“La Semana Santa de Arcos es un regalo (del cielo)”
El pregonero de la Semana Santa de Arcos, José Raúl Zarzuela Delgado, no sólo cumplió las expectativas depositadas hacia un hombre de gran experiencia en el atril y en el mundo cofrade en general, también supo animar a los presentes a vivir desde la fe la semana más grande de la ciudad. Jornada dominical típicamente primaveral que hizo reflexionar sobre el renacer de la vida, como el propio pregón que pronunció -se podría decir- en su propia casa, donde moran las sagradas imágenes de la hermandad del Perdón de la que es su hermano mayor. Así, la Basílica Menor de Santa María de la Asunción abrió sus puertas de par en par a feligreses, cofrades y creyentes.
El pregón se estrenó con una marcha interpretada por la Banda municipal de Música Vicente Gómez Zarzuela que haría otras como ‘Virgen del Valle’ a instancias del Consejo de Hermandades. Antes, el pregonero pasó por las capillas de su Cristo del Perdón y de la patrona, la Virgen de las Nieves, para posiblemente encomendarse. También el párroco de Santa María, Manuel Jesús Ortiz, rezaría el Avemaría.
La presentación del pregonero fue tarea de su compañero de hermandad y amigo Daniel Moreno, quien diría de Raúl que es “un hombre culto y versado tranquilo, aunque con picos de alterabilidad. Es una persona extrovertida y capaz de adaptarse a cualquier conversación. De dormir pocas horas y aun así, no perder el humor al día siguiente. De dejar las cosas para última hora, aunque las resuelva con solvencia. De repetir conversaciones soltando chascarrillos y refranes. De convertir y beber siempre lo mismo según cada establecimiento. Pero, sobre todo, es una persona de gran corazón que se abre el pecho para dar todo lo que tiene por los demás”.
Aguas recientes
El presentador protagonizó un momento especialmente emotivo al recordar los todavía recientes temporales y sus efectos: “Coge el manto de mi madre, de esa divina ingeniera que llamáis Piedad y lo ponéis entre las iglesias de San Agustín y de Santa María. Y cuando remeta el agua, agarradlo con fe, lo cogéis por un extremo, primero por los tres ingenieros que estáis en la presa. Laminando la avenida que yo os daré sabiduría y destreza para controlar las aguas: por el otro extremo, que lo cojan los que velan por vuestra seguridad: Protección Civil, Cruz Roja, bomberos, Policía Local, Guardia Civil, UME, 112, personal del RLA, empresarios y ciudadanos que pongan sus medios para que evacúen y recojan a todos los afectados. Y por el centro del manto que lo cojan los políticos que no miran por sus intereses, sino por los problemas de sus ciudadanos, que en vuestro pueblo sé que los hay y de todos los colores, para que repartan solidaridad y coordinen la responsabilidad. Y entre todos, con el manto a modo de capote, cuando llegue la crecida del agua y embista con fuerza hacia vuestro pueblo, le hacéis una media verónica para que con el manto desvíe el agua bordeando toda la Peña, que yo ordenaré a mi fiel Arcángel sostener el puente que lleva su nombre…”, diría Daniel Moreno.
El Pregón
Con el paréntesis de una nueva marcha, el pregonero tomó su sitio para dedicar de inicio su esfuerzo a los hermanos del Perdón, maestros ya idos como Antonio Iglesias y Manuel Jesús Porro. “Dios ha querido que hoy me encuentre ante mi pueblo asomado, tras este balcón de madera, bajo un cielo gótico de terceletes y combados. Aquí, en la que ha sido, es y será mi casa de fe, de mis rezos fiel testigo y ante mis sagrados titulares, declamaré lo que mi corazón ha vivido. Como yo ya nunca te pido, y a darte gracias solo vengo, humilde y dispuesto estoy a abrirte mi corazón por dentro”. Tras justificar su amor por su familia, también se remitió al medio siglo de historia del Consejo de Hermandades que se conmemora este 2026: “Para caminar juntos y de la mano,, para mantener viva la llama de la devoción y el testimonio de Cristo resucitado en su Santísima Madre…”. “Ábrete para escuchar la palabra de Dios es el lema escogido por este Consejo para enarbolar juntos la fe, y sirva para abrirnos al mundo que nos rodea y sepamos transmitir el Evangelio…”. El pregonero también reivindicaría mayor importancia de la figura del patrón de Arcos, San Miguel, “el gran olvidado”, para reclamar su incorporación a los titulares de la hermandad del Perdón como vieja aspiración.
Raúl Zarzuela tuvo palabras para las hermandades: “Necesitan de nuestro tiempo y, en definitiva, necesitan de nuestro testimonio de vida. El patrimonio más valioso de una hermandad es su patrimonio humano. Soy todos y cada uno de vosotros”. Asimismo, citó las bandas que han estampado sus notas en la historia de la Semana Santa, entre ellas la desaparecida de la Cruz Roja o la de La Borriquita.
