Alarma en Botafuegos por una oleada de intoxicaciones con papeles impregnados durante las fiestas

Cárcel de Botafuegos en Algeciras - J.M.
Una cadena de emergencias sanitarias ha obligado a intervenir de forma urgente a los servicios médicos tras múltiples desvanecimientos entre internos

La prisión de Botafuegos, en Algeciras, ha vivido una Semana Santa especialmente complicada tras registrarse numerosos casos de intoxicación por sustancias tóxicas consumidas en formato de papel. Según denuncia el sindicato ACAIP, varios internos tuvieron que ser estabilizados de urgencia y algunos trasladados a centros hospitalarios después de perder el conocimiento o mostrar comportamientos agresivos.

Los incidentes comenzaron días antes del inicio de las celebraciones, cuando un recluso fue atendido tras vomitar y desmayarse delante de su familia durante una comunicación. Posteriormente, los funcionarios activaron hasta cuatro códigos de emergencia vital en una sola jornada, con un balance de 15 internos atendidos en enfermería bajo los efectos de estas sustancias. Uno de ellos tuvo que ser aislado por su elevada violencia y otro fue sorprendido con una bolsa de papel impregnado oculta en su cuerpo.

Los denominados “papelitos tóxicos” consisten en hojas impregnadas con drogas sintéticas que pueden incluir desde anfetaminas y ketamina hasta fentanilo, una de las sustancias más peligrosas. Los trozos se mezclan con tabaco y se fuman, lo que provoca efectos imprevisibles, agravados por la combinación con metadona u otros medicamentos, pudiendo derivar en insuficiencia respiratoria o incluso la muerte.

El sindicato advierte de que esta forma de consumo ha desplazado a otras drogas tradicionales porque resulta más barata y difícil de detectar. El papel es incoloro e inodoro, se introduce en cartas decoradas con dibujos o fotografías y pasa los controles sin ser identificado, ya que los funcionarios carecen de reactivos específicos y los perros detectores no reconocen estas sustancias.

La organización sindical recuerda que el problema no es nuevo. En los últimos dos años se ha alertado reiteradamente sobre la entrada de estos materiales en la prisión, donde tres internos fallecieron en 2025 por causas relacionadas con su consumo y más de 40 reclusos han requerido atención médica. En lo que va de 2026, casi cuarenta personas han sido tratadas por episodios similares.

Desde ACAIP reclaman al Ministerio del Interior y a la administración penitenciaria medidas urgentes para frenar la expansión de estas sustancias, advirtiendo de que, si no se actúa con rapidez, el sistema seguirá enfrentándose a nuevos episodios de inseguridad, violencia y riesgo vital dentro de los centros penitenciarios.