La inflación industrial registra una caída del 7% en febrero por la bajada de la energía

Operarios trabajan en la fábrica General Dinamics. | Europa Press.
Con la tasa interanual del segundo mes de 2026, la inflación del sector industrial encadena cuatro meses en negativo

Los precios industriales sufrieron un descenso significativo en febrero de 2026, registrando una caída interanual del 7%, la más pronunciada desde marzo de 2024. Esta disminución se atribuye fundamentalmente a la reducción en los costes del suministro de electricidad y gas, que bajaron un 28,3%, así como a la caída del 8,7% en los precios relacionados con las coquerías y el refino de petróleo, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La inflación en el sector industrial mantiene una tendencia negativa sostenida, acumulando cuatro meses consecutivos con tasas interanuales en terreno negativo. Este patrón refleja la situación generalizada de descenso en los precios industriales, especialmente influenciado por la evolución de los costes energéticos.

La disminución de la inflación industrial en febrero se explica por el comportamiento de los precios de la energía, que experimentaron un recorte de 11,7 puntos porcentuales en su tasa anual, alcanzando un valor del -22,3%. Este ajuste responde al abaratamiento de la producción tanto de energía eléctrica como de gas, afectando directamente al costo de los insumos industriales.

Por otro lado, los bienes de consumo no duradero mostraron un ligero incremento en su tasa interanual, que se situó en el 1% durante febrero, aumentando una décima respecto al mes anterior. Este aumento se debe a que los precios de la fabricación de aceites y grasas tanto vegetales como animales descendieron en menor medida comparado con febrero del año previo.

Al excluir la energía, los precios industriales registraron en febrero una tasa del 0,8%, lo que supone una ligera reducción de una décima en comparación con el mes anterior. Esta cifra se mantiene 7,8 puntos por encima del índice general, evidenciando una diferencia considerable cuando se omite el factor energético en el análisis de la inflación industrial.