Casi siete de cada diez españoles consumen alimentos caducados guiándose por olor, sabor o aspecto

Alimentos saludables. - PIXABAY
Los datos que despiertan mayor interés son la fecha de caducidad, que menciona el 81 por ciento de encuestados, la lista de ingredientes, a la que alude el 67 por ciento, y la información nutricional (48%)

El último Barómetro sobre Seguridad Alimentaria realizado por la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) revela que el 69% de los españoles consumen alimentos que han superado la fecha de caducidad, confiando en el aspecto, olor o sabor del producto para determinar su consumo. Este estudio, presentado en el 23º Congreso de AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad, muestra una alta preocupación ciudadana por la seguridad alimentaria y el papel fundamental del etiquetado en la toma de decisiones de compra, pero también evidencia prácticas de riesgo frecuentes en los hogares.

De acuerdo con los datos recogidos, el 94% de los consumidores afirma leer habitualmente la información del etiquetado, siendo la fecha de caducidad el dato más consultado (81%), seguida de la lista de ingredientes (67%) y la información nutricional (48%). No obstante, a pesar de que el 89% entiende correctamente la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente, este conocimiento no siempre se traduce en comportamientos acordes y el consumo de productos caducados sigue muy extendido.

Más de la mitad de los encuestados, un 55%, reconoce consumir alimentos después del plazo recomendado tras abrirlos si considera que están en buen estado, mientras solo un tercio respeta siempre el tiempo indicado por el fabricante.

En el ámbito de manipulación y conservación de alimentos, casi la mitad de los participantes asegura conocer la incidencia directa de estas pautas en su seguridad alimentaria. Sin embargo, persisten conductas de riesgo como dejar enfriar durante horas los alimentos a temperatura ambiente (87%), recalentar las sobras más de una vez (65%) o descongelar alimentos en la encimera durante largos periodos (47%).

Asimismo, hay hábitos alimentarios que incrementan la exposición a riesgos sanitarios, como la preferencia por la tortilla poco hecha (33%) o las hamburguesas poco cocinadas (21%). Además, un 41% señala que guarda alimentos en la nevera en la misma lata en la que los adquirió.

El interés por la información en este sector se mantiene elevado: el 76% se informa sobre seguridad alimentaria y recurre principalmente a profesionales sanitarios y divulgadores científicos. Predomina la percepción de que los niveles de seguridad han mejorado en las últimas décadas (73%), aunque el 61% reconoce que el "riesgo cero no existe".

Fuentes de información y percepción sobre la seguridad alimentaria

En lo referente a canales de información sobre retiradas de productos, los españoles recurren sobre todo a la televisión y la radio (61%), seguidos por las noticias online (41%). Estos medios tradicionales también ostentan el mayor grado de confianza (32%), seguidos de páginas webs oficiales y redes sociales de asociaciones de consumidores (25%).

Pese a ello, el estudio detecta una clara demanda de mayor transparencia por parte tanto de la cadena alimentaria como de las autoridades. Más de la mitad de los consumidores recuerda haber visto noticias sobre alertas o retiradas de alimentos en el último año. Estas informaciones generan reacciones diversas: al 54% le transmite confianza en el sistema de control, mientras que al 46% le provoca desconfianza o temor respecto a determinados productos.

Evolución del control de peligros a la gestión del riesgo en la seguridad alimentaria

Durante el 23º Congreso AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad, el subdirector general de Gestión de la Seguridad Alimentaria de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Victorio José Teruel, resaltó que las políticas del sector están evolucionando hacia un enfoque centrado en la gestión del riesgo. Enfatizó la importancia de validar la vida útil de los productos alimentarios, especialmente ante riesgos como la listeria. Factores como el pH, la actividad de agua, el envasado y la temperatura de conservación son cruciales en esta validación.

Asimismo, se está elaborando una guía técnica para el sector que aconseja integrar verificaciones periódicas en los sistemas de seguridad alimentaria y apoyarse en estudios de microbiología predictiva. La validación de la vida útil en productos listos para el consumo se considera, en este contexto, como una inversión clave.

Controles en importaciones y exportaciones agroalimentarias

Carmen González Martín, subdirectora general de Acuerdos Sanitarios y Control en Frontera del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, destacó que España exporta cerca de la mitad de su producción agroalimentaria, lo que subraya la importancia de este sector en el comercio internacional. Las importaciones están sometidas a estrictos controles, que incluyen auditorías en origen y controles documentales, de identidad y físicos en frontera.

González señaló además el refuerzo de los controles de muestreo, con un incremento del 25% en frutas y hortalizas para la detección de plaguicidas y del 38% en productos de origen animal, según evaluaciones de riesgo.
En cuanto al acuerdo con Mercosur, recalcó que “los estándares sanitarios, de sanidad animal, vegetal y de seguridad alimentaria de la Unión Europea no son negociables”, y que cualquier producto importado debe cumplir la normativa comunitaria.

El barómetro define así el perfil de un consumidor español cada vez más informado y consciente de la seguridad alimentaria, aunque persisten hábitos que requieren una mayor educación y concienciación en este ámbito.