Cruz Roja impulsa fortalecer apoyos y alojamientos para el bienestar migrante

Una voluntaria de Cruz Roja. | Europa Press.
Este foro puso especial atención en la importancia de los lazos afectivos, la empatía y el papel de las redes comunitarias para ayudar a reconstruir tanto la identidad personal como el sentido de pertenencia de quienes migran
  1. Redes de apoyo para migrantes en situación vulnerable
  2. La dimensión emocional de la migración
  3. El papel de la psicología y la comunidad
  4. Una mirada humana a la integración
  5. Formación y derechos humanos como base

Redes de apoyo para migrantes en situación vulnerable

La Fundación Cruz Roja Española destacó la necesidad de fortalecer los sistemas de soporte y crear espacios que den acogida a las personas migrantes que atraviesan circunstancias de vulnerabilidad. Esta propuesta surgió durante el ciclo #ConversacionesHumanitarias generadoras de Talento 2025, en un encuentro centrado en el bienestar emocional asociado a la movilidad humana con el título "Migrar y reconstruirse. Bienestar emocional en contextos de movilidad".

Este foro puso especial atención en la importancia de los lazos afectivos, la empatía y el papel de las redes comunitarias para ayudar a reconstruir tanto la identidad personal como el sentido de pertenencia de quienes migran.

La dimensión emocional de la migración

El diálogo fue dirigido por Molo Cebrián, psicólogo, comunicador y creador del pódcast Entiende Tu Mente. En la charla participaron Carolina Vicente, quien lidera el Área de Protección Internacional de Red ACOGE; Guillermo Fouce Fernández, presidente de Psicología Sin Fronteras; y Ousman Umar, emprendedor social fundador de Nasco Feeding Minds, aportando distintas perspectivas sobre la realidad migratoria.

Molo Cebrián compartió datos relevantes extraídos del Informe de Bienestar Emocional y Vulnerabilidad 2025, elaborado por la Fundación Cruz Roja Española. Según este documento, “la soledad no deseada, la desvinculación social y la precariedad son los principales factores de malestar emocional en la población”. Además, destacó que “tres de cada diez migrantes están en situación de alta vulnerabilidad sociolaboral y casi la mitad (47,8%) sufre exclusión residencial”, aspectos que subrayan la urgencia de consolidar redes de ayuda y espacios seguros para este colectivo.

El papel de la psicología y la comunidad

Durante el encuentro, los participantes coincidieron en afirmar que “migrar no es solo cruzar fronteras, sino recomponer la vida desde lo emocional y lo comunitario”. Carolina Vicente apuntó que “la primera pérdida al migrar es la identidad y la autonomía. A menudo parece que quien uno es no basta para encajar”, y resaltó la necesidad de un acompañamiento que evite el paternalismo: “Los profesionales somos puentes y facilitadores, nada más”.

Desde la perspectiva psicológica, Guillermo Fouce destacó la importancia de “generar vínculos y convivencia. Lo social es la esencia de la respuesta al malestar emocional”. Estos lazos son cruciales para promover un bienestar que abarque más allá de lo individual.

Una mirada humana a la integración

Ousman Umar compartió una experiencia personal que reflejó la dimensión humana del proceso migratorio. Relató cómo su integración en la cultura catalana fue posible gracias a su participación en los castellers, un grupo que “le devolvió el sentido de pertenencia”.

También recordó un momento significativo cuando una mujer llamada Montse le ofreció un vaso de agua y una mirada atenta. “El día que alguien me vio, se me derrumbó el mundo. No quería dinero, solo que alguien me escuchara”, afirmó, mostrando la importancia del reconocimiento y la empatía.

Formación y derechos humanos como base

En torno a la convivencia, Ousman planteó una visión optimista: “Lo que falta son espacios para conocerse. Cuando conoces al otro, te das cuenta de que todos buscamos lo mismo: paz, amor y salud”. En esa misma línea, Guillermo Fouce subrayó la necesidad de contrarrestar los discursos de odio y promover la empatía como antídoto frente a la deshumanización.

Por último, Carolina Vicente cerró la sesión con un llamado claro: “Cuando comprendemos que hablamos de derechos humanos, no hay lugar al debate. La clave es formarnos e informarnos para construir una mirada basada en los derechos y no en los prejuicios”.