La generosidad de los Reyes Magos de Arcos
Sus Majestades logran una sencilla pero simbólica cabalgata acabada en entrega personal de regalos
Los Reyes Magos de Arcos comenzaron bien temprano a repartir ilusión a modo de una lluvia de caramelos y balones. El desfile, que este año adelantó su salida a las doce del mediodía desde la Plaza de La Caridad en el Barrio Bajo, ofreció a los ojos del público ocho coloridas carrozas con La Estrella de Oriente, el Cartero Real y el Heraldo Real junto al tren de los regalos y la de las molineras y corregidor infantil del último Carnaval, que unidas a los clásicos tronos de los Reyes realizaron un recorrido marcado por la alegría y el buen hacer de los acompañantes. A la caravana multicolor se sumaron personajes como Bob Esponja y otros que aumentaron el sentido infantil del pasacalle, al que se asomaron niños y niñas de todo el barrio a pesar de tratarse de una jornada laborable para numerosas familias. De hecho, el delegado de Fiestas explicaba a este medio su particular recelo por cómo la población encajaría el cambio de adelantar la salida, dado que ha recibido críticas y elogios en la misma medida. Con la decisión se evitaría que la cabalgata terminara casi entrada la madrugada, en una noche en la que los menores se suelen acostar incluso antes para recibir sus regalos de Reyes.
El equipo de Gobierno vivió en primera persona la salida del cortejo. El alcalde de la ciudad aprovechaba para agradecer especialmente el trabajo realizado por los operarios de las distintas delegaciones, no sólo en la cabalgata en sí, sino también en las labores de limpieza y seguridad pública. Asimismo ponía el acento en la aportación de las asociaciones y hermandades para enriquecer la cabalgata y hacerla, si cabe, más participativa.
En vehículos de la firma Motor Arcos parte de la comitiva llegó a la Plaza de La Caridad para iniciar una cabalgata que terminaría en su primera parte en torno a la una y media de la tarde. También destacó la aportación de la empresa local Invercar para el traslado de regalos. El cumplimiento del horario era esencial para no alterar el resto del recorrido, ya en la zona alta, por las barriadas El Portichuelo y centro de la ciudad.
La segunda parte de la cabalgata arrancaría junto a los juzgados de la ciudad hasta alcanzar la barriada de La Paz, calle Molino… hasta la Corredera y posteriormente al Paseo de Andalucía, donde los Reyes sacaron su carta bajo la manga: la entrega de regalos en mano a los niños y niñas que desfilaron ante sus tronos: un gesto que el público acabó agradeciendo por generosidad, cercanía y simbolismo. Y para incluir un matiz cristiano, hubo incluso simbólica adoración al Niño Jesús.
Cabe recordar que los Reyes Magos de la cabalgata oficial han estado encarnados por los empresarios Eduardo Duarte y Jordi Garrucho como Melchor y Gaspar, y por el trabajador municipal con síndrome de Down Francisco Palma Rosa, que realmente se han entregado a la causa con su esfuerzo e ilusión personales. Su trabajo ha sido igualmente agradecido por el Ayuntamiento a través de su alcalde y delegado de Fiestas, que hablan a día de hoy de unos reyes generosos y cercanos en todos los sentidos.
La cabalgata, como anécdota, corrió peligro de suspenderse por las previsiones de lluvia, pero a medida que se fue poniendo en marcha las nubes y la espesa niebla de la mañana se disiparon para permitir la celebración. Los Reyes elegirían este año de nuevo el hotel El Lago para realizar los preparativos de la salida, lo cual sirve además de convivencia entre todos los participantes en el desfile.