estival que incluyen al menos una comida diaria. Este porcentaje desciende al 22,63% en familias con bajos recursos, lo que implica que 8 de cada 10 niños vulnerables no reciben alimentación adecuada fuera de casa durante el verano.

El principal motivo para esta exclusión es el precio: el 45,2% de las familias con menos recursos apunta al coste como la razón más importante para no llevar a sus hijos a campamentos o actividades de verano, frente al 21,5% en familias con mejor situación económica.