La Junta critica que el acuerdo sobre Gibraltar deje los rellenos bajo decisión del Peñón
El acuerdo sobre Gibraltar tras el Brexit preocupa a la Junta de Andalucía por su impacto medioambiental en la costa andaluza. La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García (PP), ha manifestado su inquietud señalando que el nuevo marco regulador sitúa a los "rellenos" realizados por la colonia bajo un control insuficiente, lo que podría generar consecuencias negativas en el litoral regional y en el ecosistema marino.
La responsable autonómica ha advertido que el tratado ha dejado a "libre albedrío" de Gibraltar aspectos fundamentales que afectan a la modificación de mareas y a la conservación de la flora y fauna marina, elementos con un impacto directo sobre Andalucía. Según García, esta situación resulta especialmente preocupante porque las actuaciones sobre el territorio marítimo-constructor no han contado con la participación de la Junta en la fase de negociación.
Desde el Gobierno andaluz se subraya la importancia de contar con mecanismos de control más sólidos. Catalina García ha recordado que lleva "meses", incluso “más de un año", comunicando al Ministerio de Asuntos Exteriores y a su titular, José Manuel Albares, su preocupación en relación con el cumplimiento de la normativa internacional por parte de Gibraltar en materia de actuaciones medioambientales.
La Junta teme que la falta de concreción en elementos clave del acuerdo comprometa el control ambiental en la zona, incidiendo así en una afectación territorial sobre la que la administración autonómica no tiene competencias directas. Esta competencia, ha puntualizado la consejera, corresponde íntegramente al Ministerio.
La inquietud regional se agudiza ante la posibilidad de que Gibraltar continúe desarrollando múltiples proyectos "sin control", desaprovechando la tutela sobre áreas sensibles. Se menciona expresamente la existencia de una Zona de Especial Conservación (ZEC) en el Estrecho Oriental, que no ha sido recogida formalmente en el tratado, dejando este asunto a la versión que Gibraltar quiera presentar sobre el cumplimiento de la normativa aplicable, lo que, en palabras de la consejera, representa una justificación frecuentemente utilizada.
Catalina García insiste en que esta preocupación institucional se materializa en una "afectación importantísima" para la calidad medioambiental y para los elementos naturales que configuran la interacción entre las costas de Andalucía y Gibraltar. La alteración de los patrones de marea y de la biodiversidad marina se sitúa en el centro del debate, mientras se lamenta que "no haya quedado plasmado de una manera muy clarita en ese tratado, que creíamos que era lo que iba a pasar".
Consecuencias para Andalucía y demanda de medidas de control
El Gobierno andaluz sostiene que "los rellenos" ejecutados por Gibraltar no sólo inciden en la morfología del litoral, sino que también afectan dimensiones ecológicas y la gestión sostenible de espacios protegidos. La ausencia de referencias explícitas a la ZEC del Estrecho Oriental refuerza la percepción de insuficiencia en la protección brindada por el nuevo marco, dejando cuestiones de especial interés para Andalucía "al albur de lo que Gibraltar quiera decir".
La consejera ha reiterado su petición ante el Ministerio de Asuntos Exteriores para que se reconozca la "afectación territorial importantísima" que implican estas prácticas, incidiendo en la necesidad de incorporar la perspectiva autonómica en futuros desarrollos regulatorios relacionados con el entorno medioambiental del Campo de Gibraltar y la zona oriental del Estrecho.
De acuerdo con las declaraciones recogidas, la Junta mantiene su vigilancia sobre el desarrollo del acuerdo y solicita que no se vuelva a prescindir de la participación andaluza en procesos que tienen consecuencias directas sobre sus recursos costeros y su biodiversidad.