La Policía detiene a una empleada acusada de apropiarse de más de 32.000 euros de la mujer a la que cuidaba

La detenida, que no poseía antecedentes policiales, ya ha sido puesta a disposición de la autoridad judicial
La Policía investiga los hechos./EP.
La Policía investiga los hechos./EP.

Una mujer de 35 años ha sido arrestada en Granada por la Policía Nacional, señalada como presunta autora de un delito continuado de hurto. Según las pesquisas, habría sustraído más de 32.000 euros en efectivo de dos cuentas bancarias pertenecientes a una anciana octogenaria con dificultades de movilidad y visión, a la que prestaba asistencia en su vivienda.

La investigación apunta a que la sospechosa habría realizado cerca de cincuenta extracciones en cajeros automáticos ubicados en diferentes municipios del área metropolitana. Este comportamiento habría permitido la apropiación indebida del elevado montante durante varios meses, empleando distintas ubicaciones para efectuar los retiros.

Arresto de la sospechosa

De acuerdo con lo hecho público por la Policía Nacional, la mujer no contaba con antecedentes policiales y ya ha sido presentada ante la autoridad judicial correspondiente. La detención se produjo tras recibir una denuncia formulada en enero por la propia víctima, quien alertó sobre reiteradas desapariciones de dinero en sus cuentas bancarias.

La nota de prensa emitida por los agentes especifica que, una vez iniciadas las pesquisas, se constató que las operaciones sospechosas abarcaban un período de siete meses. “En cada movimiento se sacaban entre 200 y 1.000 euros con cargo a alguna de las dos cuentas que poseía la víctima”, precisan las fuentes policiales.

Detalle del modus operandi

Las averiguaciones permitieron comprobar que el inicio de las extracciones coincidía con la contratación de la asistenta. La anciana, por sus propios problemas físicos, confiaba en la empleada para que la acompañara a los retiros mensuales de dinero. “Era la que acompañaba mensualmente, debido a sus problemas de movilidad, a la octogenaria a realizar una única extracción de dinero de su cuenta para los gastos del mes por un importe fijo y siempre la misma cantidad”, detallan los agentes.

Debido a las limitaciones visuales de la víctima, la implicada se hacía cargo de operar el cajero, ya que conocía los códigos de acceso a ambas cuentas. A pesar de que las libretas bancarias permanecían ocultas en el dormitorio de la dueña, la investigada habría hallado su escondite y habría hecho uso de ellas para realizar numerosas extracciones sin permiso.

Descubrimiento del caso

Desde el inicio, la octogenaria sospechó de la trabajadora, hecho que manifestó al formalizar su denuncia. Se ha clarificado que los movimientos fraudulentos se concentraron entre junio y diciembre del año pasado, alcanzando la cifra total de más de 32.000 euros extraídos. Las operaciones se llevaron a cabo en diferentes sucursales tanto de la capital granadina como en localidades periféricas.

Las investigaciones confirmaron que la empleada, de nacionalidad española, aprovechó la confianza depositada por la mujer y su acceso privilegiado para cometer las extracciones, vulnerando así la seguridad de la anciana.