Evitar el desperdicio alimentario, sostenibilidad con hechos

Donaciones contra el desperdicio alimentario
Empresas como Mercadona se suman a la 8ª Semana contra el desperdicio alimentario de AECOC.  En un año, la compañía de supermercados reduce en un 17% su desperdicio alimentario

El desperdicio alimentario es uno de los grandes retos que enfrenta nuestra sociedad. Según el informe anual sobre desperdicio alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2024 se desperdiciaron 1.125 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, lo que equivale a aproximadamente 24,38 kilos por persona al año.

Para revertir esta realidad, la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) celebra entre el 22 y el 29 de septiembre la Semana contra el Desperdicio Alimentario, una campaña con la que busca sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de reducir el desperdicio de alimentos y promover prácticas responsables en todos los eslabones de la cadena alimentaria. La iniciativa, que ha alcanzado su octava edición, cuenta con el respaldo de numerosas empresas agroalimentarias y de distribución, que diariamente han incorporado a sus procesos medidas para evitar el desperdicio de alimentos y bebidas.

Acciones concretas para reducir el desperdicio

Entre las empresas que se suman a esta iniciativa se encuentra Mercadona, que desde hace años ha convertido la sostenibilidad en uno de sus principales objetivos. Con el convencimiento de que los hechos dan el resultado, la compañía de supermercados desarrolla desde hace años distintas estrategias en su gestión para prevenir y reducir el desperdicio alimentario.

Para evitar excedentes, las tiendas ajustan diariamente los pedidos con la herramienta informática Pr-PSV (Previsión-Pedido-Servido-Vendido), desarrollada por la propia compañía. Con ella, los responsables de cada sección hacen el pedido en base a datos históricos de venta y previsiones, lo que permite optimizar el stock tanto en almacenes como en los supermercados.

Además, en las secciones de frescos, ajustan el precio de los productos próximos a caducar para incentivar su venta. Por otro lado, para fomentar el consumo responsable en los hogares, Mercadona apuesta por no hacer ofertas ni promociones y aboga por su política de SPB.

El cuidado del producto en el lineal también juega un papel clave. Desde la correcta reposición en estantería hasta el respeto a la cadena de frío en cámaras específicas suman contra el desperdicio.

Evitarlo también tiene una cara solidaria. De hecho, Mercadona colabora con más de 800 entidades sociales en España y Portugal a las que diariamente les entrega donaciones de alimentos que se van a retirar de la venta porque están próximos a caducar y no se han vendido.

La empresa de supermercados aboga asimismo por la valoración de subproductos y de sus propios residuos. Estas prácticas de economía circular permiten, por ejemplo, que los restos de secciones como el corte de jamón o la pescadería se transformen en alimentación animal o piensos. Y si no se les puede dar una segunda vida, Mercadona, en colaboración con gestores autorizados, transforma estos residuos en compost o biocombustibles, siguiendo su máxima de « tirar bien ».  

A lo anterior hay que sumar otras buenas prácticas como la formación y la sensibilización sobre prevención y reducción del desperdicio a sus trabajadores, la generación de contenido informativo para los consumidores sobre aprovechamiento (como esta guía) o la participación en campañas informativas y de sensibilización impulsadas por AECOC. En concreto, desde 2012, Mercadona forma parte de ‘La alimentación no tiene desperdicio’ y de iniciativas como la ‘Semana contra el desperdicio alimentario’, en la que colabora a través de cartelería y megafonía en tienda.

Un compromiso con la sostenibilidad

La reducción del desperdicio alimentario, por tanto, es un objetivo compartido por toda la sociedad. Iniciativas como la Semana contra el Desperdicio Alimentario son fundamentales para sensibilizar a consumidores, empresas y administraciones sobre la importancia de aprovechar los alimentos y adoptar hábitos responsables. Solo a través de un compromiso colectivo podremos avanzar hacia una gestión más eficiente de los recursos y contribuir con hechos a la sostenibilidad del planeta.