Los docentes advierten: crece la conflictividad en las aulas y aumentan las agresiones

Una estudiante en un aula. | Europa Press
El 75,66% opina que las administraciones no están apostando lo suficiente por la escuela pública

Las aulas están enviando una señal de alarma. Más de ocho de cada diez docentes describen un clima de trabajo conflictivo y/o complicado, y la sensación de tensión va a más.

El último aviso llega desde STEs-Intersindical, que este lunes 12 de enero presentó un estudio basado en una encuesta a más de 13.000 docentes. Los datos apuntan a un deterioro rápido de la convivencia y a un desgaste profesional que ya se nota en los centros.

El informe también pone el foco en otro problema que se dispara: las agresiones verbales, con episodios que llegan a ser físicos. La percepción se extiende tanto por parte del alumnado como, cada vez más, por parte de las familias.

Aulas al límite: conflicto y agresiones

El 82,62% del profesorado en España valora el ambiente en el aula como conflictivo y/o complicado. Por encima de esa media aparecen comunidades como Extremadura (90,48%), Ceuta (87,04%) y Canarias (87,52%), según el estudio difundido por STEs-Intersindical.

La preocupación no se queda en el clima general. El 83,15% percibe un aumento de agresiones verbales por parte del alumnado, que en casos puntuales llegan a ser físicas. La percepción destaca en Navarra (95,65%), Ceuta (92,59%), Extremadura (90,48%) y Cataluña (85%).

El foco también se desplaza hacia el entorno familiar. Un 76,66% de los docentes asegura que están creciendo las agresiones verbales —con episodios físicos en ocasiones— por parte de las familias. Esta idea aparece con fuerza en el País Vasco (95%) y en Ceuta (83,33%).

En paralelo, el informe añade presión sobre el día a día: el 75,66% considera que las administraciones no están apostando lo suficiente por la escuela pública. Ese mismo porcentaje cree que faltan recursos (espacios, materiales y tecnología) para asegurar una educación de calidad.

Burocracia y ratios: cuando la carga se come la clase

La burocracia aparece como un muro que impide avanzar. Casi la totalidad del profesorado, un 95,74%, afirma que el papeleo resta tiempo a la labor docente. La advertencia del sindicato es clara: una situación "insostenible" por el peso de las tareas administrativas.

STEs-I lo resume con un mensaje directo: "La burocracia está devorando el tiempo que debería destinarse a enseñar, preparar clases y acompañar al alumnado que más lo necesita". La organización sostiene que el problema impacta en el núcleo del trabajo en el aula y obliga a priorizar trámites frente a la enseñanza.

El tamaño de los grupos también dispara la tensión. Un 91,83% cree que las elevadas ratios impiden atender bien la creciente diversidad del alumnado. Por encima de la media figuran Euskadi (100%), Cataluña (97,5%) y Madrid (95,41%).

Además, el estudio señala que el 77,82% considera que el exceso de jornada laboral está afectando a la conciliación familiar y/o a su situación emocional. El impacto se acumula y alimenta una sensación de agotamiento que no se queda en casos aislados.

Salud, salarios y alerta por falta de profesorado

El sindicato vincula este escenario con un deterioro en la salud del profesorado. Durante la rueda de prensa se lanzó un mensaje literal: "Queremos enseñar sin tener que tolerar insolencias, desconsideraciones, ofensas o vejaciones, y sin sentirnos desprotegidos ante situaciones de conflicto cada vez más habituales".

La segunda frase refuerza la gravedad del diagnóstico: "la normalización de estas conductas está generando un desgaste profesional insostenible y un aumento preocupante de las bajas laborales". La advertencia apunta a un coste inmediato en el funcionamiento de los centros.

El reconocimiento social también aparece en caída. Un 46,26% cree que las familias del alumnado no valoran su trabajo como docentes, mientras que el 88,33% sostiene que la sociedad en general tampoco lo valora.

En el plano laboral, el 85,83% cree que la administración no le respalda lo suficiente. En salarios, el 91,89% afirma que no se han revalorizado lo necesario y no se ajustan a la subida del IPC de los últimos años; el 88,34% estima que el sueldo actual no es adecuado. Aun así, un 56,6% califica su trabajo como digno y adecuado, un dato que, según el propio informe, refleja el deterioro global de la profesión.

La queja sobre la falta de protección se expresa sin rodeos: "Cuando pedimos ayuda, demasiadas veces se nos cuestiona en lugar de protegernos".

Y la alerta final sube el nivel de urgencia. La organización avisó de que, si no llegan medidas inmediatas para mejorar condiciones laborales, salariales y de convivencia, "el sistema educativo público se enfrenta a un riesgo real de escasez de profesorado, especialmente en Secundaria y Formación Profesional".