Momento especialmente sobrecogedor fue cuando habló del temporal y lo que supuso, especialmente, para el Barrio Bajo: “De tu barrio vengo, mare (por Nuestra Señora de la Fuensanta), de tu barrio que se aferra a tus barrotes. Y unidos y fuertes, Señora, seguro saldrán a flote. De tu barrio vengo, mare, de tu barrio que de nada se espanta. Y triunfante, entre palmas y olivos, abrirá Cristo Rey nuestra Semana Santa”.
Tras narrar un triste episodio de enfermedad familiar, el pregonero hablaría de la hermandad del Martes Santo: “Río azul y blanco de Nazareno, escoltado, viene sufriendo en su paso Nuestro señor de la columna. La condena de Pilatos, se cumplió la profecía. Por sus llagas fuimos sanados, como nos anunció Isaías. Custodiando a Jesús viene con gallardía una centuria valiente formando una algarabía”.
Sí, el pregonero no siguió orden cronológico según el orden de las hermandades, pero sí el Vía Crucis del Señor. Habló de un Lunes Santo sobrecogedor especialmente en el casco antiguo, con mención especial para las personas drogadictas que cargan su propia cruz. Del Nazareno diría: “El corazón de Arcos late fuerte. Frente a San Agustín, tu pueblo te solicita. Toma tu cruz y sígueme. De los evangelios, principal enseñanza. Padres de hijos con enfermedades raras cargan su cruz a tu semejanza. Cruz de miedo y de peregrinar buscando un diagnóstico certero. Conviértete en Cirineo Nazareno y ayúdales a cargar ese madero. Enjuga, Verónica, las lágrimas de esos padres dolientes y dile al Nazareno que los bendiga y los proteja eternamente. Mayor Dolor y Traspaso es lo que esos padres sienten, traspasados por el puñal de la incertidumbre...”.
Para su hermandad del Perdón se retrotrajo a su juventud: “Es hablar de sueño y de limpiar plata hasta la saciedad. Es hablar de Almacenes Porro, fuente de sabiduría”. “Es hablar de conciertos de banda, de tirar escombros hasta la saciedad. De crucifixión en el salón de los pasos y de oraciones en hermandad. Es hablar de ensayo con Antonio en actitud silente. Es de pelea con la junta, actitud de un joven insolente. Es hablar de amores de juventud, de sinsabores y de lealtad. De recogida y de reparto de alimentos. De actos de piedad. Es hablar de responsabilidad, de alegría, llantos y decepciones. Es de transmitir tu herencia a las siguientes generaciones”.
Tras la saeta de Ana Gómez para ilustrar su exposición sobre el Cristo del Perdón, Raúl Zarzuela dedicó hermosas palabras a la Virgen: “Fuente santa en la que bebo agua, que mi sed calma. Rocío, divina pastora”. “Amor y desconsuelo, dos caritas de la misma moneda. Amargura, refleja tu cara, tu cara fina, como la cera. Como las cuentas de un rosario, tus angustias son de la primera la quinta, con Dolores, Mayor Dolor y Traspaso, tú nunca pierdes la pinta. Tu cara blanca como las Nieves. Calcula que me transmite paz, símbolo de pureza Inmaculada, concebida sin pecado original. Auxilio eres de los cristianos, salud para los enfermos, reina de la familia, soledad cuando vistes negro de luto; eres toda mi vida, eres luz en mi oscuridad…”.
El cierre del pregón se centró en la Resurrección de Cristo: “Porque Arcos resucita Cristo con una semana de retraso. Que no es excusa que por la mañana aquí salgan dos astados para que en su barrio el domingo salga por la tarde resucitado. Que lo primordial que celebramos, triunfo de la luz sobre la oscuridad, que en todos los templos se celebra la Vigilia Pascual. En mi pueblo resucita Cristo con cuerpo de divino Infante, desprovisto de vestidura y alzando una cruz triunfante. Que Jesús resucitó para nunca morir más. Así que alégrate, cristiano, que la muerte, que la muerte no es el final”. “Que ya estamos impacientes, que solo queda un suspiro para que entre por su puerta triunfante el mejor de los nacidos...”. Es ahora, arcenses, que los naranjos están floridos, que huele a jazmín por las calles y me entran escalofríos...”. “Que falta una semanita de espera, semana de retranqueos. Mi corazón se acelera. Hoy que tengo la suerte de que presidas mi pregón, líder de las milicias celestiales, San Miguel, mi santo patrón. Y ante mi pueblo lo digo y ante el ángel justiciero, que la Semana Santa de Arcos es un regalo, del cielo”. Así dijo. Lluvia de aplausos para un hermosísimo pregón que seguro deja huella.
El Ayuntamiento estuvo representado por su alcalde, Miguel Rodríguez, así también el Consejo de Hermandades por su presidente, Miguel Ángel Roldán. Ambos recibieron al pregonero momentos antes en el salón de plenos de la Plaza del Cabildo, donde Raúl Zarzuela tendría ocasión de firmar en el Libro de Honor municipal. También estuvo presente la delegada y teniente de Alcalde Nieves Huertas que ya pronunciara el pregón oficial el pasado año.