La OTAN evaluará en enero el gasto en defensa y España llega al examen con calma

Sede de la OTAN en Bruselas. - Europa Press.
Los aliados se comprometieron en La Haya a destinar hasta el 5% del PIB en el plazo de 2035 --3,5 a gasto en defensa puro y un 1,5% adicional para inversiones relativas a seguridad--, pero España se oponía

España se prepara con normalidad para la revisión que la OTAN realizará a finales de enero con el fin de verificar que el país destina el 2% de su PIB a defensa y seguridad, y que avanza de forma adecuada en los objetivos de capacidades acordados en la cumbre de La Haya.

En ese encuentro, los aliados asumieron el compromiso de llegar hasta el 5% del PIB en 2035, con un reparto de 3,5% para gasto estrictamente de defensa y un 1,5% adicional orientado a inversiones vinculadas a seguridad. España rechazaba ese umbral al considerarlo "arbitrario".

Tras esas posiciones, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, trasladó a Madrid un margen de flexibilidad para fijar su propia trayectoria de gasto, siempre que se cumplieran los objetivos de capacidades "en tiempo y forma, independientemente del porcentaje del PIB que ello suponga".

Examen de la OTAN y margen de gasto

El Gobierno sostiene que una dotación equivalente al 2,1% del PIB en el presupuesto de Defensa proporciona un volumen de recursos "suficiente" para atender los requisitos de capacidades militares. En esta línea, el énfasis se sitúa en metas concretas más que en una cifra fija de porcentaje.

Según el planteamiento español, una escalada de inversión de gran magnitud podría encontrar límites en la capacidad de absorción de la industria. En paralelo, la Alianza señala que los nuevos objetivos no se conseguirán sin alcanzar, como mínimo, el 3% del producto interior bruto, motivo por el que España debería mantener una evolución al alza del gasto en este ámbito.

En cuanto al perfil de necesidades militares atribuido a España, se subraya un peso relevante del componente naval, además de elementos logísticos, infraestructuras y movilidad militar. Este marco es el que se toma como referencia para la evaluación prevista en enero.

Controles pactados y calendario de revisiones

La OTAN acordó en la cumbre de junio instrumentos de seguimiento interno para constatar que los aliados sostienen un incremento del gasto en defensa y seguridad. El propósito es evitar un retraso similar al ocurrido con el compromiso del 2% del PIB, fijado en la cumbre de Gales de 2014 y cumplido por los Estados miembros años después.

España afrontará el examen a finales de enero, según indican fuentes del Ministerio de Defensa. Además, antes de la cumbre de 2026, prevista en Ankara (capital de Turquía) en julio, se realizará una revisión interna sobre la situación de los aliados respecto a los objetivos de capacidades.

Más adelante, en 2029, se contempla otra evaluación general para dilucidar si el 5% del PIB continúa vigente, en un contexto en el que Donald Trump, identificado como principal valedor del 5%, estaría ya fuera de la Casa Blanca.

Plan industrial e inversiones de modernización

El compromiso asumido en 2014 se da por cumplido este año tras la aprobación de un plan industrial dotado con 10.471 millones de euros. La Alianza Atlántica ya calculaba en agosto que Madrid alcanzaba el objetivo de Gales, por lo que la revisión se aborda sin inquietud, con la premisa de que se ha respondido a lo exigido por los aliados.

Las fuentes del Ministerio de Defensa señalan que los 10.471 millones se han ejecutado por completo en 2025. El plan incluye 31 programas especiales de modernización (PEM), que se suman a más de 50 iniciativas en marcha, junto con partidas vinculadas a las condiciones laborales de los militares y a recursos destinados a las misiones en el exterior.

Entre las actuaciones destacadas figura la modernización del sistema de enseñanza integrado en vuelo, con 350 millones de euros, y el helicóptero ligero multipropósito para acciones formativas, con 275 millones. También se asignan 225 millones a la modernización de media vida de las fragatas de la clase 'Álvaro de Bazán'.

En el apartado tecnológico, se reservan 200 millones para la maduración de distintos paquetes de trabajo del programa NGWS dentro del Sistema Aéreo de Combate Futuro (FCAS). Además, se contemplan 200 millones para un vehículo de cadenas multipropósito que sustituya al Transporte Oruga Acorazado (TOA).

El listado incorpora igualmente cien millones para reemplazar el Buque de Aprovisionamiento de Combate (BAC) 'Patiño', mediante la construcción de un nuevo buque basado en el modelo del BAC 'Cantabria', entre otras medidas incluidas en el conjunto del plan.