Robles subraya ante Bruselas el compromiso español con la UE, la OTAN y la subida del gasto en defensa
En el actual contexto internacional, la seguridad en Europa ocupa un lugar destacado en la agenda de los Estados miembros. El debate sobre la financiación del ámbito defensivo se ha acentuado tras la intervención del comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, quien solicitó que los países destinen el 3,5% de su PIB a defensa. España, a través de su ministra de Defensa, Margarita Robles, ha reafirmado su posición y compromiso, defendiendo la política ya implantada en este sector ante las peticiones europeas de mayor incremento presupuestario.
La ministra ha puesto de manifiesto el apoyo continuado de España tanto a la Unión Europea como a la OTAN, subrayando el papel de las Fuerzas Armadas nacionales en el refuerzo de la seguridad europea. Durante un acto celebrado en el Nueva Economía Fórum, Robles ha recordado que el país asume las responsabilidades comunes en materia defensiva, avalando el esfuerzo permanente junto a los aliados.
Peticiones europeas sobre inversión en defensa
Kubilius ha instado recientemente a los Estados miembro a elevar sus asignaciones presupuestarias en defensa hasta un mínimo del 3,5% del PIB. Argumenta el comisario europeo que una aportación insuficiente puede debilitar la defensa colectiva, y ha calificado de pena que algunos ejecutivos mantengan reticencias para aumentar su inversión. Según sus declaraciones, el cumplimiento de los compromisos adquiridos en la OTAN implica contar con los recursos económicos necesarios para satisfacer los objetivos en capacidades militares.
En este sentido, Kubilius advierte sobre las consecuencias de no alcanzar estos niveles de inversión, ya que a su juicio la insuficiencia de fondos comprometería tanto la capacidad de defensa individual como la del conjunto de la Alianza. Por ello expresa su confianza en que los restantes países europeos logren adaptar sus presupuestos, incrementando el gasto en defensa conforme lo establecido en las recientes cumbres de la organización.
Respuesta de España y posición de la OTAN
La cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en junio fijó como objetivo que los países aliados alcancen el 5% del PIB en inversiones relacionadas con seguridad para 2035, distribuyéndose el 3,5% en gasto puro de defensa y el 1,5% en otras inversiones de seguridad. España ha cuestionado ese porcentaje, a juicio del Gobierno, por considerarlo arbitrario, manteniéndose en desacuerdo respecto a fijar una cifra concreta como compromiso.
Ante estas circunstancias, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha otorgado a Madrid una mayor flexibilidad en la gestión presupuestaria, siempre que España alcance los objetivos de capacidades requeridos "en tiempo y forma, independientemente del porcentaje del PIB que ello suponga". El Gobierno español sostiene que la asignación actual, del 2,1% del PIB, es suficiente para cubrir los compromisos adquiridos en el seno de la Alianza y prioriza el cumplimiento de resultados concretos frente a la imposición de cuotas porcentuales.
Requerimientos españoles y objetivos en defensa
Desde el Ejecutivo español se subraya que la estrategia nacional en defensa ha supuesto ya un importante esfuerzo inversor, con especial atención a proyectos vinculados a la industria militar. La ministra Robles ha defendido la excelencia de las Fuerzas Armadas y ha puesto en valor el trabajo del sector industrial, afirmando: "Tienes que contar con España, con las Fuerzas Armadas y con todas las personas que creemos firmemente en la paz y la Europa de valores". Además, destacó que la industria de defensa nacional mantiene el objetivo de promover la estabilidad y la concordia en territorio europeo.
El modelo de defensa español otorga prioridad a capacidades navales, infraestructuras, movilidad y logística militar, áreas en las que los requerimientos resultan cruciales para responder a las nuevas necesidades de seguridad. Desde la OTAN se insiste en que, para alcanzar estos retos, la inversión en defensa debería situarse en torno al 3% del PIB. Durante este proceso, España continuará adaptando el crecimiento de sus partidas presupuestarias con el objetivo de cumplir las exigencias colectivas reforzando su papel dentro de la Alianza.