La plasmación de fe más popular
La que sin duda es la noche más larga que vive Arcos ha sido espléndida. La salida de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Nuestra Señora del Mayor Dolor y Traspaso y la Santa Mujer Verónica obró la presencia de miles de personas en las calles que se enfrentaron al frío nocturno pero avivadas por la fe en Dios. La procesión partió como hecho novedoso a las tres de la madrugada, una hora después que durante los últimos tiempos, para teóricamente no demorar la estancia del cortejo en el barrio de San Francisco.
La imagen multitudinaria del atrio de la iglesia de San Agustín sería la primera de una ‘Madrugá’ repleta de momentos emotivos que pasan inexorablemente por las bendiciones de Nuestro Padre y por la interpretación en la calle Corredera pasadas las cinco y media de la popular plegaria ‘Las golondrinas’, porque este año cumple medio siglo de historia. Desde entonces, la composición de Manolo Zapata que hizo clásica en las voces de sus legendarios Flamencos de la Peña ha calado profundamente entre los arcenses, que encuentran en la canción la plegaria por antonomasia dedicada al Alcalde Perpetuo de la ciudad. Sin embargo, en otros tiempos incluso llegó a cuestionarse por cierto atrevimiento respecto a las maneras más clásicas de dirigirse a Cristo. En fin, superadas las reticencias iniciales que llegaron a ser tratadas en su día en sede diocesana, ‘Las golondrinas’ fue cantada una vez más con todo el sentimiento posible y despertando emociones y recuerdos en igual medida. La iglesia de San Agustín ha descubierto una placa conmemorativa de ese 50 aniversario, como también en la madrugada de este Viernes Santo el alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez, junto al delegado de Cultura, Andrés Camarena, ha hecho entrega de un distintivo conmemorativo en homenaje al aniversario de 'Las Golondrinas', reconociendo así "la importancia histórica y emocional de esta composición para varias generaciones de vecinos", señalan fuentes municipales.
Antes, la hermandad pasaría por el palco de la Plaza del Cabildo donde simbólicamente se permite su paso. A eso de las nueve de la mañana, la larga comitiva llegaría al barrio de San Pedro con una nueva bendición de Nuestro Padre, para, a partir de ahí, tomar dirección al Barrio Bajo para vivir otro momento clave del recorrido.
El paso del Señor recuperó sus tradicionales lirios morados en su exorno floral. Una vez más desfiló ‘escoltado’ por su onzuria de armaos. Un cortejo tan largo requería igualmente un amplio acompañamiento musical, que este año quedó en manos de la Banda ‘Juan Aguilar’ de El Bosque junto al paso de la Santa Mujer Verónica, y de la Banda Municipal de Música Vicente Gómez Zarzuela en el caso del paso de Nuestra Señora. Ya en el camino de regreso, ambos pasos fueron ilustrados musicalmente por la Agrupación La Esperanza, de Salamanca, y la Banda El Arrabal, de Carmona.
La hermandad volvió a dar un ejemplo de esfuerzo al encarar el largo recorrido, con sus cargueros prestos, sus bien ordenados armaos, sus penitentes y una legión de personas de toda condición haciendo ‘promesa’, portando velas, deseos, perdones y rezos que elevar al Señor. Un ejemplo de plasmación popular de fe.
En estos momentos, la hermandad sigue en el casco antiguo. No se encerrará en su templo hasta pasadas las tres de la tarde. Tiene, por tanto, una apasionante mañana que compartir con los arcenses y cientos de visitantes. De especial interés sentimental serán las bendiciones en la Plaza de La Caridad y junto al puente de San Miguel. Cabe recordar además que este Viernes Santo desfilan en procesión las hermandades del Dulce Nombre y Nuestra Señora de la Soledad, que cerrarán la plasmación en las calles de la Semana Santa arcense. Ambas partirán a las 17.30 y 19.00 horas desde San Francisco y San Pedro respectivamente.