El factor oculto que amarga la vida a casi el 80% de los andaluces y que sufres casi a diario al volver a la rutina

Imagen de archivo de la A-49 sentido a Huelva | María José López - Europa Press
Un estudio revela el impacto negativo de la movilidad urbana en Andalucía en la calidad de vida de sus ciudadanos, que afrontan la vuelta a la rutina con notables picos de estrés y agobio

Septiembre supone para millones de personas el fin de las vacaciones y la vuelta a la rutina, un regreso que en Andalucía se ve notablemente empañado por los problemas derivados de la movilidad urbana. Los atascos a primera hora de la mañana, la odisea de encontrar aparcamiento o las aglomeraciones en el transporte público son situaciones cotidianas que están pasando factura al bienestar de la ciudadanía. Así lo confirma un reciente estudio del Observatorio Midas de la Movilidad, que arroja un dato tan revelador como preocupante: casi el 80% de los andaluces considera que la movilidad en su ciudad afecta negativamente a su calidad de vida.

Desde Midas, la cadena impulsora del estudio, explican la magnitud del problema. "La vuelta a la rutina en septiembre supone un incremento notable en los niveles de estrés relacionados con la movilidad", detalla Jocelyne Bravo, Marketing & Communications Lead de Midas España. Bravo añade que "después de semanas de desconexión, enfrentarse nuevamente a los problemas cotidianos de transporte genera un impacto emocional considerable en los ciudadanos, aumentando sus niveles de estrés cada vez que tienen que realizar un desplazamiento en vehículo por la ciudad".

Para entender el origen del conflicto, el informe realiza una radiografía de los hábitos de desplazamiento de los andaluces. El análisis revela que el vehículo propio (coche, moto o bicicleta) es la opción preferida para el 45% de la población para moverse por la ciudad. A gran distancia le siguen otras alternativas como los desplazamientos a pie (21,7%) o el uso del transporte público, que solo es la primera opción para un 13,7% de los encuestados.

Este predominio del vehículo privado se traduce en una serie de problemas que minan el bienestar emocional de la población. El principal motivo de queja, señalado por un 35,43% de los andaluces, es emplear mucho más tiempo del necesario en los trayectos, ya sea en la propia circulación o en la búsqueda de aparcamiento. De hecho, aunque un 47,3% tarda menos de 30 minutos en llegar a su trabajo o centro de estudios, un 40,5% ya invierte entre media hora y una hora, y un alarmante 8% necesita entre una y dos horas por cada desplazamiento. Otros dos factores clave que perjudican el bienestar son el impacto en la salud de la contaminación de las ciudades (32%) y, muy de cerca, el estrés y el agobio que generan los propios desplazamientos (31,4%).

Al profundizar en las situaciones concretas que más malestar desencadenan, la frustración es clara. No encontrar estacionamiento encabeza la lista con un 51,4%, seguido muy de cerca por llegar tarde a los sitios por culpa del tráfico (46,3%). Tener que llevar el vehículo al taller (27,4%) o perder el transporte público (26,3%) son otras de las preocupaciones que completan el desalentador panorama.

"Estos datos confirman lo que ya sospechábamos: la movilidad no es solo una cuestión de infraestructuras, sino un factor determinante en la salud emocional de las personas. Por ello, desde Midas trabajamos para que al menos las incidencias relacionadas con el mantenimiento del vehículo supongan el menor trastorno posible en la vida de nuestros clientes", señala Jocelyne Bravo.

Para mitigar el impacto de este regreso a la rutina, desde Midas ofrecen una serie de recomendaciones prácticas. Aconsejan planificar adecuadamente los desplazamientos, anticipando los horarios de salida para evitar las horas punta, así como considerar alternativas como el carpooling o el uso de vehículos de dos ruedas para trayectos cortos. También destacan la importancia de mantener el vehículo en condiciones óptimas para evitar averías y utilizar aplicaciones de movilidad que informen del tráfico en tiempo real, sin olvidar practicar técnicas de relajación para gestionar el estrés.