Adiós a llamar a los árbitros con sus dos apellidos: lo que el periodismo deportivo se perdió
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF), en concreto el Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha cambiado este año la forma de denominar a los colegiados. La ya clásica nomenclatura que empleaba los dos apellidos de los trencillas, vigente desde los años setenta, queda atrás y se retoma la vieja costumbre de emplear el nombre de pila y el primer apellido, como ocurre con los futbolistas en la mayor parte de los casos.
El objetivo, explicó en su momento el CTA, es el de humanizar a los árbitros y dotar de mayor cercanía a un colectivo muy castigado por su papel de jueces que marcan en muchos casos el devenir de un encuentro con sus decisiones. De esa manera se pierde una costumbre que había dado un carácter muy específico a los árbitros, con apellidos, en ocasiones, muy poco frecuentes, que ayudaron a que una larga lista de ellos quedase en el recuerdo de los aficionados.
Sin embargo, se perdió una ocasión, sobre todo para el ámbito del periodismo deportivo, de emplear la denominación que ahora vuelve a imponerse para haber visto titulares que aludirían, sin duda, a otras personas conocidas, tanto en el mundo del fútbol como fuera de él, con el mismo nombre que los colegiados. Estas son algunas.
Manuel Díaz
Uno de los árbitros que estuvo durante años en el ojo de la polémica, tras más de doscientos partidos en Primera. Su nombre es también el del torero El Cordobés (hijo), también muy en boga en la misma época en la que el colegiado asturiano Díaz Vega pitaba en la máxima categoría.
Ángel Franco
Con él empezó todo. Árbitro de Primera desde 1969 hasta 1986, los titulares de prensa y los gritos de los aficionados que empezaban por “Franco…” y no seguían con nada bueno hizo que, en los últimos años del franquismo, los árbitros comenzasen a ser denominados con los dos apellidos. Todo para evitar suspicacias con esos mensajes negativos referidos al colegiado y pensar que escondían referencias al otro Franco.
Jesús Gil
No coincidió en su carrera arbitral con su celebérrimo presidente homónimo. Lo cierto es que los medios de comunicación se quedaron sin lo que, a buen seguro, hubiese sido un filón. Si Gil y Gil, azote habitual de los árbitros y fuente inagotable de declaraciones mediáticas, hubiese coincidido con Gil Manzano, el espectáculo hubiese sido digno de ver.
José Luis González
Aunque con el mismo nombre que el atleta español, mediofondista que fue campeón del mundo de 1.500 metros en 1987, este colegiado era reconocible por tener apellidos repetidos: González González.
Javier Iglesias
Es el nombre del presidente de la Diputación de Salamanca, político del PP que se ha victo envuelto en causas judiciales. En cambio, en el mundo del balompié ese mismo nombre ha quedado asociado al del colegiado Iglesias Villanueva.
Antonio Martín
Nombre y apellido de lo más común. En el ámbito del deporte se le asocia con el jugador de baloncesto del Real Madrid y en Cádiz es todo un referente entre los autores de comparsas. Sin embargo, en el ámbito futbolístico nunca pasó a la historia con ese nombre, sino con el de Martín Navarrete, colegiado malagueño que arbitró quince años en Primera.
Alfonso Pérez
Conocido en su etapa arbitral como Pérez Burrull, por lo que su nombre no dio lugar a equívocos con el otro Alfonso Pérez (Muñoz) del momento, estrella del Real Betis y ex de Real Madrid y Barcelona. El delantero internacional y el colegiado coincidieron en el campo en varias ocasiones, aunque en el duelo más especial que pitó de los béticos, no estaba el futbolista: la final de Copa de 2005, trofeo que el Betis levantó ante Osasuna. Y antes que ellos dos ya debutó en primera otro árbitro del mismo nombre, conocido para este colectivo como Pérez Cabeza.
Alfonso Pino
En el mundillo del cine Alfonso Pino es un mezclador de sonido que acumula nada menos que siete premios Goya por su trabajo. El arbitraje, sin embargo, se quedó sin esa denominación, ya que el colegiado de Primera que tiene ese nombre fue conocido por Pino Zamorano.