La mayoría de los españoles percibe discriminación hacia las personas mayores

El estudio, que por primera vez ha preguntado por la percepción sobre personas mayores, precisa que el porcentaje de personas que creen que los mayores sufren discriminación se eleva al 62,8%
Cuidado de mayores./EP.
Cuidado de mayores./EP.

Un dato sacude el debate social: más de la mitad de los españoles cree que las personas mayores sufren discriminación. Así lo recoge el XV Barómetro elaborado por The Family Watch y Grupo Análisis e Investigación, presentado este jueves.

El mismo informe lanza otro aviso: entre los jóvenes, la idea de formar una familia sigue quedando en segundo plano. El foco, según el estudio, continúa puesto en viajar y crecer en el trabajo.

La encuesta, realizada a 1.000 personas de entre 18 y más de 65 años en toda España durante diciembre de 2025, dibuja un mapa claro: preocupaciones al alza, cuidados insuficientes y nuevas prioridades vitales.

Mayores: discriminación percibida y cultura del cuidado

El barómetro incorpora por primera vez una pregunta directa sobre la percepción social hacia las personas mayores. El resultado es contundente: más de la mitad considera que los mayores están discriminados.

La cifra sube con fuerza cuando hay convivencia: el 62,8% de quienes tienen una persona mayor en casa cree que esa discriminación existe. La cercanía, según reflejan los datos, cambia la mirada.

Sobre el cuidado, el estudio marca otra línea de tensión. Un 48,7% del total opina que en España se impulsa la cultura del cuidado, pero de forma insuficiente.

En paralelo, un 40% cree que directamente no se fomenta. Y la percepción empeora cuando hay dependencia cerca: entre quienes tienen a su cargo o en su entorno a una persona mayor dependiente, el porcentaje que ve falta de impulso escala al 53,6%.

Jóvenes: formar familia, sí, pero no lo primero

En rueda de prensa, el director de proyectos y análisis e investigación, David Álvarez, detalló que uno de cada tres encuestados de entre 18 y 44 años planea formar una familia en los próximos cinco años. El dato apenas varía respecto a 2024: solo un 1% menos.

El matiz está en el orden de prioridades. El informe señala que, antes que ese paso, se impone la idea de prosperar profesionalmente (84%) y viajar (69,2%).

En el tramo más joven (18-29 años) también pesa seguir estudiando (38,1%). El mensaje es claro: proyectos personales primero, familia después.

El perfil de la muestra ayuda a entender el contexto: más del 90% cuenta con estudios de Secundaria o Universitarios. Además, el 46% está casado y un 22,6% es soltero.

Vivienda, conciliación y ayudas: el gran freno

El diagnóstico sobre las dificultades para formar una familia se mantiene elevado. Un 77% opina que hoy es más complicado dar ese paso.

La vivienda aparece como el gran cuello de botella. El barómetro indica que siete de cada diez la señalan como el factor principal, en línea con los datos globales que maneja el informe.

Junto a la vivienda, el estudio destaca la necesidad de medidas de conciliación. También entran en juego los apoyos económicos: ayudas fiscales (42,1%), ayudas a familias vulnerables (38,7%) y la prestación por hijo a cargo (29,8%).

El mensaje para el debate público es directo: sin condiciones materiales estables, la decisión de ampliar la familia se retrasa. Y el efecto se nota año tras año.

Familia y redes sociales: un muro frente a los riesgos

El estudio también apunta a un cambio silencioso: la familia gana peso como sostén. Según lo expuesto por Álvarez, cada vez se percibe más como un factor que protege frente a ciertos impactos cotidianos.

En redes sociales, esa percepción sube: el 42,1% (un 10% más que en 2024) cree que la familia es determinante para reducir su efecto. Se sitúa por delante de las leyes (14,8%), que, según los encuestados, son "aún muy lentas".

¿Qué preocupa más en el uso de plataformas? La lista la lidera el uso excesivo (82,2%). Muy cerca aparece la exposición a insultos, injurias y cyberbullying (75,5%).

El dato funciona como llamada de atención: el problema ya no se ve como algo puntual, sino como un riesgo masivo y constante. El barómetro lo deja por escrito con cifras difíciles de ignorar.

Menores, publicidad y pantallas: más control en el punto de mira

La directora general de Family Watch, María José Olestí, defendió el valor práctico del barómetro con una idea central: "conocer las opiniones de las personas de manera directa, permite cruzar información de forma más eficaz, lo que permite proponer medidas que realmente mejoren su calidad de vida".

En esa línea, el informe recoge una demanda clara: el 68,8% ve necesario crear leyes que regulen la publicidad de menores. Más de la mitad considera que la publicidad proyecta una imagen sexualizada de niños y preadolescentes.

Además, el 84,8% opina que las series y programas emitidos en televisión y plataformas digitales dirigidos a jóvenes no fomentan "relaciones sanas". El dato apunta a una preocupación cultural, no solo tecnológica.

La regulación de pantallas también entra en la agenda. Un 65% cree necesario regular el uso de pantallas en menores de 16 años, aunque la edad media a la que las familias entregan un móvil es de 12 años. El barómetro añade otro detalle: el 62,5% ha regalado este dispositivo por debajo de esa edad, si bien la cifra baja casi un 5% frente a 2024.

Salud mental: el psicólogo se convierte en la primera opción

El bloque de salud mental deja un giro relevante. Acudir a un profesional se coloca como el primer recurso para el 40,8% de los encuestados, un 3% más que en 2024.

Por primera vez en este estudio, esa opción queda por encima de apoyarse en la pareja (32,2%) y en la familia (16,3%). La tendencia se refuerza con otro dato: para el 82,2%, ir al psicólogo está cada vez más normalizado.

En jóvenes, la principal causa asociada al deterioro de la salud mental se atribuye a las redes sociales (65,3%). Aparecen después el bullying en colegios (61,5%) y la baja autoestima (52,9%).

En adultos, el foco cambia: destacan las dificultades económicas (80,7%) y el sentimiento de soledad (48,6%). El barómetro separa realidades, pero señala un mismo destino: más presión emocional.

Lo que más inquieta: política, empleo, sueño y economía

En el entorno de los encuestados, la preocupación principal es la situación política y la corrupción (76,2%). A continuación aparecen la situación laboral (64,8%), las alteraciones de sueño (60,1%) y las dificultades para acceder a vivienda (49,6%).

El malestar también se percibe en el ambiente cercano: el 66,4% identifica "angustia" a su alrededor. Esta sensación se registra sobre todo entre mujeres y universitarios, según el estudio.

La economía del país tampoco ofrece alivio. La valoración dominante es negativa: un 43% cree que la situación económica de España es "peor". Jóvenes y mujeres destacan como los perfiles más críticos.

Álvarez añadió un cierre de año especialmente llamativo: en 2025 se registró el peor dato histórico de familias que califican como "mejor" su situación, con un 12,4%, casi un 3% por debajo del año pasado.