La Dircom de Fiscalía defiende que la información ya circulaba antes de que se filtrara

La jefa de Gabinete del Fiscal General del Estado, María Del Mar Hedó Casinello. | Europa Press.

Señala que el jefe de gabinete de Ayuso estaba diciendo que Fiscalía ofreció un pacto y se frenó por "órdenes de arriba"

La directora de comunicación de la Fiscalía General del Estado, Mar Hedo, manifestó ante el Tribunal Supremo que la prensa estaba al tanto de negociaciones con Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, antes de que se produjera la presunta filtración atribuida al fiscal general, Álvaro García Ortiz. Detalló que, pese a que la información difundida por el jefe de gabinete de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez, entre periodistas contenía imprecisiones, esta circulaba ya en el ámbito mediático.

Hedo compareció como testigo durante la segunda sesión del juicio contra García Ortiz, acusado de supuestamente filtrar el 13 de marzo de 2024 a la cadena SER el correo electrónico que el abogado Carlos Neira envió el 2 de febrero a la Fiscalía. En el mensaje, Neira proponía que su cliente admitiera los ilícitos fiscales para llegar a un acuerdo que evitaría la pena de prisión.

La primera alerta sobre las investigaciones relativas a González Amador le llegó a Hedo el 6 de marzo a través de una llamada del periodista José Precedo, de eldiario.es, quien consultó sobre una pesquisa dirigida a la compañía Maxwell Cremona y su posible vinculación con la pareja de Ayuso. Tras verificar datos, trasladó esta información al fiscal general al día siguiente. La noticia salió publicada a las 6:01 horas del 12 de marzo, fecha en la que, según la jefa de prensa, se multiplicaron las llamadas debido al nivel de interés mediático que genera la presidenta, comparable en su experiencia únicamente con el caso Rubiales.

Rol de Miguel Ángel Rodríguez como fuente de información

Hedo subrayó que el discurso de Díaz Ayuso ese día contribuyó a aumentar la expectación, ya que transmitió la idea de una posible conspiración por parte de poderes del Estado contra González Amador, alimentando las sospechas en torno a la Fiscalía. En este contexto, su homólogo en la Fiscalía de Madrid, Íñigo Corral, se mostró inquieto y ella ofreció facilitar a los periodistas la denuncia formal presentada contra González Amador.

Horas más tarde, el subdirector de El País, José Manuel Romero, contactó con Hedo para indagar sobre una supuesta conformidad propuesta a González Amador. El 13 de marzo por la tarde volvió a comunicarse para informar de que Miguel Ángel Rodríguez estaba enviando mensajes a periodistas donde aseguraba que la Fiscalía había ofrecido un pacto al investigado, pero que este no se había cerrado “por órdenes de arriba”.

La responsable de comunicación admitió que, aunque no podía confirmar la veracidad, este contexto generó en ella una fuerte alarma debido al peso de Rodríguez como “una fuente potente”, lo que a su juicio presagiaba que la información saldría a la luz. Consultó con el fiscal general, quien afirmó haber sido informado por Almudena Lastra, jefa de la Fiscalía Superior de Madrid, quien disponía de datos similares.

Gestión de la comunicación por parte de la Fiscalía General

Los acontecimientos se precipitaron ese mismo 13 de marzo, cuando a las 21:29 horas el diario El Mundo publicó que la Fiscalía había ofrecido un pacto a González Amador. Hedo narró que García Ortiz le informó de su conversación con Lastra, quien había corroborado la corrección en la actuación del equipo fiscal y acordó emitir un comunicado. Incluso se planteó la posibilidad de convocar una rueda de prensa al día siguiente.

La respuesta de los medios fue masiva y generó confusión debido a informaciones contradictorias. Ante esto, Hedo y Corral intercambiaron impresiones para concretar que se prepararía una nota oficial. García Ortiz pretendía aclarar que la Fiscalía había procedido de manera intachable y explicar lo sucedido. La directora de comunicación explicó que la cronología completa solo pudo redactarse tras recibir la cadena completa de emails entre Julián Salto y Neira, elaborándose el primer borrador a medianoche.

Preguntada sobre la premura para emitir ese comunicado, Hedo indicó que “hay que ser rápidos y veraces” ante la maquinaria informativa en marcha, para combatir las acusaciones de que la Fiscalía estaba tendiendo “una trampa” a González Amador. Reconoció que Lastra introdujo condiciones a la nota, a pesar de haber propuesto inicialmente una rueda de prensa, que ella consideraba inapropiada. Para entonces, señaló que toda la información ya estaba circulando entre los medios, incluyendo los emails.

Finalmente, a las 6:47 horas del 14 de marzo, Hedo envió el borrador a Corral, quien no respondió. Según declaró, en algún momento expresó que no respaldaba la publicación del comunicado porque “le pagaba la Comunidad de Madrid”.

También reconoció que la nota fue filtrada a El País y El Mundo antes de difundirse oficialmente a las 10:22 horas. Hedo lamentó que “en España se filtra mucho”. Además, durante el juicio García Ortiz supo que su imputación en el Tribunal Supremo era inminente, algo que definió como “vox populi”.

Posición del jefe de prensa de la Fiscalía de Madrid

Íñigo Corral, jefe de prensa en la Fiscalía madrileña, defendió que no consideraba necesaria la difusión del comunicado porque la información estaba ya accesible en los medios desde la mañana del 14 de marzo, lo que le parecía “ridículo”.

En su declaración, relató que el 12 de marzo recibió la primera noticia sobre el procedimiento contra González Amador a través de eldiario.es, lo que le llevó a solicitar apoyo a sus superiores. La noche del 13, recibió una llamada anticipándose a la publicación de El Mundo, en la que se le informó de un supuesto mensaje de Miguel Ángel Rodríguez para periodistas afirmando que por “órdenes de arriba” se había frustrado un pacto con el investigado.

Corral explicó que habló con Lastra sobre estas informaciones, quien le aseguró que eran falsas y que se tratarían al día siguiente. Confirmó haber comunicado esto a Hedo. Pese a las numerosas llamadas de periodistas esa noche, no facilitó información por falta de datos confirmados.