“Conil ha sembrado mucho en mí... Este pregón es una forma de agradecer”

Entrevista al padre Juan Carlos Pérez, pregonero de la Semana Santa de Conil de 2026
Padre Juan Carlos Pérez, pregonero de la Semana Santa de Conil de 2026
Padre Juan Carlos Pérez, pregonero de la Semana Santa de Conil de 2026

El padre Juan Carlos Pérez, pregonero de la Semana Santa de Conil de 2026, ya se prepara para el pregón del próximo domingo 22 de marzo, en la parroquia de Santa Catalina. El Padre Carlos es una persona muy querida en el municipio, reconocido por sus años de trabajo en la localidad. Durante 2003, fue administrador parroquial en el Colorado, en la parroquia de Ntra. Sra. de Fátima. Hasta el 2014, fue párroco en Conil, en Santa Catalina. Ahora, ejerce en la parroquia de San José, en La Línea de la Concepción. “Yo entro por Conil y recibo vida de nuevo”, apuntaba para este medio.

¿Qué se siente al ser pregonero de la Semana Santa de un pueblo como Conil? Por una parte, es un honor. Te lo digo sinceramente. Por otra parte, es un temblor y un pudor muy grande. Los conileños tienen una gran gentileza. Intentaré expresar mis sentimientos con palabras. Lo que yo he vivido ahí han sido muchas cosas, muchos momentos duros y alegres. Muchas vidas compartidas. Es la primera vez que me eligen para una responsabilidad así y será la última porque estoy muy nervioso (se ríe). El sentido del cariño, los momentos duros y alegres que hemos compartido… con todo eso te vas constituyendo como persona; y Conil ha sembrado mucho en mí. Este pregón es una forma de agradecer. Por eso, aunque me costaba trabajo decir que sí, al final he cedido. Quiero dar las gracias por todo y por haber depositado esta confianza en mí. Ya estoy tomando valerianas (se ríe).

¿Cómo llevas el pregón? Se me venía una idea a la cabeza, la apuntaba. Después se me venía otro recuerdo, y así. Después, había que engarzar todos esos papeles como un puzzle (se ríe). Son muchas cosas y muchas personas que recuerdas. De hecho, he tenido que eliminar los nombres para no olvidarme de nadie. Han sido muchos años, muchos momentos y son muchas cosas. Ya estoy con los últimos retoques para no pasarme de hora. Estoy “como la pata de un romano” (se ríe), “más liado que un trompo” (vuelve a reírse) y es difícil, pero tengo que controlar que no me extienda demasiado.

¿Qué podemos esperar de tu pregón? ¿Hay algo que te gustaría adelantar? Mucho sentimiento, que es lo que intento transmitir y espero que pueda llegar. El aprecio ya está y la amistad también. El poder conectar mis sentimientos con los sentimientos de los demás es algo complejo porque cada persona es un mundo, con muchas cosas por conocer y desconocidas. Mi pregón va centrado un poco en lo que se vive en la liturgia, en lo que se intenta manifestar y manifiestan las sagradas imágenes en la calle. Es acercar a la gente la vida de la liturgia a través de las imágenes. Es sentir que Dios hace Via Crucis con nosotros y no nos deja solos. Su amor es inmenso y la prueba es que hasta su hijo da su sangre por nosotros, lo que muy bien manifiestan las imágenes tan bellas y los sagrados titulares de las distintas hermandades, culminando con la Resurrección, que es con lo que se sostiene nuestra fe. Hay gente que por diversas razones no pueden acudir, no pueden estar, están enfermos o están cuidando a otras. Quiero acercar lo de dentro hacia afuera. Todo eso es lo que quiero destacar en este pregón.

Respecto a la Semana Santa conileña ¿qué crees que es lo que la hace única? Su gente. Su estilo. Su forma. Conil es mucho Conil. El gran corazón que tiene la gente. Su sencillez. Es un cúmulo de muchas cosas que hacen que la manifiesten de una forma u otra. Yo entro por Conil y recibo vida de nuevo. Ojalá hubiera más unidad, quizá. Pero claro, todos somos distintos y cada uno tiramos muchas veces según nuestro interés y nuestra forma de ver las cosas. A veces es difícil encontrar un punto en común. Creo que lo bonito que tiene la Semana Santa es que gente de diversas clases, con más y con menos, se unen para que todo salga lo mejor posible, poniendo todo el cariño, toda la ilusión y toda la esperanza. En Andalucía somos de una manera muy peculiar.

Un lugar privilegiado desde el que vivir la estación de penitencia Yo he visto la Semana Santa conileña desde dentro de lo que es la comitiva de la estación de penitencia y ahí las cosas se ven muy distintas comparadas con el que está afuera. El que está afuera percibe otras cosas, pero yo he percibido más los rostros de las personas y su ilusión en ellos, los nervios, el verlos correr para disfrutar del paso en aquella esquina… No podría quedarme solo con algo. Ahora que me he puesto a escribir y a intentar transmitir los sentimientos me doy cuenta de muchas más cosas.

Si tuvieras que quedarte con un momento de toda la Semana Santa de Conil, ¿cuál sería? Sería imposible porque son muchos momentos. Son como puntos seguidos que forman una línea. Por una parte podría destacar el esfuerzo que ponen los cargadores o las mantillas intentando llevar una estación de penitencia digna. Luego la gente, como mira, como reza, cómo se le caen las lágrimas. Son muchas cosas. Es muy difícil de escoger. Cada imagen transmite y cada persona, también. Si ves a una persona en el Lignum Crucis, la verás diferente a si la ves acompañando, por ejemplo, al Nazareno.

Alguna devoción o imagen especial Cada una tiene su valor. Para mí es imposible quedarme con una. Si miras a la Virgen de Paz y Esperanza, a la Amargura, a la Dolores o la Lola, como yo le decía; o ves a la Soledad… todas son distintas, pero cada una representa un momento crucial y ahí es donde está la belleza de cada una de ellas.