“Es una novela que puede considerarse de memoria histórica”

Abraham Guerrero nos habla de su nuevo trabajo./ CEDIDA.
Entrevista con el escritor de Arcos Abraham Guerrero Tenorio

POR PEDRO SEVILLA

Desde antes de ayer, día veintinueve, puede adquirirse en librerías “La pared de enfrente”, novela de nuestro paisano Abraham Guerrero que ha obtenido este año el Premio “Ciudad de Valencia”. La novela trata sobre la vida de nuestra también paisana Manolita Chen. Sobre la novela, que será presentada en Arcos el veintiuno de noviembre, y también sobre “Patio”, el nuevo libro de poesía de Abraham Guerrero, hemos hablado y ha quedado esto:

En el noviembre literario de este año, que organiza la Delegación de Cultura de Arcos, tendremos la presentación, concretamente el día veintiuno, de “La pared de enfrente”, su última novela galardonada con el Premio Ciudad de Valencia y que narra la vida de Manolita Chen. ¿Nos cuenta cuándo y cómo se decidió a novelar a nuestra paisana?

La decisión de escribir sobre Manolita es puramente literaria. Durante la pandemia, comencé a investigar sobre ella y a hacerme con su vida. En realidad, me interesaba escribir una novela en la que pudiera explotar una serie de personajes que, de primeras, pareciesen poco literarios, y además quería hacerme con su argot popular. Me gustaba mucho cómo hablaba Manolita, y ese fue mi primer incentivo. Ya investigando, necesité contrastar históricamente lo que ella relataba, y me di cuenta de que su figura y su historia me servían de pretexto para hacer una historia más grande, una historia en la que, a través de su figura, se contara una historia oral de la sexualidad clandestina y disidente del franquismo.

Aún no hemos leído esta nueva, y también galardonada, publicación, pero conocemos algunas críticas que la sitúan en un intento de airear y reivindicar la perseguida homosexualidad en nuestro país en una época muy concreta, un mundo que aún con sus persecuciones y condenas lograba abrirse paso en determinados ámbitos. ¿Va por ahí su novela?

Es una novela que puede considerarse de memoria histórica. No sé si se abrieron paso, porque las persecuciones, los encarcelamientos y las palizas que recibieron fueron muy bestias durante muchas décadas, incluso en democracia. Investigando los lugares por los que había pasado Manolita, me percaté de que la lucha de las transexuales y homosexuales y lesbianas en la España franquista era una de las acciones más encomiables que ha tenido este país. Si hacías algo que te delatara como homosexual, ya era suficiente para que te encarcelaran. La vejación hacia este colectivo era una brutalidad. Y aun así, fueron capaces de encontrar sus espacios clandestinos, como el barrio chino barcelonés o el Pasaje Begoña en Torremolinos, que eran lugares donde exhibían sus dotes artísticas y donde podían gozar de una libertad que no encontraban en otros lugares. A mí me conmueve el simple atrevimiento de pisar esos sitios, de tener el coraje de incluso subirse a un escenario a cantar coplas, medio vestidas de mujeres algunas, sin importarles que llegara el guardia de turno a encarcelarlas y darles una paliza. Es un gesto revolucionario, disidente, de valentía. Todo eso espero que cuente la novela.

La tentación de abonarse, en novela, también en poesía, a asuntos de moda, o ideológicamente imperantes, es un peligro que nunca se debe olvidar. Nadie duda que Manolita Chen es hoy icono de un movimiento que cuenta incluso con el beneplácito gubernamental y de una gran parte de la sociedad. ¿Lo ha tenido en cuenta para que su novela sea una obra literaria perdurable y no un texto condicionado por las modas o las corrientes sociales?

Si se piensa en modas, creo que es imposible escribir una obra verdadera y que emocione. Eso sí, vivimos en la actualidad y creo que es esta quien proporciona los temas a la literatura. Ha ocurrido siempre. Madame Bovary y La Regenta eran una moda, el Modernismo lo fue, la experiencia también, y así podríamos llegar hasta el infinito. En la actualidad, te pueden decir que has escrito de un tema de moda con prácticamente cualquier historia que elijas. Se publica más y cada temática tiene su nicho. Si hubiese escrito una novela de terror, me habría adscrito a una moda, si hubiese hablado de la precariedad, también, o de la vivienda o de la vida rural. Para la perdurabilidad —si es que eso es posible hoy en día—, o, mejor dicho, para darle mayor calidad a mi obra, he acudido a la literatura. Al final, creo que la gran virtud de la novela es el coro de voces que se entrelazan y se proyectan como una cascada. Es una novela muy muy literaria.

Insisto en que no hemos leído aún la novela. Por tanto, no conocemos en qué lugares se desarrolla la historia. ¿Estamos ahí los arcenses, nuestra sociedad de los años cincuenta, sesenta, setenta…?

Por supuesto. Gran parte de la obra, como no podía ser de otra forma, transcurre en Arcos. Me apetecía escribir del pueblo, y la historia de Manolita me daba recursos para ello. Se habla del Arcos de posguerra, de la Transición, de los años noventa y dos mil. Cómo el pueblo ha reaccionado a una figura tan controvertida como la de Manolita. Está claro, y eso es algo que quiero matizar, que es una obra de ficción, por lo que se muestra en la novela no deja de ser una aproximación al pueblo.

 “Patio”, libro de poemas ganador del Premio “Antonio Machado”, es un libro tenso, estremecido, donde, como en los patios de nuestras casas, se vive la muerte entre las flores, el dolor entre los cortinones y los arriates. Háblenos de ese libro. ¿Cuándo verá la luz y cuándo podrá presentarse en Arcos?

“Patio” ha tenido la fortuna de ganar el XXIX Premio Internacional de Poesía Antonio Machado y será publicado por la Editorial Hiperion. Estoy un poco asustado, porque, coincidencias del mercado literario, son dos obras que saldrán casi a la vez. Temo un poco saturar al lector. Verá la luz a mediados de noviembre.

Es un libro que aborda la muerte desde un lugar central, que es el patio común de cualquier casa. En él se encontrarán historias familiares, la reflexión sobre la llegada de la muerte o la distancia en la forma de enfrentarla entre distintas generaciones.

Y como siempre, denos un par de motivos para ir el día veintiuno de noviembre a la Misericordia, a la presentación de “La pared de enfrente”.     

En este caso es fácil. Manolita es un personaje histórico del pueblo que hay que conocer con mayor profundidad. Además, creo que al pueblo le puede interesar cómo ha sido el proceso de escritura de la novela. Por otro lado, me causa especial emoción presentarle el proyecto al pueblo, y, como vivo fuera, ver caras conocidas. Otra causa que me genera ilusión es que, de cada ejemplar que se compre, el beneficio irá destinado a la Fundación Manuela Saborido Muñoz “Manolita Chen”, que será la encargada de vender los ejemplares. Es una de las grandes labores que Manolita está haciendo por la sociedad.