Los libros en España

Comparando el nivel de lectura de España con Finlandia, se detecta que, mientras los españoles leen una media de 8 libros al año, los finlandeses leen 47 libros

No se sabe con exactitud, ni siquiera oficialmente, cuántos libros se publican anualmente en España. Se calcula que cada año se imprimen unos 80.000 títulos; pero eso fue hace unos años. Ahora puede que se publiquen menos. Hay registradas 3.473 editoriales, de las que 520 son de organismos públicos. 113 son grandes editoriales y 395, medianas. En Andalucía existen 358 editoriales, frente a las 936 de Madrid y las 668 de Cataluña. La Comunidad Valenciana solamente cuenta con 237. Atendiendo al número de editoriales y habitantes, en España hay una editorial por cada 13.587 habitantes. Comparadas las editoriales con los bares, en España hay 300 bares por cada editorial.


La tirada media de libros en España se calcula en 3.200 ejemplares, lo cual parece ser algo exagerado a día de hoy. Muy pocos libros alcanzan tiradas medianas (entre 5.000 y 10.000 ejemplares). Mucho menos se llega a las grandes tiradas (entre 25.000 y 100.000 ejemplares), y eso en varias ediciones. De esas tiradas, el 24% corresponde a libros infantiles, juveniles y de texto.


Lo habitual es que un autor se haga imprimir entre 200 y 500 ejemplares, la mayoría de los cuales los reparte gratuitamente, y aún así puede que le sobre la mitad. Años atrás se estimaba que llegaron a imprimirse 240 millones de ejemplares anuales entre todas las tiradas, de los que solamente 150 millones llegaban a venderse. Los otros 90 millones de libros iban, si no a la basura, a las empresas dedicadas a la reventa al baratillo en los stands de las ferias del libro.
La edición de un libro es demasiado cara para la inmensa mayoría de los autores. En España no se editan más libros porque los autores no tienen dinero para costearse las ediciones. De todas maneras tampoco hay lectores suficientes. La media de lectura en España es de 8 libros al año y parecen ser muchos libros. El porcentaje de lectores que lee un libro al trimestre se calcula en el 65% de la población, lo que supone 4 libros al año, aunque por otro lado se estima que el 29% de esos lectores lee a diario. Comparando el nivel de lectura de España con Finlandia, se detecta que, mientras los lectores españoles leen una media de 8 libros al año, los finlandeses devoran 47 libros de promedio en ese tiempo.


Mientras en España hay más de 4.000 bibliotecas públicas, las librerías o establecimientos donde se venden libros apenas pasan de 5.880. Y de estas librerías se cierra un promedio de dos diarias. Con respecto a las bibliotecas públicas, éstas se hallan actualmente casi vacías de lectores. Quienes las visitan a diario son los estudiantes, sobre todo en épocas de exámenes. Por lo general los pocos lectores que se acercan a ellas reciben los libros en préstamo para leerlos en casa.


Se da la circunstancia de que muchos hogares que tienen bibliotecas, muy pequeñas, por supuesto, tratan de donar los libros a las bibliotecas públicas debido a que han de desprenderse de los mismos al mudarse sus ocupantes a viviendas menos espaciosas. El problema está en que las bibliotecas públicas tampoco tienen espacio para acoger más libros. Estos libros paran finalmente en los mercadillos y tiendas libreras de ocasión que, al no vender el grueso de los mismos, los tiran a la basura para poder admitir nuevo género.


Aún existen en España unas 100 librerías abiertas desde antes de la Guerra Civil. La mayor parte de las que actualmente existen se implantaron en las décadas de 1980 y 1990, aprovechando la bonanza económica de esos años. Andalucía contaba hace pocos años con unas 5 librerías por cada 100.000 habitantes. Ahora, con el cierre ocasionado por la crisis económica, hay menos. Sin contar las papelerías que venden algunos libros, en Torremolinos tenemos, que sepamos, dos librerías: Pérgamo, en la Plaza de Andalucía, e Itaca, espacio cultural que es al mismo tiempo tetería, en la Plaza de la Unión Europea. Importantes son también las dos bibliotecas públicas: la del Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso (que incluye una biblioteca de libros extranjeros) y la de la Plaza Goya, ambas frecuentadas por estudiantes.


Es difícil que en España acepten las editoriales un libro para ser comercializado por cuenta y riesgo de ellas mismas. Esto queda para los autores conocidos o que han sido premiados en certámenes de gran importancia, como el Premio Planeta. De no tener esa gran suerte, el escritor se obliga a imprimir a través de editorial o imprenta que cobra por ese trabajo y se desentiende de la distribución del libro una vez entregada la edición al autor, que es quien después ha de presentarla al público mediante las pertinentes reuniones conocidas como ‘presentaciones de libros’. En ellas el escritor ofrece la obra a un precio módico para tratar de cubrir gastos, aunque el grueso de la misma la regala a sus amistades y a los periodistas y agentes que se encargan de anunciar la presentación en los diversos medios.


El proceso habitual para la publicación de un libro de medida estándar o de 15 por 21 centímetros sigue estos pasos generales: En primer lugar, el autor entrega a la editorial el original de la obra, se supone que ya corregida, preferentemente escrita en Word o PDF. La editorial se encarga de ajustar el texto al programa profesional que maneja y lo distribuye en páginas de 15 x 21. Al autor se le remite el trabajo, conocido como ‘galerada’, para que lo examine, corrija (si no lo ha hecho antes) y dé el visto bueno para su impresión. Al mismo tiempo puede el autor sugerir cómo van a ir las tapas (portadas), si bien este asunto suele quedar al criterio de la editorial, que en ello tiene experiencia. Una vez impreso el libro, la editorial le entrega los ejemplares al autor. Por lo general la propia editorial se encarga de efectuar los depósitos oportunos de ejemplares en el Registro de la Propiedad Intelectual, ya editado el libro, y de solicitar el ISBN o código de barras que se imprime en la portada posterior. Lo más económico para el autor es imprimir el libro en rústica, con tapas blandas (preferentemente con solapas) y hojas sueltas que se adhieren por el lomo a las tapas. Técnicamente queda el libro muy presentable. Para una impresión con tapas duras y las hojas encuadernadas o cosidas en cuadernillos, los precios se disparan considerablemente. La mayoría de los autores tiene los medios bastante ajustados y prefiere publicar en el modelo más económico para así poder lanzar otros libros. El autor novel debe quitarse de la cabeza que ganará dinero con la venta de sus libros. Más bien lo perderá. A no ser que se trate de un best seller lanzado por una gran editorial, el autor en sus inicios debe conformarse con realizar su ilusión de publicar un libro. Y más en España, donde los lectores parecen contarse con los dedos de una oreja.