El informe policial subraya la "radicalización exprés" de Kanjaa antes del ataque en Algeciras

This browser does not support the video element.

Las pruebas periciales presentadas en la segunda sesión del juicio en la Audiencia Nacional describen la secuencia de los hechos. Sobre la muerte de Diego Valencia, los agentes indican que “se ve claramente cómo el sacristán está en el suelo y Kanjaa se detiene y lo remata” y destacan su "cara de felicidad" en el momento de la detención

La segunda sesión del juicio, en la Audiencia Nacional, contra Yassine Kanjaa por los ataques a varias iglesias de Algeciras el 25 de enero 2023 ha contado con la presentación de las pruebas periciales, así como la comparecencia de efectivos policiales y médicos forenses, además de dos de los testigos perjudicados por los hechos. Entre las pruebas presentadas, destaca el informe policial que señala un proceso de “radicalización exprés” del acusado.

Además, se ha analizado la descripción de todos los sucesos siguiendo los informes policiales y se han mostrado las imágenes del asesinato del sacristán de la iglesia de la Palma, Diego Valencia.

Así, una de las responsables de la Policía Nacional ha explicado que “las primeras informaciones sobre la metodología de los hechos” apuntaban a “un atentado terrorista”, de forma que la Comisaría General asumió la instrucción.

El análisis del teléfono móvil, hallado en la vivienda donde residía el acusado, los analistas describen el proceso de “radicalización exprés” que sufrió durante los dos meses previos al día del ataque. Indican que en su perfil de Facebook apenas había realizado dos publicaciones desde 2019 hasta el mes de enero de 2023, mes en el que fueron 70 y todas ellas de “temática puramente religiosa”. Esas publicaciones coinciden con las usadas por organizaciones radicales, como Al Qaeda, “alentando a la Yihad” y “contra Occidente”, ha descrito la testigo.

Igualmente, ha señalado un intercambio de mensajes del acusado –en árabe- con su madre, quien expresa su preocupación tras unos mensajes de índole religiosa que éste había enviado días antes a sus tías. Según el informe, uno de los mensajes de la madre, que dice “qué sabrás tú, si llevas rezando dos meses”, viene a confirmar ese proceso de radicalización. Además, Kanjaa le respondía diciendo que pronto verían noticias suyas en los noticiarios.

En las imágenes y mensajes anteriores en su teléfono, añade el informe policial, hasta aproximadamente un mes y medio antes de los hechos se muestra que “llevaba una vida normal a su edad, fumaba, bebía, etc.” y en ese poco tiempo se produjo el cambio.

La defensa de Kanjaa, por su parte, alega que se trata de “mensajes religiosos, no radicales”, y que “no hay imágenes de terroristas” en el dispositivo.

Además, el informe indica que “su objetivo era muy claro y era contra los valores cristianos y contra la Iglesia”.

En su primera irrupción en San Isidro, describe una de las testigos, sacó un Corán y profirió gritos en árabe que ella no logró entender.

En esa misma línea se ha expresado uno de los policías locales que participó en su detención, que ha declarado que el detenido mostraba “cara de felicidad” y decía que “él había sido liberado ya por su Dios”.

Secuencia de los hechos

En esta sesión se ha podido analizar la secuencia de los hechos del día de los ataques. En primer lugar, cuando el acusado se dirigió a la parroquia de San Isidro, donde mantuvo una discusión con una mujer –que también ha testificado hoy-, antes de regresar a su domicilio.

Allí, los datos de su móvil muestran que a las 18.59 horas lo apagó. Fue en ese momento cuando cogió el arma, según la Policía. Posteriormente bajó por la calle Cristóbal Colón, donde agredió a otro joven de origen magrebí, quien incluso grabó un breve vídeo que luego envió a los investigadores. En él se ve a Kanjaa con una chilaba negra bajo la cual llevaba el cuchillo. Acusó al otro joven de “actuar en contra de su religión” y “trabajar para la mafia”, testificó la víctima.

Después de ese encontronazo, continúa el relato, volvió a San Isidro, donde agredió al sacerdote, Antonio Rodríguez, cuyas heridas pudieron tener consecuencias mortales por la zona en la que se produjo, explicó luego la médico forense que hizo el seguimiento de su caso.

Posteriormente, se dirigió a la iglesia de Nuestra Señora de la Palma. Desde la sacristía del templo persiguió a Diego Valencia. Según la descripción policial y, como muestran las grabaciones de las cámaras de seguridad de la Plaza Alta, “se ve claramente cómo el sacristán está en el suelo y Kanjaa se detiene y lo remata”, explicó la agente que ha descrito el informe. Una de las forenses que elaboró el informe, describe una de las heridas, en el cuello y de 27 centímetros, como “una lesión de decapitación”.

Tras el ataque mortal cruzó la Plaza Alta hasta la capilla de Europa, cuya puerta intentó abrir a patadas. Al no poder conseguirlo prosiguió hasta el mirador ubicado sobre el parking de la Escalianata, en la plaza Virgen de las Lágrimas, donde comenzó a rezar de rodillas, mirando al Este (hacia Gibraltar, en dirección a La Meca). Un policía nacional de paisano lo localizó y agentes de la Policía Local procedieron a su detención, a la que se resistió.