Un condenado por violar a una menor en Ourense acepta seis meses de cárcel al no regresar a prisión tras un permiso

Tribunales. | Archivo.

Un hombre condendado, por sentencia firme en marzo de 2015, a 13 años de prisión por agredir sexualmente, detener ilegalmente y lesionar a una menor de 16 años en Ourense ha aceptado seis meses de cárcel por un delito de quebrantamiento de condena al no haber regresado al centro penitenciario después de un permiso ordinario.

Las partes alcanzaron conformidad en la audiencia preliminar celebrada este pasado miércoles en la Plaza número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ourense, suspendiéndose, además, el ingreso en prisión condicionado a que el penado no delinca en dos años y realice dos meses de trabajos en beneficio de la comunidad.

En concreto, el hombre fue inicialmente condenado a nueve años de prisión por el delito de agresión sexual, a cinco años de cárcel por el delito de detención ilegal y al pago de una multa de 45 días a razón de 10 euros diarios por la falta de lesiones --ahora delito leve de lesiones--, así como al pago de una indemnización de 30.000 euros a la víctima.

LOS HECHOS

En este caso, los hechos de la condena inicial se remontan al 15 de julio de 2012, entre las 4.30 y las 5.00 horas, cuando el acusado abordó a la víctima --de 16 años-- en la calle Marcelo Macías de Ourense mientras esta se disponía a regresar a su casa. Allí, el sentenciado colocó una navaja en el cuello de la menor, exigiéndole que le entregase su bolso y que se introdujese en su vehículo.

Asimismo, el condenado le arrebató el teléfono a la víctima, quitándole la batería para impedir que esta pudiese comunicarse, obligándola a cerrar los ojos ya dentro del turismo --exhibiendo el arma en todo momento-- e iniciando la marcha hasta llegar a una localidad próxima a Oporto, en Portugal, en donde su pareja poseía una vivienda y en la que finalmente consumó la violación.

Tras la agresión sexual, el penado le ordenó que se vistiera, le ató las manos y los pies con cinta adhesiva y cubrió su boca para impedir que pidiera auxilio, dejándola encerrada en el baño.

Después de un periodo de tiempo no determinado, el penado sacó a la menor fuera de la casa y la introdujo maniatada en el maletero, logrando esta desasirse durante el trayecto, ante lo que el condenado le permitió sentarse en el asiento de copiloto, "no sin antes exigirle que no dijera nada de lo sucedido, puesto que conocía sus datos, sabía donde vivía y la mataría".

Así las cosas, el sentenciado condujo hasta la localidad portuguesa de Valença do Miño, dejándo a la menor cerca de la estación y haciéndole entrega de 200 euros, para que esta tomase un taxi que la trasladó a Vigo, en donde alertó a la Policía de los hechos, "sin dar la identificación del acusado".