El “estrés económico” impulsa a los hogares españoles a revisar y ajustar sus hábitos de consumo

Esto sitúa al consumidor en una posición especialmente vulnerable en caso de producirse nuevos incrementos de precios
 Dinero.
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Los consumidores españoles enfrentan un alto nivel de estrés económico, cercano al umbral "muy alto" debido a la creciente presión sobre el coste de la vida. Según el Observatorio Cetelem, esta situación anticipa la implementación de "cambios relevantes" en los hábitos de consumo de los hogares en España.

El Indicador de Estrés Económico del Consumidor Español (IEECE) establece el nivel actual de presión financiera en 71 puntos sobre 100, reflejando un estado de estrés económico elevado y situándose próximo al límite de 75 puntos, que define un escenario "muy alto".

Ante este contexto, la vulnerabilidad del consumidor se intensifica, especialmente si se producen nuevos incrementos en los precios, situación que preocupa al Observatorio. Los españoles prevén adoptar medidas de contención en su consumo, principalmente frente a posibles incrementos en la energía, destacando acciones como la reducción del ocio, la búsqueda de precios más bajos y el aplazamiento de compras.

Entre las estrategias de ajuste, la reducción del ocio obtiene la puntuación más alta con 78,7 puntos sobre 100, seguida por la compra de productos más económicos (75,2), el retraso en las adquisiciones (70,4), la disminución del uso del vehículo privado (69,6), la reducción general del gasto (65,8) y el aumento del ahorro preventivo (64,4).

En caso de un aumento en los costes de energía, combustible y alimentación, el consumidor manifiesta que podría destinar parte del dinero habitualmente ahorrado a mantener sus niveles de ahorro (27,7%), a cubrir gastos adicionales (27,4%) o a ahorrar menos (22,6%).

Impacto del aumento del precio de carburantes y alimentos

El estudio destaca que la subida del precio del combustible, influenciada por el conflicto en Oriente Próximo, afectaría directamente al uso del vehículo privado. El 30,5% de los españoles intentaría reducir algunos desplazamientos, el 27,2% lo utilizaría considerablemente menos y el 22,4% disminuiría su uso de forma moderada. Por el contrario, solo el 7,8% mantendría su frecuencia habitual y un 6% optaría por el transporte público o medios alternativos.

En relación con la subida de los precios de los alimentos, las principales estrategias son la búsqueda de ofertas y promociones, adoptada por cuatro de cada diez consumidores, y el incremento en la compra de marcas blancas (32%). Además, un 21% de los españoles reduciría la adquisición de ciertos productos.

Reducción del gasto en ocio y bienes no esenciales

El ocio y los bienes no esenciales se posicionan como el área principal donde los españoles ajustan su consumo debido al aumento del coste de vida. Un 68% de los encuestados reduce este tipo de gasto "mucho o bastante", y uno de cada tres lo hace de forma "intensa" o "considerable". Asimismo, el gasto en viajes y vacaciones también se ve afectado, con un tercio de consumidores que disminuye o viaja menos, y un 22% realizando pequeños ajustes en esta partida.

El Observatorio subraya que ante el aumento del coste energético, entre el 36% y el 37% de los españoles reducirían el uso de calefacción o aire acondicionado, o intentarían consumir menos electricidad y gas.

Finalmente, la medida más destacada para enfrentar una subida significativa del coste de la vida es la reducción del gasto en ocio y restauración, mencionada por un 42% de los encuestados. Le siguen la reducción de viajes y vacaciones (19%) y la disminución o supresión de compras no esenciales (11%).

El IEECE se elabora mediante encuestas online realizadas por Invesmarket, con una muestra nacional de 700 personas mayores de 18 años. Se pregunta sobre posibles modificaciones en el comportamiento ante incrementos en el coste de la energía, ofreciendo un panorama actualizado sobre las perspectivas del consumidor español.