Cómo frenar la despoblación en la ciudad de Cádiz: vivienda, empleo..., ¿algo más?

El alcalde, Bruno García, no descarta tomar otras medidas más allá del empleo y la vivienda; en Madrid, salvando las distancias, el Ayuntamiento ya centra el foco en las ayudas para fomentar la natalidad
Vista aérea de Cádiz. - EP
Vista aérea de Cádiz. - EP

El fenómeno no es nuevo. Cádiz pierde población desde 1981 y registra, desde entonces, unos 40.000 habitantes menos. Pero esta sangría demográfica preocupa ahora más que nunca porque, si la ciudad rebaja el padrón de los 100.000 vecinos, perderá hasta 40 millones de euros anuales transferidos por el Estado. El estudio demográfico encargado por Procasa y publicado en 2023, con José María González, Kichi, como alcalde, descarta ese escenario. El informe prevé que la caída será progresiva hasta 2035, sin que se rompa la barrera que acarrearía un serio quebranto a las arcas municipales.

Sin embargo, el equipo de Gobierno encabezado por Bruno García desde 2023 situó como prioridad frenar y revertir esta tendencia. El primer edil tomó buena nota del documento elaborado por la empresa Ibermad, que situó la falta de oportunidades laborales y el difícil acceso a la vivienda como principales causas de la despoblación.

El viernes, solo dos días después de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicara los datos que advertían de que Cádiz había restado otros 1.057 habitantes durante 2024, el alcalde anunció en rueda de prensa tras la Junta de Gobierno Local que reservará 1,2 millones de euros para formación en los próximos 3 años. Además, el Instituto de Fomento, Empleo y Formación (IFEF) unificó las diferentes ayudas que se ofrecían a emprendedores, autónomos y pymes en dos únicas líneas de subvenciones, ‘Contrata Cádiz’ y ‘Más y Mejores Empresas’, que han sido capaces de agotar los recursos dispuestos.

En materia de vivienda, el Gobierno local del PP movilizará casi 30 millones de euros en este mandato, con 105 nuevos inmuebles, a los que hay que sumar las promociones vinculadas a operaciones de la Junta de Andalucía, con las 212 de la Avenida de la Ilustración como proyecto de mayor envergadura, o el Gobierno de España, con 813 pisos en los antiguos terrenos de Navalips. También ha dado pasos valientes en cuanto a la prohibición de nuevas licencias para viviendas con usos turísticos, el blindaje del suelo residencial ante la eventual instalación de hoteles y apartamentos turísticos o dar la posibilidad de convertir en hogares oficinas y locales comerciales en desuso. Además, se gravará el IBI a las viviendas vacías para fomentar el alquiler y la venta.

La pregunta inevitable es si todo esto es suficiente. Bruno García respondió al respecto el viernes, cuando VIVA CÁDIZ formuló la cuestión, que confía en que sí, pero no descarta otras. En su intervención deslizó su preocupación por la tasa de natalidad, a la baja igualmente. Quizá por ahí vaya el próximo paso.

Salvando las distancias, por tamaño y fondos propios, el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha un ambicioso plan de ayudas. Lógico. Si es casi imposible pagar el arrendamiento, criar hijos...