Arcos marca paso al ritmo de los ‘armaos’ y romanos andaluces

‘Onzuria’ muestra el buen hacer de las entrañables cohortes que acompañan los desfiles penitenciales
Los 'armaos' recibidos oficialmente en el Ayuntamiento./ AYTO.
Los 'armaos' recibidos oficialmente en el Ayuntamiento./ AYTO.

Para comprender lo visto y vivido en las calles de Arcos hay que entender de dónde vienen estos personajes llamados ‘armaos’, conocidos generalmente como ‘romanos’. Soldados del Imperio en todo caso que dieron martirio y acabaron crucificando a Jesucristo, y que con tanto arte suelen acompañar a las sagradas imágenes en sus estaciones penitenciales de Semana Santa. Lo suyo se ha convertido si no en un oficio, en una afición o vocación que requiere meses de duro ensayo para aprender los pasos, la preparación de la indumentaria y, en suma, saber estar con la responsabilidad que el papel exige.

Numerosas cofradías andaluzas tienen entre sus filas a estos armaos o romanos que sin duda jalonan su trabajo evangelizador al tiempo de ofrecer un auténtico espectáculo visual e incluso sonoro con sus curiosos llamamientos. Se diría que es una coreografía en toda regla.  

Su impronta se puso de manifiesto en ‘Onzuria’, la actividad concebida como un desfile que promueve la Delegación de Cultura, que reunió a un buen número de estos armaos y romanos de Arcos y Andalucía para iniciar su recorrido en la antigua iglesia de San Miguel, en la calle Corredera. La segunda edición del evento mostró a los armaos de las hermandades arcenses del Nazareno, Veracruz y San Antonio junto a los entrañables ‘romanitos’ de Cristo Rey (La Borriquita), y de la foránea de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de Las Lágrimas (Campillo). Sean onzurias, centurias, guardias romanas o decurias, las entregadas hordas desfilaron ante un entusiasta público que así atisbó una de las imágenes más típicas de la Semana Santa. Hubo parada en el monumento a la Semana Santa para una simbólica presentación, en el salón de plenos de la Plaza del Cabildo para recibir unas palabras del alcalde, Miguel Rodríguez, y del delegado de Cultura, Andrés Camarena, y luego en el Palacio del Mayorazgo, de donde continuaría el desfile Matrera Abajo hasta alcanzar la Plaza Modesto Gómez del Barrio Bajo. Un amplio periplo que no dejó a nadie indiferente. Un surrealista espectáculo que nos traslada a otros tiempos.

Merece la pena recordar cómo el escritor José de las Cuevas, en artículo publicado en la revista de Semana Santa de 1956, describía el uniforme del armao: “… compuesto por un casco de cartón piedra que pesa un kilo, un corsete de hojalata con el que no puede doblarse -armao que cae al suelo es preciso levantarlo-, un faldellín de terciopelo con pasamanería plateada, unas medias blancas de algodón y unas botas de semicuero que terminan en una especie de espuela sonora, con dos rodajas de metal como galletas. Estas espuelas producen un tatachín inolvidable”.  Y añadía el célebre autor: “… disimulada debajo del casco, cabe media docena de bollos de Semana Santa; unos bollos elementales, hechos de harina, azúcar, aceite, almendra, matalaúva y ajonjolí, que pesan en el estómago como losas sepulcrales”.

‘Onzuria’ no pudo ocultar su matiz turístico, siendo motivo de atracción para numerosos foráneos que acabaron comprando y consumiendo en la ciudad, que nunca viene mal, con el reclamo sempiterno de la belleza del casco histórico de Arcos.