La actividad manufacturera en España se reduce en diciembre tras meses de crecimiento

Después de que el índice PMI retrocediera a 49,6 puntos desde los 51,5 del mes anterior
Fábrica. | Europa Press.
Fábrica. | Europa Press.

El cierre de 2025 deja una señal de alerta en la industria española. El sector manufacturero volvió a perder fuerza en diciembre y, esta vez, el dato cruzó una línea clave: el terreno recesivo.

El termómetro más seguido por el mercado, el índice PMI, bajó con fuerza y sorprendió a parte del sector. La lectura apunta a un frenazo de la actividad tras varios meses de resistencia.

Según los datos de S&P Global y Hamburg Commercial Bank (HCOB), el PMI se situó en 49,6 puntos, frente a los 51,5 del mes anterior. Es la primera vez desde abril que cae por debajo del umbral de crecimiento.

PMI por debajo de 50: la señal que no se quería ver

El PMI de diciembre confirma un cambio de paso en la industria. Con 49,6 puntos, el indicador entra en zona de contracción y rompe la dinámica positiva que había sostenido al sector en los últimos meses.

"El sector manufacturero español sufrió un contratiempo inesperado en diciembre", resume Jonas Feldhusen, economista de Hamburg Commercial Bank, al poner el foco en la caída de la producción y de los nuevos pedidos. En su análisis, ambos bajaron del umbral de crecimiento "por primera vez desde la primavera", lo que indica "un cambio" tras un periodo de firme resiliencia.

Producción y pedidos: el giro que explica el frenazo

Las empresas consultadas describen un empeoramiento de la demanda en diciembre. El retroceso se notó tanto en la actividad como en la entrada de encargos, un binomio que suele marcar el pulso real de la fábrica.

La debilidad fue más visible fuera de España. El informe señala que los clientes internacionales tiraron menos y eso llevó a la mayor caída de los nuevos pedidos de exportación desde abril, un dato que refuerza la sensación de enfriamiento en la parte más expuesta al exterior.

Exportaciones, precios y costes: presión en cadena

Con el mercado más disputado, la competencia obligó a ajustar precios. El estudio apunta a que las empresas redujeron ligeramente los precios cobrados por cuarto mes consecutivo, buscando mantener operaciones en un entorno más exigente.

El margen de maniobra llegó por el lado de los costes. Las compañías aprovecharon una reducción de los costes de los insumos, lo que ayudó a sostener parte de la estrategia comercial sin trasladar presión extra a los clientes.

Empleo y mirada a Europa: por qué preocupa y qué anticipa

El ajuste también alcanzó al empleo. Se registraron pérdidas de puestos de trabajo por cuarto mes consecutivo y la contracción de las plantillas fue la más intensa en dos años, una respuesta directa al debilitamiento de las ventas.

"A pesar de este retroceso, la industria española se mantiene más resiliente que sus homólogos alemanes o franceses, aunque la última tendencia suscita cierta preocupación", añade Jonas Feldhusen. Aun así, el foco sigue en si el malestar industrial en Europa acaba asentándose en España de forma duradera.

La lectura no es completamente negativa. El experto destaca que las expectativas empresariales para los próximos meses mejoraron pese a la debilidad actual, lo que abre la puerta a que el descenso de diciembre sea un bache puntual y no el arranque de una desaceleración larga.

El aviso, sin embargo, queda sobre la mesa: la demanda externa pasa a ser un "riesgo creciente". En el radar aparecen la debilidad de los principales socios europeos, la mayor fragmentación del comercio mundial y la presión competitiva de China, además del impacto de la relativa fortaleza del euro sobre los pedidos de exportación.