Las familias andaluzas prevén gastar alrededor de 50 euros en dulces durante Semana Santa

Una campaña que puede elevar la facturación de los obradores entre un 30% y un 35% en apenas diez o doce días
Una bandeja con dulces. - Europa Press.
Una bandeja con dulces. - Europa Press.

El gasto en dulces durante la Semana Santa en Andalucía puede alcanzar un mínimo de 50 euros por familia, impulsando la facturación de los obradores entre el 30% y el 35% en solo diez o doce días. La previsión para este año es superar las ventas registradas en 2025, según ha declarado Francisco Vílchez, presidente de la Federación Andaluza de Empresarios Pasteleros.

La campaña de dulces de Semana Santa arrancó hace tres semanas con gran intensidad, y se espera que la siguiente sea especialmente demandante, con una producción centrada en las especialidades tradicionales como torrijas, pestiños, roscos fritos y leche frita. Esta dinámica se enmarca en una creciente recuperación de la tradición repostera entre las nuevas generaciones.

El papel del turismo y el buen tiempo son factores claves para el éxito de la campaña, que podría ser la mejor en años si se cumplen las previsiones meteorológicas. El turismo en Andalucía incrementa considerablemente el consumo en esta época, haciendo que la Semana Santa sea una de las principales campañas del año para las pastelerías y obradores de la región.

La importancia económica de la Semana Santa en la facturación del sector es destacada, siendo fundamental para la viabilidad de muchos negocios. No obstante, el aumento de costes, especialmente del huevo, genera un entorno económico complejo que afecta la rentabilidad de los productos tradicionales.

En respuesta a la subida de costes, muchos establecimientos, incluido el sector liderado por Vílchez, han optado por mantener los precios del año anterior para no incrementar la carga económica sobre las familias, que ya enfrentan el encarecimiento de otros gastos básicos. Esta decisión también obedece a la necesidad de que los consumidores puedan permitirse algún "capricho" pese al contexto económico general.

Tradición y diversidad en la repostería andaluza de Semana Santa

El componente cultural y tradicional sigue teniendo un peso relevante durante la campaña, con dulces bien consolidados en toda Andalucía y otros muy localizados en comarcas o provincias específicas. Ejemplos de esta diversidad son la coca onubense, el bollo de Arcos, los gajorros cordobeses y los papajotes jiennenses.

Las torrijas continúan siendo el dulce más emblemático en esta época. Aunque se elaboran versiones innovadoras como tiramisú, chocolate o pionono, la preferencia mayoritaria recae en las torrijas tradicionales de pan de hogaza, elaboradas con leche infusionada con azúcar y limón, que mantienen la predilección del público frente a nuevas propuestas.

El sector apuesta por versiones adaptadas para atraer a nuevos públicos, utilizando masas de brioche o sabores diferentes, pero la base del consumo sigue anclada en la repostería clásica. Aunque la religión pierde peso, la tradición permanece y la Semana Santa continúa asociándose a sabores muy reconocidos por los andaluces.

Variantes territoriales entre los dulces tradicionales

En Huelva destaca la coca, elaborada con almendras y cidra, especialmente en Isla Cristina y Ayamonte. En Almería, los papaviejos son una receta con fuerte raigambre familiar y carácter más doméstico. Cádiz identifica el bollo de Arcos como su emblemático dulce, un rosco aromatizado con matalahúva y cubierto de almendras y azúcar.

Jaén presenta entre sus dulces destacados los papajotes, hornazos y ochíos dulces, todos con un fuerte vínculo al aceite de oliva virgen extra. Córdoba conserva en Cabra los tradicionales gajorros, característicos por su forma espiral alrededor de una caña.

Granada ofrece una oferta dulce diversificada que incluye borrachuelos en la Alpujarra, huevos moles en conventos como el de San Antón, roscos fritos en Baza y Huéscar, y el pionono de Santa Fe, que destaca por su permanencia en el consumo durante todo el año.

En Sevilla, los pestiños mantienen su relevancia, con una fuerte vinculación a conventos y a hermandades que apoyan la venta o distribución de este dulce tradicional.

Impacto del encarecimiento de materias primas

El aumento del precio del huevo afecta de manera considerable a la rentabilidad de los productos típicos de Semana Santa. Según Vílchez, una caja de huevos que costaba aproximadamente 30 euros hace cinco años ahora alcanza los 110 euros, lo que convierte este insumo en un factor crítico para pastelerías y obradores.

A pesar del sobrecoste, muchos establecimientos han decidido absorber parte del incremento para mantener los precios anteriores, con el fin de no agravar la presión económica sobre las familias durante este periodo.

El sector trabaja al límite durante la campaña, con jornadas intensas de producción que incluyen la fritura continuada del producto. Esta campaña es fundamental para el sector, pues en pocos días puede incrementar la facturación en torno a un 30% o 35%.

Origen histórico y relevancia actual

La tradición repostera andaluza se apoya en su origen como cocina de aprovechamiento, utilizando ingredientes básicos como el pan duro, la leche o los huevos que estaban disponibles en el hogar, convirtiéndolos en dulces festivos.

Esta característica de aprovechamiento continúa presente en la identidad de estos productos, que se mantienen vigentes no solo en los obradores, sino también en hogares, conventos y pequeños negocios que conservan la producción estacional y las recetas clásicas.

Propuestas más ornamentales como las galletas de fondant con forma de penitente, impulsadas hace algunos años, han perdido relevancia frente a la recuperación de la repostería tradicional, que actualmente es valorada por el mercado y por los consumidores que prefieren los sabores y técnicas de siempre.