Los negocios del centro alertan de un descenso de ventas y piden medidas por la Zona de Bajas Emisiones

Comercio. | Europa Press.
Con una caída media que supera el 25 por ciento, desde la implantación hace dos meses de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y reclaman medidas

La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) cumple dos meses en Granada y el termómetro del comercio local marca alerta. Un estudio del Centro Comercial Abierto de Granada apunta a un golpe directo en las ventas, con un descenso que afecta a la gran mayoría de negocios consultados.

El mensaje del sector llega con urgencia: la caída no se interpreta como un bache puntual, sino como una tendencia que se consolida. En paralelo, se reclama una reacción rápida de las administraciones para evitar que el problema se agrave.

Las cifras del Observatorio de Comercio del Centro Comercial Abierto de Granada dibujan un escenario claro: menos acceso, menos afluencia y menos compras. Y, según el colectivo, todo ocurre “sin alternativas eficaces y claras”.

  1. Impacto en ventas tras la ZBE
  2. Percepción social y efecto en la calle
  3. Peticiones urgentes a las administraciones

Impacto en ventas tras la ZBE

Ocho de cada diez negocios aseguran que han vendido menos desde la implantación de la ZBE. El estudio señala una caída media que supera el 25 por ciento en apenas dos meses, un golpe que el Centro Comercial Abierto de Granada vincula a las restricciones de acceso.

El detalle de los datos refuerza esa fotografía: el 82,2 por ciento de los negocios declara ventas inferiores a las registradas en octubre y noviembre de 2024. Entre quienes han sufrido descenso, la bajada media declarada se sitúa en el 25,46 por ciento.

Según el colectivo, el efecto se traslada al día a día del comercio de proximidad: menos paso de gente y menos compras impulsivas. En su análisis, las limitaciones de entrada acaban provocando una “pérdida continuada” de actividad.

Percepción social y efecto en la calle

El estudio también mide el clima social alrededor de la ZBE y apunta a un “rechazo social masivo”. La percepción negativa aparece en el 94,3 por ciento de los clientes, según los resultados recogidos por el Observatorio de Comercio.

En los negocios con plantilla, el malestar también es alto: la percepción negativa alcanza al 96,2 por ciento de los trabajadores. Para el Centro Comercial Abierto de Granada, esa sensación se traduce en decisiones de consumo más frías y menos inmediatas.

El colectivo lo resume con una advertencia directa: “cuando el comercio siente que la calle pierde pulso y el cliente percibe barreras, el consumo deja de ser espontáneo; se planifica menos, se pospone y, en demasiados casos, se marcha a otro destino”.

Peticiones urgentes a las administraciones

Tras dos meses de funcionamiento, la mayoría de participantes no ve la implantación como un simple periodo de ajuste. La lectura dominante es más seria: “un cambio estructural que, si no se corrige, pone en riesgo la continuidad de negocios y empleo”.

Con estos datos, el Centro Comercial Abierto de Granada pide una respuesta “inmediata, proporcionada a la gravedad de los resultados”. El colectivo subraya que la sostenibilidad ambiental “es un objetivo compartido”, pero avisa de que “no puede construirse sobre el colapso del comercio de proximidad, la pérdida de empleo y el vaciamiento económico de los barrios”.

Entre las medidas exigidas figuran una revisión urgente del modelo de implantación, compensaciones “inmediatas” para frenar la caída de ventas y proteger el empleo, y alternativas “reales y eficaces de movilidad”. La petición busca un giro rápido para que la ZBE no termine castigando al comercio local.