La justicia frena el registro de la IGP Jamón Serrano, cuestionada por Trevélez
Los productores acogidos a la Indicación Geográfica Protegida (IGP) 'Jamón de Trevélez' han valorado de forma positiva la última resolución judicial que "complica" el impulso de una nueva IGP 'Jamón Serrano' promovida por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El sector de Trevélez mantiene su rechazo a esa iniciativa al considerar que "confunde al consumidor" y puede generar una "competencia desleal" frente a otros distintivos de calidad cuyos requisitos de elaboración son "artesanales y más costosos", según han trasladado a Europa Press.
La controversia se enmarca en un proceso administrativo que lleva años en marcha y que, tras el paso por los tribunales, ha quedado condicionado por la necesidad de subsanar trámites y aportar documentación considerada esencial.
Sentencia del TSJ de Madrid y trámites anulados
Una sentencia reciente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha estimado parcialmente el recurso presentado contra la tramitación de la nueva IGP y ha dejado sin efecto dos resoluciones consideradas determinantes. El tribunal aprecia "defectos de tramitación esenciales", tal y como consta en la resolución a la que ha tenido acceso Europa Press.
En concreto, han quedado anuladas las resoluciones de la Dirección General de Industria Alimentaria por las que se adopta la decisión favorable de anular la Especialidad Tradicional Garantizada (ETG) 'Jamón Serrano' y, a continuación, se ordena la continuación del procedimiento para el registro de la nueva IGP 'Jamón Serrano'.
La resolución judicial también ordena retrotraer el expediente al momento previo a la adopción de esas decisiones. El objetivo es que se incorpore un informe de la Oficina Española de Patentes sobre las marcas previamente registradas vinculadas a este nombre, con el fin de evitar indefensiones.
Además, el alto tribunal señala que la anulación de la ETG de Jamón Serrano debe contar con el visto bueno de los distintos productores integrados en este sello de calidad de la Unión Europea, y que esa documentación no se ha aportado en el procedimiento revisado.
Oposición del sector de Trevélez y recorrido judicial
El colectivo de jamoneros de Trevélez acumula una década de oposición al registro de la IGP Jamón Serrano. En ese periodo, la postura se ha mantenido de forma constante, en paralelo al avance de la iniciativa promovida desde el Gobierno.
Hace dos años, el asunto llegó a los tribunales mediante una acción judicial impulsada junto a los productores de Serón, en Almería, además de otros colectivos. Esta vía buscaba frenar el procedimiento y cuestionar su desarrollo, en un contexto de preocupación por el uso del nombre y por los efectos en el mercado.
Tras conocerse el fallo, la presidenta del consejo regulador de la IGP Jamón de Trevélez, Pilar Álvarez, ha indicado a Europa Press que los documentos requeridos por el tribunal son "imprescindibles". También ha señalado que, aunque se deseaba un pronunciamiento sobre el fondo, la sentencia "complica" el registro de la nueva IGP con el nombre genérico de 'Jamón Serrano' que pretende el Gobierno.
La controversia se centra en el encaje entre sellos y denominaciones ya existentes y el modo en que se ha gestionado el paso de una figura de calidad a otra. En ese marco, la tramitación queda supeditada a la incorporación de informes y autorizaciones exigidas para continuar.
Debate sobre etiquetado, consumo y impacto rural
Los productores sostienen que la nueva IGP, por su propia denominación, "resultará engañosa" para los consumidores. Según trasladan, la expectativa ante la expresión 'Jamón Serrano' que, "además iría ligada al sello IGP, será la de estar ante un jamón elaborado en la sierra y secado en ambiente natural, cuando en realidad se permitirá la certificación de jamones no elaborados en la sierra y secados haciendo uso de aparatos de control artificial de la temperatura ambiental".
En su argumentación, el sector insiste en que el efecto del nombre y del sello puede afectar a la comprensión del producto por parte del público. También se subraya que, frente a otras figuras de calidad, los procesos vinculados a determinados sellos se basan en criterios "artesanales y más costosos".
Entre las consecuencias que se temen figura una posible "fuga de empresas" desde zonas rurales hacia áreas con mejores comunicaciones. El ejemplo citado es la Alpujarra de Granada, donde parte de la población obtiene ingresos vinculados al jamón.
Según los productores, el riesgo se asocia a la posibilidad de trasladar la actividad a lugares con procesos más baratos, lo que permitiría reducir el precio del producto final en perjuicio de elaboraciones artesanales, que implican mayores costes. En este contexto, la disputa mantiene su foco en el impacto sobre el mercado, el etiquetado y la estructura productiva local.
Según los productores, el riesgo se asocia a la posibilidad de trasladar la actividad a lugares con procesos más baratos, lo que permitiría reducir el precio del producto final en perjuicio de elaboraciones artesanales, que implican mayores costes. En este contexto, la disputa mantiene su foco en el impacto sobre el mercado, el etiquetado y la estructura productiva local.