ONG destacan que dos millones de niños en Ucrania requieren ayuda humanitaria urgente
Se estima que los niños y niñas de Ucrania han perdido 14 meses de clases por las alarmas aéreas
Cuatro años después del inicio del conflicto en Ucrania, el impacto sobre la infancia se mantiene como una de las mayores preocupaciones para las organizaciones humanitarias. El próximo 24 de febrero marcará un nuevo aniversario de la invasión y, según Aldeas Infantiles SOS, cerca de dos millones de menores requieren ayuda humanitaria inmediata debido a las consecuencias directas y prolongadas de la guerra.
Diversas ONG dedicadas a la infancia advierten sobre la gravedad de la situación, con cifras que evidencian la magnitud de la crisis: interrupciones constantes de la educación, desarraigo social y exhaustivo desgaste emocional en los más pequeños. Desde el inicio del conflicto en 2022, los equipos de Aldeas Infantiles SOS han respaldado a más de 600.000 personas en el interior de Ucrania, atendiendo tanto necesidades básicas como apoyo psicológico.
- Afectación sociosanitaria sobre la infancia
- Desarraigo y vulnerabilidad emocional
- Retos en el acceso a la educación
- Condiciones invernales y sus consecuencias
Afectación sociosanitaria sobre la infancia
La prolongación del conflicto ha generado profundas repercusiones en el desarrollo de niños y adolescentes. El sonido constante de sirenas antiaéreas, el desplazamiento forzoso y la incertidumbre sobre el futuro se han impuesto como la tónica de la vida diaria. Según Serhii Lukashov, director nacional de Aldeas Infantiles SOS en Ucrania, "el impacto es inmediato y también a largo plazo. Están siendo excluidos, en la práctica, de experiencias normales de la infancia y de una participación plena en la educación y en la vida social"
Las carencias en infraestructuras han empeorado notablemente al entrar en el periodo invernal, dejando a familias enteras sin servicios esenciales como electricidad y calefacción por ataques a instalaciones energéticas. Esta combinación de factores acentúa la fragmentación familiar, la discontinuidad educativa y el debilitamiento emocional de los menores. Lukashov destaca que "emocionalmente, los niños están exhaustos. Muchos han crecido en un contexto de incertidumbre y miedo continuos"
Desarraigo y vulnerabilidad emocional
Desde febrero de 2022, al menos 700 menores han perdido la vida a causa del conflicto, mientras casi dos millones continúan dependiendo de ayuda humanitaria urgente. El acceso regular a bienes y servicios básicos no está asegurado para un 70% de la infancia. Además, se calcula que en estos cuatro años, más de 3,7 millones desplazadas internamente y 6,9 millones han buscado refugio en otros países, mayoritariamente mujeres y niños.
Aldeas Infantiles SOS, junto a instituciones locales, ha acompañado a alrededor de 9.000 refugiados en Europa, brindando protección y apoyo educativo a menores afectados. Save the Children y Educo también subrayan el impacto psicosocial y en la salud mental provocado por las incesantes alertas aéreas y el exilio forzado. "Es una tensión emocional constante. Las personas adultas lo sienten, pero los niños y niñas lo sienten más profundamente. El sistema nervioso está agotado", relata Veronika, madre de la joven Anastasiia, desplazada desde la región de Zaporizhzhia.
Retos en el acceso a la educación
El desarrollo escolar ha experimentado severos reveses en estos cuatro años de guerra. En zonas especialmente afectadas, las clases son interrumpidas sistemáticamente por las alertas antiaéreas, obligando a los menores a refugiarse durante largas horas. Las ONG advierten que estas interrupciones, que en algunas provincias superan las 10.000 horas acumuladas, han privado a niños y adolescentes de normalidad educativa y descanso adecuado. Únicamente uno de cada tres refugios permite continuar las clases durante las alarmas.
La situación educativa resulta crítica para la infancia en etapa preescolar, debido a la escasez de refugios adaptados para estas edades. Como detalla Paula San Pedro, portavoz de incidencia política de Educo, "cuatro años después del inicio de la invasión rusa, la infancia en Ucrania no solo ha perdido más de un año de clases, sino que su día a día se ha visto asaltado por alarmas constantes, con el consiguiente deterioro de su bienestar emocional y su salud mental". Los datos oficiales indican que al menos 4.456 centros educativos han sido dañados o destruidos desde febrero de 2022, problema agravado en la región de Járkov, donde muchos alumnos se ven forzados a seguir su formación a distancia.
Condiciones invernales y sus consecuencias
Las condiciones climáticas extremas durante el invierno recrudecen las dificultades experimentadas por las familias ucranianas. Un informe elaborado por World Vision recoge que el 56% de los hogares identifica interrupciones en la educación de sus hijos a causa del frío, la inseguridad y los constantes cortes de electricidad. El 24% de las familias declara que sus hijos no pueden asistir a la escuela de manera presencial, mientras que un 32% adicional se ve impedido de seguir el aprendizaje online debido a la falta de suministro eléctrico.
El 84% de los entrevistados expresa dificultades para mantener a los niños abrigados, y el 12% considera que el rendimiento educativo de sus hijos ya ha disminuido. World Vision ha dispensado hasta ahora apoyo educativo y humanitario a cientos de miles de menores y adultos, reforzando la resiliencia social frente a la emergencia prolongada. El estudio PISA 2022 resalta además un significativo retraso académico entre el alumnado ucraniano de 15 años respecto a la media de la OCDE: 2,5 años en lectura y 1,5 en matemáticas. En el curso actual, la modalidad online todavía predomina para un millón de estudiantes, especialmente en zonas próximas a la línea de combate.
