Los españoles muestran mayor inquietud por conflictos y ‘fake news’, pero mantienen un alto nivel de optimismo

Un 84% de los españoles afirma estar inquieto por los conflictos y guerras cerca de las fronteras europeas, doce puntos por encima de la media comunitaria (72%)
Parlamento Europeo. - Europa Press.
Parlamento Europeo. - Europa Press.

España mira el mapa con más tensión que gran parte de Europa. Los últimos datos del Eurobarómetro del Parlamento Europeo apuntan a una inquietud clara por lo que ocurre cerca de las fronteras de la Unión Europea, y el termómetro sube cuando se pregunta por seguridad.

La alerta no se queda en los conflictos armados. También se traslada a internet, donde crece el miedo a que el entorno digital se convierta en un espacio más hostil, con impactos directos en la convivencia y en derechos básicos.

Y, aun así, hay un contraste que llama la atención: pese a ese clima de preocupación, el optimismo personal en España se mantiene en la parte alta de la UE. Un dato que rompe el guion y que marca el pulso de esta encuesta.

España, más preocupada por guerras, terrorismo y amenazas online

El Eurobarómetro del Parlamento Europeo refleja una diferencia nítida: un 84% de los ciudadanos en España dice estar inquieto por los conflictos y guerras cerca de las fronteras europeas. La media comunitaria se queda en el 72%, doce puntos por debajo.

El temor al terrorismo también se dispara. En España lo menciona el 80%, frente al 67% en el conjunto de la UE. La sensación de riesgo, por tanto, aparece más marcada que en la mayoría de socios comunitarios.

En el plano digital, la brecha se amplía. España figura entre los niveles más altos de preocupación: un 82% se declara muy inquieto por el discurso de odio, 14 puntos más que la media europea.

La libertad de expresión también entra en el foco. Un 85% teme amenazas en este ámbito, una cifra casi 20 puntos por encima del promedio comunitario. El entorno online se percibe como un frente de riesgo en expansión.

Pese a ese contexto, el ánimo personal aguanta. La encuesta, realizada en otoño del año pasado con más de 26.000 participantes, señala que un 81% en España se muestra optimista sobre su futuro y el de su familia, por encima del 76% de media en la UE.

Ese optimismo personal supera con claridad otras miradas más amplias, como la visión sobre el futuro del mundo, de la Unión Europea o del propio país. Un contraste que refuerza la idea de preocupación exterior y confianza en lo inmediato.

La apuesta española: educación e investigación por delante de la defensa

En prioridades estratégicas, España vuelve a desmarcarse. El sondeo sitúa al país como el único que coloca la educación y la investigación como la principal área en la que la Unión debería concentrarse para reforzar su posición en el mundo.

En buena parte de Europa, el foco se mueve hacia otro lado. Países como Lituania, Dinamarca o Alemania consideran más urgente elevar el peso de la defensa y la seguridad en la agenda comunitaria.

Los datos marcan la diferencia: un 40% de los europeos cree que seguridad y defensa son el asunto principal para reforzar el papel global de la UE. En España, esa opción baja al 27%.

En cambio, un 43% de los encuestados en España señala que la educación y la investigación deberían ser la prioridad de los Veintisiete. En el conjunto europeo, esa idea la comparte el 25%.

Hay, aun así, puntos de encuentro. España y la media comunitaria coinciden al colocar como segunda prioridad la competitividad, la economía y la industria.

También aparecen arriba en la lista la independencia energética, los recursos y las infraestructuras. Un bloque de asuntos que se mantiene estable como base para fortalecer a la Unión.

Sanidad, inflación y empleo: las urgencias que se señalan a Bruselas

Al preguntar por lo que debería abordar de forma prioritaria el Parlamento Europeo, hay un mensaje contundente desde España: la sanidad pública se coloca en cabeza con un 56%. Son trece puntos más que en el sondeo anterior y muy por encima del 32% de media en la UE.

La lista continúa con asuntos económicos y sociales donde España también supera el promedio. El apoyo a la economía y la creación de empleo alcanza el 50%, frente al 35% en el conjunto comunitario.

La lucha contra la pobreza y la exclusión social suma un 30% en España, ligeramente por encima del 28% europeo. La presión social se cuela como prioridad política en la mirada hacia Bruselas.

La inflación, la subida de precios y el coste de la vida se mantienen entre las grandes preocupaciones en ambos lados. En España se menciona en un 42%, casi calcado al 41% de la media de la UE.

Donde sí aparece una distancia notable es en defensa y seguridad europea como tarea prioritaria de la Eurocámara. En España lo pide solo el 15%, además con una caída de siete puntos respecto al Eurobarómetro anterior.

En la UE, en cambio, el 34% considera que estos asuntos deberían estar entre las prioridades del Parlamento Europeo. Dos lecturas distintas sobre qué es lo más urgente en el corto plazo.

Más protagonismo para la UE y unidad casi total ante las crisis

La encuesta también lanza una señal política clara: se pide una Unión Europea más activa cuando llegan crisis. En España, un 79% considera que el papel del bloque en la protección frente a riesgos globales y amenazas de seguridad debería ser más importante en el futuro.

La idea de cerrar filas es aún más contundente. Un 95% de los españoles cree que los países de la UE deben estar más unidos para afrontar los desafíos actuales, un respaldo casi total.

Sobre el rol de la Eurocámara, también hay presión para que gane peso. Un 77% de los españoles y un 59% de los europeos creen que el Parlamento Europeo debería asumir un papel más relevante.

Ese impulso convive con una percepción más tibia: solo un 49% tiene una buena imagen del Parlamento Europeo, según el sondeo. Un apoyo a más influencia que no siempre se traduce en mejor valoración.

En la visión general de la Unión Europea, el balance es más favorable. El sentimiento de beneficio por pertenecer al club comunitario se mantiene alto.

Lo expresan los datos: el 72% de los españoles y el 62% de los europeos en general consideran que la membresía en la UE ha beneficiado a sus países. Una base sólida para exigir cambios sin romper el marco común.