Toma Castaña revive las anécdotas de sus treinta años en el Centro Cultural Fundación Unicaja de Cádiz
El pasado martes, 9 de diciembre, el Centro Cultural Fundación Unicaja de Cádiz se vistió de Navidad para recibir a los integrantes del grupo musical de villancicos Toma Castaña para cerrar el ciclo ‘El flamenco de Cádiz habla… y canta’ de Publicaciones del Sur con el patrocinio de la Fundación Unicaja. Una sala a rebosar de público y el ambiente navideño, risas y nostalgia, una hora de verdadero disfrute conducida por la periodista gaditana Manoli Lemos, con más de cincuenta y cinco años de experiencia en los medios locales y regionales tanto en radio como televisión.
Después de la presencia de José Rebujina y Juan Villar, que pasaron por el mismo escenario semanas atrás, la voz la tomaba en esta ocasión Joaquín Linera Cortés ‘Niño de la Leo’, que explicó como director en unos cuarenta minutos los orígenes de la formación y el desarrollo de la misma hasta llegar hasta aquí, con treinta años “y algunos meses” desde entonces. Manoli, magistralmente y con una entrega emocional profunda, fue sacando lo mejor del invitado que no dudó en profundizar en algunas anécdotas de esas que “no se deben contar”, como cuando María Jiménez se fumó un cigarro en el Teatro Falla mientras actuaba con Toma Castaña ante la sorpresa de todos.
El Niño la Leo, con su madre Leo por cierto sentada en primera fila, recordó esos principios “duros, donde jugábamos en campo de tierra”, haciendo un símil con el terreno deportivo, “y hacíamos hasta seis bolos en unas horas”. De ahí hasta el momento las cosas han cambiado y se han consolidado como la referencia en este campo en Cádiz. “Ahora hay muchos grupos y todos están muy bien, pero cuando empezábamos éramos de los pocos en llevar la Navidad de Cádiz a otros pueblos y ciudades, teniendo noches de gloria en Sevilla con miles de personas o en el Teatro Lara de Madrid”, reconocía, añadiendo que “a mí me llegaban a besar las manos porque teníamos seguidores en la capital muy amigos ya”.
Por supuesto, Manoli y Joaquín hablaron de las referencias del grupo a la hora de construir un repertorio, sin olvidar a “las mujeres del barrio de Santa María, Enrique Franco, Antonio Murciano y Parrilla de Jerez, porque yo bebía mucho de las zambombas y sus villancicos. Parece que todo estaba sabido, pero yo me iba con mi grabadora a recoger testimonios de otros pueblos y de ahí luego yo le daba mi ritmo y sello”. El director fue mencionando a muchos de los que han pasado por el grupo en estas tres décadas, con “más de 250 villancicos originales, más otras tantas recopilaciones, cinco DVD publicados de actuaciones en el Teatro Falla… a vences vendíamos hasta lo que regalaban con el periódicos”, comentaba entre risas.
Agradeció a todos los que han ido pasando por estos años, “muchos han ido cambiado pero de los originales quedamos cuatro”, ahondando también ante las preguntas de Manoli en que Toma Castaña “fuimos pioneros en incluir instrumentos como el violín, el piano o influencias de la música árabe”. Más risas causaron recuerdos como “los setenta jamones que le regaló un seguidor de Salamanca, que llegaron a La Caleta y lo tuvimos que descargar” o los “pequeños infartos o ictus que le han provocado los integrantes del grupo cuando no llegan a los ensayos o a las actuaciones a la hora”. Todo siempre en un tono cercano y amigable.
La jornada se cerró con el grupo en el escenario interpretando tres villancicos con un popurrí de letras como Calle de San Francisco, Quintos Mare, El cura no va a la Iglesia, Tin Tin Catalina… y todo el público participando.