La monarquía, estable y "fuera de peligro" medio siglo tras su restauración

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Aunque los españoles no son propiamente monárquicos, expertos coinciden en que no prefieren la opción de la república

Han pasado cincuenta años desde que Juan Carlos I fuera proclamado rey y devolviera la monarquía a España. Hoy, esta institución permanece como una de las más apreciadas por los españoles, con su continuidad prácticamente asegurada. La idea de instaurar una república no entusiasma en gran medida a la sociedad.

Ignacio Molina, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Red de Estudios de las Monarquías Contemporáneas (REMCO), confirma que "la monarquía está consolidada y fuera de peligro". Destaca además que esta institución figura en los puestos más altos en los sondeos de opinión pública.

Desde el ascenso al trono de Felipe VI, la Corona ha recuperado buena parte del apoyo perdido, aunque todavía no alcanza los niveles de popularidad vistos en los años 80 y 90, cuando Juan Carlos I gozaba de máxima aceptación, especialmente tras su papel durante el intento de golpe de Estado del 23-F. Molina añade que "la alternativa de un presidente republicano concita menos apoyo".

La monarquía, base de equilibrio y orden

Emilio Lamo de Espinosa, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, señala que "los españoles no son manifiestamente monárquicos ni son republicanos". Sin embargo, cuando se pregunta quién prefieren como jefe del Estado, "dirían que a Felipe VI". En comparación, "el Rey obtiene un notable alto" mientras que los políticos están todos suspendidos.

Según este sociólogo, ninguna fuerza política contemplaría eliminar la monarquía, dado que "se sabe que tendría un gran rechazo". Para él, la Corona representa estabilidad, orden y equilibrio, a diferencia de la república, que supone "una apuesta de inestabilidad".

Lamo de Espinosa advierte que una república generaría "riesgo, tensión y polarización", mientras que con la monarquía se garantiza lo opuesto. Además, recuerda que las monarquías parlamentarias, como la española, son un modelo sólido para las democracias, apoyándose en ejemplos de países como Suecia, Noruega o Reino Unido, que figuran entre las democracias más consolidadas del mundo.

Felipe VI, la figura sólida frente a la crisis política

Eduardo Serra, exministro de Defensa, coincide en que la monarquía española está hoy más consolidada que hace medio siglo. Resalta que su continuidad no está en debate y que permanece "fuera del juego de la alternancia política", lo cual es "muy bueno".

Para Serra, la fortaleza actual de la Corona se debe en buena parte a "el comportamiento que está teniendo Felipe VI", que otorga el mejor blindaje frente a quienes podrían cuestionar la institución.

Los expertos coinciden en que históricamente la sociedad española mostró un fuerte sentimiento juancarlista, pero ahora "el centro de gravedad está en la monarquía como institución más que en una persona concreta", explica Serra. En su opinión, Felipe VI "goza del aplauso, si no unánime, muy mayoritario de la sociedad española".

Respecto a los partidos políticos, Serra considera que ni PP ni PSOE apoyarían la abolición de la monarquía "más allá de comportamientos momentáneos". Asimismo, destaca que "una de las virtudes capitales de la monarquía es que da estabilidad", además de ofrecer "neutralidad" y una visión a largo plazo, frente a políticos sujetos a ciclos electorales. En sus palabras, "yo no me arriesgaría nunca a una república".

La princesa Leonor, símbolo de continuidad y fortaleza

El papel de la Princesa de Asturias está siendo clave para reforzar la imagen de la monarquía y transmitir confianza sobre su continuidad. Para los expertos, su actitud aporta estabilidad.

Lamo de Espinosa valora "la entereza, la dignidad y la seriedad" con las que la princesa asume una responsabilidad que reconoce "no es nada fácil" y que implica una enorme renuncia personal, especialmente al limitar sus libertades en comparación con otros jóvenes de su edad. La opinión pública "aprecia la entrega" que muestra.

Por su parte, Serra destaca el "comportamiento irreprochable" de Leonor y resalta que ser mujer añade un valor positivo, apuntando que si fuera hombre probablemente recibiría más críticas, ya que nadie quiere parecer antifeminista.

Ambos coinciden en la necesidad de eliminar la preferencia del varón en el orden sucesorio. Lamo de Espinosa asegura que "no hay controversia" y que "todos estamos de acuerdo en que hay que resolverlo". A su vez, Serra confía en que esta modificación se realice antes de que la princesa herede el trono, cumpliendo así con un deseo generalizado.