Condenado a diez años tras admitir que intentó matar a martillazos a un compañero en Peligros

Los hechos se remontan a la madrugada del 12 de septiembre de 2024. Víctima y agresor trabajaban en una tapicería situada en el Polígono Juncaril y convivían en la planta superior de la nave
 Juzgados. | Archivo.
Juzgados. | Archivo.

Golpes, sangre y una condena pactada. Un trabajador que atacó a su compañero con un martillo en una nave de Peligros (Granada) ha reconocido los hechos este viernes ante el tribunal. El acuerdo ha cerrado el caso con una pena de diez años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa.

El episodio se remonta a la madrugada del 12 de septiembre de 2024. Ambos trabajaban en una tapicería del Polígono Juncaril y también vivían en la planta superior de la nave. La convivencia acabó en una discusión y, horas después, en una agresión brutal.

La negociación ha evitado el juicio que estaba previsto en la Sección Segunda de la Audiencia. Según fuentes del caso citadas por Europa Press, la Fiscalía pedía inicialmente 12 años y la acusación particular, ejercida por la víctima, elevaba la solicitud hasta 15. Finalmente, se ha impuesto una sentencia de conformidad.

  1. El ataque tras la discusión en el Polígono Juncaril
  2. Sentencia de conformidad y el papel del encubrimiento
  3. UCI, secuelas y 240.000 euros de indemnización

El ataque tras la discusión en el Polígono Juncaril

Todo ocurrió de madrugada. Tras una fuerte discusión, la víctima decidió irse a su cama a dormir. El agresor, en cambio, bajó a la planta inferior de la nave, donde se guardaban las herramientas de la tapicería, y cogió un martillo.

Con esa herramienta se dirigió a la habitación de su compañero de trabajo y le golpeó "fuertemente en la cabeza en reiteradas ocasiones". Después, abandonó el lugar de inmediato y dejó al hombre gravemente herido.

La escena salió a la luz a primera hora de la mañana. Sobre las nueve llegó el propietario de la empresa y encontró a la víctima sentada en el sofá, semiinconsciente y con abundante sangrado en la cabeza. Ante la urgencia, optó por trasladarla a un centro hospitalario.

La gravedad del ataque marcó el resto del proceso. La víctima terminó ingresada en la UCI y requirió atención intensiva desde el primer momento, según se ha detallado en el procedimiento.

Sentencia de conformidad y el papel del encubrimiento

El acusado ha admitido los hechos este viernes ante el tribunal. Con ese reconocimiento, las partes han alcanzado un acuerdo que ha permitido leer en Sala la sentencia de conformidad y dejar sin efecto el juicio previsto en la Audiencia.

La diferencia entre las peticiones era notable. La Fiscalía solicitaba una pena de doce años de cárcel, mientras que la acusación particular la elevaba a 15 años, según fuentes del caso consultadas por Europa Press. El pacto ha fijado finalmente la condena en diez años de prisión por asesinato en grado de tentativa.

En el banquillo también se ha sentado una mujer por su participación posterior. Según se expuso, ayudó a encubrir lo ocurrido junto a la hermana del acusado, limpiando los abundantes restos de sangre que quedaron tras la agresión.

Además, se deshicieron de enseres manchados de sangre en contenedores situados en la calle Molino Nuevo de la capital. La hermana del acusado no ha sido juzgada porque el encubrimiento realizado por un hermano está exento de pena en el ordenamiento jurídico español. La otra mujer sí estaba acusada: se enfrentaba a dos años, pero la condena se ha quedado en un año tras el acuerdo.

UCI, secuelas y 240.000 euros de indemnización

Las consecuencias médicas han sido devastadoras. La víctima, tras pasar por la UCI, tuvo que someterse a cuatro intervenciones quirúrgicas. Las lesiones le han provocado una importante afección al cerebro y también a la atención y a la velocidad de procesamiento.

El informe recogido en la causa apunta a un déficit cognitivo postraumático, una disminución de la capacidad normal para realizar tareas y una deformidad en la región craneal, con pocas posibilidades de rehabilitación. Un balance que explica la contundencia de las medidas impuestas.

Junto a los diez años de prisión, la sentencia establece otros diez años de libertad vigilada. También impone la obligación de indemnizar a la víctima con 240.000 euros por las lesiones y secuelas.

Además, se ha ordenado una prohibición de comunicación y de acercamiento durante 15 años. Un cierre judicial rápido, pero con efectos a largo plazo para todas las partes implicadas.