Desde Castilla-La Mancha señalan posibles irregularidades en las primarias de Sánchez

La consejera de Igualdad, Sara Simón. | Europa Press.

Exige a Sánchez "asumir responsabilidades en primera persona" y al PSOE, "pedir explicaciones por algo que no les representa"

La consejera de Igualdad del Gobierno de Castilla-La Mancha, Sara Simón, quien también es secretaria de Política Municipal del PSOE en la región, ha cuestionado la legitimidad de la elección de Pedro Sánchez como secretario general. Estas declaraciones tuvieron lugar este viernes en Toledo, al señalar que en la provincia de Guadalajara se inflaron los censos de votantes durante las primarias.

Simón comentó estas afirmaciones después de que en la sede de Ferraz se reunieran responsables de Igualdad del PSOE para tratar las denuncias de acoso relacionadas con el exmilitante y exasesor en Moncloa, Francisco Salazar. En ese contexto, la consejera explicó que en el proceso de primarias, donde Sánchez competía con Susana Díaz y Patxi López, se detectaron irregularidades en los censos de algunas agrupaciones.

"Cuando estábamos en el proceso de primarias para elegir a nuestro secretario general, en el que se enfrentaba el compañero Pedro Sánchez con la compañera Susana Díaz y el compañero Patxi López, veíamos en nuestra provincia cómo había agrupaciones en las que, de repente, en los censos aparecían 30 o 40 personas que no sabíamos de dónde --venían--", denunció Simón. Aunque en ese momento no fue posible aportar pruebas ni identificar responsables, estos hechos llamaron la atención.

Reacciones a los episodios de acoso interno

La política afirmó que, aunque no cuenta con evidencias para atribuir directamente la manipulación, lo ocurrido en Guadalajara formaba parte de una realidad que pudo replicarse en otros lugares. Resaltó que hubo agrupaciones con muy pocos militantes donde súbitamente aparecían decenas más, sin explicación clara.

Ante preguntas sobre si estas denuncias ponen en duda la validez de la elección de Sánchez, Simón respondió que no puede responsabilizar a nadie en particular, pero insistió en que el fenómeno fue notorio y conocido internamente sin que se dieran respuestas claras por parte de la dirección.

La consejera expresó asimismo su dolor por los "graves" sucesos que afectan a la dirección del PSOE, organismo que históricamente ha defendido la igualdad, el humanismo y la justicia social. Manifestó sorpresa ante la implicación de personas cercanas al secretario general en casos de abuso, mencionando concretamente a dos secretarios de organización —uno en prisión y otro procesado—, así como a asesores como Paco Salazar, involucrado en comportamientos denunciados desde el pasado junio.

Peticiones de responsabilidades y críticas a la dirección

Simón criticó además a la dirección federal por centrar la atención y exigir responsabilidades a las responsables de Igualdad dentro del partido, usándolas como "parapetos". Relató que en el Comité Federal de junio se solicitó a las compañeras que utilizaran los canales internos para denunciar estos hechos, pero denunció la falta de trámite y audiencia para quienes lo hicieron.

Por ello, exigió que sea el propio secretario general quien dé explicaciones y asuma responsabilidad por las personas de su confianza con conductas inapropiadas, esté o no al tanto de sus actitudes. Al ser consultada sobre la dimisión de Sánchez, señaló que corresponde al secretario general decidir sus pasos futuros, pero insistió en que no puede sacrificar a las compañeras como escudo.

Simón finalizó haciendo un llamamiento a los militantes, especialmente a aquellos que se sienten avergonzados por la situación actual, para que pidan explicaciones y defiendan que lo sucedido no representa al partido. Manifestó preocupación por el daño que estas situaciones están causando al trabajo de miles de miembros del PSOE comprometidos en diferentes instituciones y órganos.

En su mensaje concluyente, remarcó la necesidad de recuperar un PSOE con un comportamiento ético intachable que defienda de verdad el feminismo. Hizo referencia a Pablo Iglesias, señalando que si el fundador del partido viera la realidad actual, estaría profundamente apenado y avergonzado.