Un litoral en pausa tras el devastador paso de temporales y borrascas
Alertas naranjas, rachas de viento de más de 90 kilómetros por hora y cientos de litros de lluvia acumulados desde octubre han dibujado un invierno poco habitual, incluso para un municipio acostumbrado al viento y al mar.
Durante los días más duros, el municipio ha vivido pendiente del cielo y del estado de la mar, en esa rutina de mirar las nubes antes de salir, coger el paraguas por si acaso o dejar para otro día cualquier plan que no fuera urgente. La lluvia, el viento y el oleaje han marcado el ritmo de la semana.
El problema, según explica el delegado de Playas, Patrimonio Natural y Medio Ambiente, José Ramón Rosado, ha sido la continuidad de las borrascas. Sin tregua entre una y otra, el litoral no ha tenido margen para recuperarse. “Cuando se acaba de ir una borrasca llega otra, y eso no permite que las playas se regeneren”.
Las playas han perdido arena en distintos puntos del término municipal. El oleaje constante ha modificado el perfil de la costa y ha dejado accesos impracticables, sobre todo en las calas, donde los caminos son naturales y discurren por zonas rocosas.
En estos espacios, el deterioro ha sido más evidente. Algunos accesos han tenido que cerrarse por seguridad, mientras los servicios municipales revisan la situación y colocan vallas para evitar riesgos. En playas más accesibles, como La Fontanilla, también se han registrado desperfectos, aunque su recuperación se prevé más sencilla por la facilidad de acceso para la maquinaria.
El Ayuntamiento ha iniciado un diagnóstico punto por punto para valorar el alcance real de los daños antes de actuar. La prioridad, explica el delegado, es esperar a que el tiempo se estabilice. “Ahora mismo hacer arreglos sería pan para hoy y hambre para mañana. Lo importante es actuar cuando el tiempo lo permita y podamos garantizar que las actuaciones sean eficaces”.
Mientras el mar golpeaba la costa, los servicios municipales han trabajado sin descanso. Equipos de Medio Ambiente, Obras y otros departamentos han intervenido en la retirada de árboles, la señalización de zonas peligrosas y el cierre de accesos afectados.
La Policía Local, junto a Bomberos, Protección Civil y Guardia Civil, ha actuado en distintos puntos del municipio. Entre las intervenciones, el corte del tráfico en el paseo marítimo por la subida de la marea o las restricciones en carriles rurales anegados por el agua.
También se registraron caídas de árboles, algunas sobre la calzada o el tendido eléctrico, lo que obligó a intervenciones conjuntas. En el parque de La Atalaya y en varios carriles del diseminado se retiraron pinos derribados, mientras que en otras zonas fueron los propios vecinos quienes ayudaron a despejar el paso o a sacar vehículos atrapados por el barro.
Las imágenes que ha dejado el temporal han sido poco habituales: coches sin poder salir de sus carriles por la acumulación de agua, caminos anegados y hasta una narcolancha refugiándose a plena luz del día en el puerto ante la imposibilidad de salir a la mar. Una escena que vuelve a poner sobre la mesa las denuncias de asociaciones de la Guardia Civil sobre la presencia de estas embarcaciones en la costa.
El mal estado del mar ha obligado además a buena parte del sector pesquero a permanecer en tierra durante cerca de un mes. Un parón que se ha notado en la economía local y en las familias que dependen del trabajo diario en el puerto.
El temporal no solo ha dejado su huella en la arena. En los pinares del término municipal se han registrado caídas de árboles, favorecidas por el suelo empapado y las fuertes rachas de viento. Algunos ejemplares han tenido que ser retirados por seguridad.
La combinación de terreno saturado de agua, árboles envejecidos y viento intenso ha provocado la caída de varios pinos, especialmente en zonas expuestas. En algunos casos, se retiraron de forma preventiva al detectarse que suponían un riesgo evidente.
En estas áreas rurales, los trabajos se han coordinado con la Delegación de Campo y Monte Público, que ha seguido de cerca la situación en los carriles y pinares más afectados.
En el diseminado, la acumulación de agua ha complicado el tránsito y ha empeorado el estado de caminos que ya presentaban deficiencias. Algunos vecinos han tenido dificultades para acceder a sus viviendas.
A pesar de las incidencias, el balance general es de normalidad, sin daños personales. Desde el Ayuntamiento se insiste en la necesidad de respetar los accesos cerrados y seguir las recomendaciones de los servicios de emergencia mientras continúa la evaluación de los daños.Una vez completado el diagnóstico, el equipo de gobierno no descarta solicitar apoyo a otras administraciones e incluso estudiar la declaración de zona catastrófica, como ya han hecho otros municipios cercanos.
El concejal recuerda que, en situaciones extraordinarias como esta, los ayuntamientos cuentan con medios limitados y necesitan la colaboración de otras administraciones, especialmente en lo que respecta al litoral.
Los temporales también han dejado su huella en los centros educativos del municipio. La alcaldesa, Inmaculada Sánchez, ha anunciado la puesta en marcha de un plan integral de mantenimiento para hacer frente a los daños y a la falta de inversiones acumulada en los últimos años. Representantes de las áreas de Educación y Servicios ya han evaluado la situación de los centros, agravada por los últimos episodios de lluvia y viento. Algunas mejoras se realizarán con personal municipal y otras tendrán que externalizarse.
Por ahora, la prioridad sigue siendo la prevención. El litoral empieza a dar señales de calma, pero el municipio continúa atento a la evolución del tiempo. El invierno sigue marcando el ritmo, y en cada punto y cada tramo de costa queda la misma sensación: la de un litoral que, por ahora, sigue en pausa.