El Hospital Puerta del Mar no está preparado para dar respuesta a un tsunami

Hospital Puerta del Mar. VIVA
No se podría disponer de La Salud ni de López Cano, que sufrirían daños por el agua, y San Rafael quedaría como hospital de referencia salvo que se lleven a cabo actuaciones en el centro público para garantizar la electricidad ante una inevitable inundación en caso de catástrofe natural

El Hospital Puerta del Mar es el centro comarcal de referencia y acoge prácticamente todas las especialidades. Precisamente por su importancia, pero también por su ubicación frente a la playa de La Victoria, es altamente vulnerable en caso de que Cádiz sufriera un tsunami. El Plan de Actuación Local ante el Riesgo de Maremotos del Ayuntamiento de Cádiz (Palma) advierte de que los sótanos quedarían inundados y el hospital perdería toda la posibilidad de fluido eléctrico, dado que en esta planta se encuentran los motores generadores.

Tampoco se podría disponer del Hospital Clínica Nuestra Señora de la Salud, al estar situado igualmente en una cota inundable. De hecho, el documento concluye que “se vería seriamente afectado”, de manera que no puede ser inventariado como recurso útil. “Bastante tendrán con llevar a cabo su autoprotección”, remachan los expertos que han elaborado el plan. En cuanto al Hospital Recoletos-López Cano, situado en los bajos del estadio, quedaría igualmente sin servicio.

El Hospital de San Rafael se halla del mismo modo en área inundable, pero “el agua que llegaría a esa zona en el peor escenario previsible sería un coletazo residual que no alcanzaría a generar daños significativos”, por lo que se convertiría en el principal hospital de referencia, salvo que “se tomen medidas resilientes en el Puerta del Mar”.

El servicio de Protección Civil plantea llevar a cabo actuaciones que garanticen la autosuficiencia eléctrica en el centro público. “La solución más factible, económica y versátil es la estanquidad del habitáculo donde residen los motores, colocando dos chimeneas, una que evacúe gases de combustión y otra que permita una ventilación forzada de aire fresco necesaria para la combustión”, recomienda, así como “dividir las líneas de alimentación como mínimo en dos alturas, y garantizar la reserva de agua potable y la evacuación de aguas residuales”.