Benalmádena lleva a pleno su presupuesto de 2026: ambiciosas inversiones e impuestos congelados
Asciende a 113,7 millones de euros, lo que supone un incremento de 2,9 millones respecto al presupuesto de 2025, para seguir avanzando en la mejora de la ciudad, aunque sin que esto repercuta en los tributos, de manera que tampoco se aplicará la nueva tasa de basura planteada por el Gobierno
El Ayuntamiento de Benalmádena tiene previsto analizar este jueves 4 de diciembre, en una sesión plenaria extraordinaria, el presupuesto para el año 2026. Este proyecto contempla importantes partidas destinadas a la mejora urbana, manteniendo a la vez la congelación fiscal y descartando la implementación de la nueva tasa de residuos propuesta por el Gobierno. Esto se debe a que, según el alcalde Juan Antonio Lara, el actual tributo municipal ya cubre el coste del servicio conforme a la normativa vigente. El volumen total de estas cuentas asciende a 113.751.412,73 euros, lo que representa un aumento de 2,9 millones en comparación con el ejercicio 2025.
El alcalde ha destacado que estas cuentas son reflejo de un compromiso claro con la estabilidad económica y la prudencia financiera que caracteriza a este Gobierno. Señala que el presupuesto busca equilibrar ingresos y gastos, priorizando la prestación de servicios óptimos para la ciudadanía y apoyando a los colectivos sociales más vulnerables. Ha instado a los grupos de oposición a respaldar estas propuestas en el pleno, dejando a un lado diferencias políticas.
Además, Lara ha subrayado el avance en la gestión responsable del Ayuntamiento, recordando que se ha logrado eliminar la deuda, incrementar la inversión pública y alcanzar niveles sobresalientes de ejecución presupuestaria. Asegura que en 2026 se mantendrá la congelación de impuestos, junto con las reducciones aplicadas en años previos, lo que situará a Benalmádena como el municipio con el impuesto de circulación más económico de la Costa del Sol y con bonificaciones de hasta el 50% en el IBI para familias numerosas.
Detalle del capítulo de inversiones
Por su parte, el concejal delegado de Hacienda, José Miguel Muriel, ha informado que el presupuesto incluye una partida de 2,1 millones de euros para inversiones. Sin embargo, la mayor parte de los proyectos previstos para 2026 se financiarán con remanentes del ejercicio 2025. Entre ellos destaca el suplemento de crédito recientemente aprobado por 18,7 millones, cuya ejecución está planificada para el próximo año, junto a los 11,9 millones previstos para los Planes de Actuación Integrados (PAI), financiados con fondos europeos.
Principales proyectos contemplados
Muriel ha detallado algunos proyectos relevantes incluidos en el suplemento de crédito. Entre ellos, se contemplan mejoras y ampliaciones de aparcamientos en zonas como la calle Pacharán, el parking La Cazalla y la redacción del plan para un nuevo aparcamiento en la plaza Cruz Roja. Además, se avanzará en la elaboración del proyecto para la plaza de toros de Benalmádena Pueblo, se llevarán a cabo nuevos planes de asfaltado y se habilitarán ayudas económicas para los establecimientos afectados por las obras en la calle Santo Domingo y la plaza de España, sumándose a las subvenciones ya destinadas a comerciantes de Gamonal y Juan Luis Peralta.
Otras actuaciones contemplan la rehabilitación de la guardería La Luz, la recuperación de las piletas romanas de Torremuelle y la restauración de la torre de Torrebermeja, ubicada en la entrada al puerto deportivo. En materia social, se contemplan ayudas de 300.000 euros para la Asociación de Benalmádena para la Atención a la Discapacidad (ABAD) y otra cantidad idéntica para la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Benalmádena (AFAB), destinadas a apoyar la construcción de centros de día que estas organizaciones tienen en proyecto.
Impacto en la economía local
El regidor ha concluido resaltando que la movilización de 20 millones de euros adicionales respecto al presupuesto ejecutado en 2023 tendrá un impacto significativo en la dinamización económica de Benalmádena. Todo ello se realiza respetando las normas fiscales de estabilidad presupuestaria, con un plazo medio de pago a proveedores reducido a la mitad de lo exigido por la ley y con la deuda financiera municipal reducida a cero, un logro sin precedentes en las últimas tres décadas.