Jaén entra en la primavera alérgica con el polen ya en niveles medios

Alergias en primavera. - EP
Los expertos prevén niveles intensos, especialmente por gramíneas y olivo, tras meses de lluvias que han favorecido la vegetación y hacen que gramineas y falso plátano estén en niveles altos

Mientras las calles de Jaén se preparan para el recogimiento y el incienso de la Semana Santa, en el aire se libra otra procesión silenciosa, invisible y constante. No lleva pasos ni nazarenos, pero marca el ritmo de miles de personas que, entre estornudos y ojos irritados, atraviesan su particular estación de penitencia.

La provincia ya vive de lleno la primavera alérgica. A día 30 de marzo, las gramíneas y el plátano de sombra se sitúan en niveles medios-altos, por lo que son los principales responsables de los síntomas en este inicio de campaña. Una antesala de lo que está por venir.

Las lluvias acumuladas en los últimos meses han actuado como un fertilizante natural, preparando el terreno para una liberación de polen más intensa. Ahora, con la subida de temperaturas y la estabilidad atmosférica, ese polen se eleva y permanece en suspensión, envolviendo la provincia en una atmósfera que, para los alérgicos, se vuelve cada vez más densa.

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) advierte de una primavera especialmente dura en buena parte del país. Andalucía figura entre las zonas más afectadas, y Jaén se sitúa entre las provincias con previsión de niveles elevados, en línea con Sevilla y áreas de Extremadura. Las gramíneas, uno de los alérgenos más agresivos, protagonizarán gran parte de esta campaña.

El calendario avanza y, como si de una procesión más se tratara, aún queda por salir uno de los pasos más esperados —y temidos—: el olivo. Su floración, clave en la provincia, todavía no ha alcanzado su punto álgido, pero se espera que en las próximas semanas eleve aún más la carga alergénica en el aire.

Los especialistas señalan que esta combinación de factores —lluvias previas, temperaturas suaves y cambios en los ciclos naturales— está dando lugar a temporadas más largas y exigentes. Cada vez son más quienes notan síntomas durante más tiempo, e incluso aparecen casos en personas que hasta ahora no habían desarrollado alergia.

En medio de este escenario, los alérgicos afrontan su propia rutina de resistencia: consultas diarias de niveles de polen, medicación constante y precaución en cada salida. Porque mientras suenan tambores y cornetas, para muchos en Jaén la verdadera procesión es la que no se ve, pero se respira.